El efecto que está teniendo la COVID-19 sobre los mercados laborales del mundo no tiene precedentes. En Estados Unidos, 16,8 millones de personas han solicitado el beneficio por desempleo durante las últimas 3 semanas (del 19 de marzo al 9 de abril), un número que jamás se había presentado en la historia americana.
Factor Trabajo
El coronavirus plantea, definitivamente, un futuro diferente para el empleo en la región. El mundo en el que trabajamos y trabajaremos se está cambiando marcadamente, y como resultado, trabajadores, emprendedores y empresas tendrán que adaptarse. En este contexto, ¿cuál es el nuevo panorama para la formación en habilidades que necesitamos para hacer frente a la urgencia levantada por la pandemia?
En las últimas semanas, se han puesto en evidencia los numerosos desafíos que enfrentan nuestras sociedades a raíz del coronavirus. El aislamiento, el teletrabajo, la pérdida de empleos y la escasez de insumos médicos fundamentales son apenas algunos de los temas que se han hecho recurrentes en los medios de América Latina y el Caribe y el mundo entero.
Las probabilidades de contagio de coronavirus son iguales para todos, pero los impactos económicos de la pandemia no. El costo de esta crisis sanitaria y económica lo están asumiendo principalmente – y dramáticamente- las personas que pierden ingresos laborales y que no tienen ni ahorros, ni activos, ni acceso a un sistema de seguridad social que, se supone, fue creado para protegerlas.
Una de las consecuencias más inmediatas del coronavirus ha sido la inmensa desaceleración en la actividad empresarial presencial. Como resultado, algunos trabajadores están experimentando el teletrabajo por primera vez. Sin embargo, muchos quedarán desempleados a raíz de esta crisis.
Flexibilidad, accesibilidad, productividad, conciencia sobre el impacto negativo en el medio ambiente de trasladarse hacia el puesto de trabajo... Hay muchas razones por las cuales uno querría trabajar desde casa al menos algunos días por semana. Pero esta vez no es cuestión de elección: para muchos trabajadores, el coronavirus (COVID-19, para ser más precisos) impuso el teletrabajo de forma obligatoria. De alguna manera, se ha puesto en práctica un experimento de teletrabajo a escala mundial.
Hace poco leí algo que decía que las mujeres nacemos con todo lo que necesitamos para triunfar en la vida, pero, al final, nuestro éxito depende del apoyo que recibimos por parte de las personas que nos rodean. Lo que muchos no entienden es que el éxito de una mujer no solo la beneficia a ella, ¡sino al mundo entero! Con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebró este mes, en el BID estamos reconociendo el rol que tenemos las mujeres para promover el desarrollo social y económico de nuestras sociedades.
Las plataformas digitales son cada vez más populares en América Latina y el Caribe. En todos los países, las personas están recurriendo a estas herramientas tecnológicas para satisfacer distintas necesidades, pero probablemente los servicios de traslado y reparto de pedidos o encomiendas son los más populares.
Vivimos en un mundo de datos. Hoy en día, con cada paso que damos deja una huella en el plano digital que cuenta la historia de cuáles son nuestros intereses, qué tipo de cosas compramos, cuál es nuestra rutina… Cada minuto, a nuestro alrededor se generan miles de millones de bytes de información que se agrupan en lo que se conoce como datos masivos (o big data, en inglés).
Cuando vamos a buscar trabajo un primer paso consiste en actualizar nuestra hoja de vida o currículo. Esta es nuestra primera carta de presentación ante nuestros potenciales empleadores, pues con ello podemos demostrar cuáles son nuestros estudios, experiencia profesional, habilidades digitales, dominio de idiomas e intereses, entre otras cosas.