La cuarta revolución industrial está transformando el mundo laboral. Las nuevas formas de trabajar y contratar - fundamentalmente a través de plataformas digitales – han generado un debate en torno a cómo replantear las relaciones de los trabajadores con sus empleadores.
Factor Trabajo
La cuarta revolución industrial está transformando los mercados laborales a lo largo y ancho del planeta con nuevas tecnologías como la robótica, las plataformas digitales y la inteligencia artificial. La velocidad de estos cambios es vertiginosa, resultando en ocupaciones que van en declive mientras nuevos trabajos y formas de trabajar comienzan a tomar la palestra.
Las últimas semanas del año son un buen momento para mirar hacia atrás y recordar el camino recorrido.
Para muchos de nosotros, internet es una fuente de consulta cotidiana tan imprescindible que nos resulta natural recurrir a aplicaciones y plataformas como Uber, Airbnb, UpWork, Rappi, Glovo y Freelancer para satisfacer nuestra demanda de bienes y servicios.
En general, las instituciones administradoras de pensiones no se consideran entre las agencias públicas más innovadoras. A menudo, estas entidades son vistas como burocracias donde el cambio administrativo no se mide en años, sino más bien en décadas.
"No dejar a nadie atrás" es uno de los principios de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, que busca promover la prosperidad de las personas sin descuidar el planeta. Uno de sus 17 objetivos es promover el crecimiento económico, el pleno empleo y el trabajo decente, lo cual representa un desafío importante en el caso de las personas con discapacidad (PcD).
Hay retos que, por su magnitud, obligan a la suma de fuerzas y a la acción. Este es el caso de Perú, un país que, al igual que otros en América Latina y el Caribe, enfrenta actualmente una gran brecha de habilidades: casi la mitad de sus empresas reporta dificultades para llenar sus vacantes.
¿Cómo desarrollar el potencial de las mujeres en América Latina y el Caribe? 60 años de aprendizajes
Hace poco realizamos un evento para celebrar el 60° aniversario del BID. En una mañana, discutimos cómo América Latina y el Caribe ha avanzado en ámbitos tan diversos como infraestructura, resiliencia ante desastres naturales y la confianza en las instituciones públicas. Desde el Sector Social, nos sumamos a esta conversación con un tema que abarca todas nuestras áreas de trabajo: la inclusión de la mujer. ¿Por qué escogimos hablar de esto?
Hace años que Colombia ostenta el dudoso “honor” de tener una de las tasas de desempleo más altas de América Latina y el Caribe. Si miramos las tasas de desempleo de las dos últimas décadas, la economía colombiana solo rivaliza con algunos países del Caribe, como Jamaica o Barbados (que enfrentan los retos propios de economías pequeñas) y, coyunturalmente, con países que experimenten una fuerte desaceleración económica como es el caso reciente de Brasil.