- El Niño ya está presente en la región y podría convertirse en uno de los eventos más intensos de las últimas décadas.
- La preparación y la reducción del riesgo pueden disminuir significativamente las pérdidas humanas, económicas y fiscales, incluso cuando los daños materiales siguen siendo elevados.
- El Grupo BID, a través de su programa regional Preparados y Resilientes en las Américas y su brazo para el sector privado, Ready and Resilient Enterprises (RRE), apoya a los países y empresas con protección financiera y social, sistemas de alerta temprana, gestión del riesgo e inversiones para fortalecer la resiliencia y la continuidad de las actividades económicas.
El Niño ya no es una posibilidad: está presente en la región. Desde junio de 2026 se observan condiciones asociadas a El Niño en el Pacífico tropical y los pronósticos indican que el fenómeno continuará fortaleciéndose hacia finales de año e inicios de 2027, con el potencial de convertirse en uno de los eventos más intensos de las últimas décadas.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) mantiene un aviso oficial de El Niño y los escenarios actuales apuntan a un evento de alta intensidad.
Aunque los impactos varían entre países y territorios, la experiencia acumulada en América Latina y el Caribe (ALC) demuestra una lección clara: El Niño puede ser un fenómeno recurrente, pero sus consecuencias no tienen por qué convertirse en crisis recurrentes. Los países que invierten en preparación, reducción del riesgo y resiliencia están mejor preparados para proteger a las personas, los medios de vida y los avances de desarrollo. Como señalamos en nuestro blog anterior sobre cómo prepararse para El Niño 2026–2027, actuar antes de que ocurran los impactos sigue siendo la forma más efectiva de reducir las pérdidas.
Por ello, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), junto con BID Invest y BID Lab como parte del Grupo BID, a través del programa regional Preparados y Resilientes en las Américas, trabaja junto a los países para fortalecer la preparación frente a los riesgos asociados a El Niño y avanzar hacia una gestión más prospectiva del riesgo.
Los efectos de El Niño no son uniformes en toda la región. Mientras algunos países enfrentan sequías, escasez de agua, altas temperaturas e incendios forestales, otros enfrentan lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos. Incluso un mismo país puede experimentar distintos tipos de impacto según la región o la época del año.
Sin embargo, existe un desafío compartido: proteger la producción de alimentos, los recursos hídricos, la generación de energía, la infraestructura, los medios de vida y la estabilidad fiscal frente a un riesgo ampliamente previsible.
Esta diversidad de impactos confirma que no existe una solución única. La preparación debe responder a las necesidades y condiciones específicas de cada país.
Este desafío también involucra al sector privado. Las empresas operan una parte significativa de la infraestructura productiva, logística, energética y de servicios de la región, por lo que los impactos de El Niño pueden interrumpir cadenas de suministro, afectar inversiones, reducir la productividad y generar pérdidas económicas que trascienden fronteras. Fortalecer la resiliencia empresarial es, por tanto, una condición necesaria para proteger el desarrollo económico y acelerar la recuperación tras los eventos extremos.
En este contexto, el Grupo BID impulsa Ready and Resilient Enterprises (RRE), una plataforma de BID Invest que ayuda a empresas e instituciones financieras a anticipar riesgos, fortalecer su capacidad de respuesta y movilizar inversiones para la resiliencia.
Los eventos extremos pueden generar importantes daños, pérdidas, costos económicos y presiones sobre las finanzas públicas. Contar con mecanismos de financiamiento previamente establecidos permite a los gobiernos responder con mayor rapidez cuando ocurre una emergencia, evitando retrasos en la movilización de recursos.
En los últimos años, varios países de la región han adquirido nuestra Facilidad de Crédito Contingente (CCF por sus siglas en inglés), un instrumento que proporciona acceso rápido a liquidez cuando se activa un evento cubierto.
CCF (US$) | |
| Argentina | 400M |
| Bahamas | 200M |
| Barbados | 80M |
| Belice | 25M |
| Bolivia | 250M |
| Colombia | 400M |
| Costa Rica | 400M |
| República Dominicana | 400M |
| El Salvador | 400M |
| Ecuador | 400M |
| Honduras | 400M |
| Jamaica | 400M |
| Panamá | 400M |
| Suriname | 30M |
| Uruguay | 200M |
Frente a este escenario, el Grupo BID trabaja impulsando acciones orientadas a pasar de la gestión de la respuesta a la gestión del riesgo, con una estrategia en dos frentes complementarios:
1. Fortalecer la preparación y la cobertura financiera.
Para El Niño 2026-2027, el BID está trabajando en:
- Modificar contratos de préstamo para incorporar cobertura de sequía e incendios a las CCF de Honduras, El Salvador y Panamá.
- Fortalecer los protocolos de activación de las CCF existentes.
- Establecer procesos ágiles para operaciones postemergencia.
- Fortalecer sistemas de alerta temprana a través de la asistencia técnica del programa Preparados y Resilientes en las Américas.
Estas acciones se complementan con herramientas de información y priorización de inversiones como RiskHUB, que ayudan a identificar riesgos en sectores como agua, energía, transporte y salud, facilitando una toma de decisiones basada en evidencia.
De manera complementaria, IDB Invest trabaja con empresas, instituciones financieras y proyectos de infraestructura para traducir la información sobre riesgos en decisiones de inversión concretas. A través de RRE, se promueve el uso de evaluaciones de riesgo climático y de desastres, instrumentos financieros para fortalecer la resiliencia y mecanismos que faciliten la continuidad de las operaciones frente a eventos extremos. El objetivo es que la preparación no se limite al sector público, sino que también fortalezca la capacidad de adaptación y recuperación del tejido productivo de la región.
2. Proteger a las personas más vulnerables
Cuando El Niño golpea, quienes más sufren son las comunidades rurales, los hogares de bajos ingresos y familias que dependen de la agricultura de subsistencia.
Por ello, la protección social adaptativa constituye un componente central de la estrategia del BID. Estos sistemas permiten ampliar rápidamente transferencias y apoyos a los hogares vulnerables cuando ocurre un shock climático y económico.
En El Salvador, por ejemplo, el Banco cuenta con un instrumento contingente que facilita la entrega de asistencia a hogares afectados por pérdidas agrícolas. Iniciativas similares se impulsan en Honduras y Perú, donde se fortalecen registros sociales, mecanismos de pago y sistemas de información para mejorar la capacidad de respuesta ante emergencias.
El objetivo es que la información sobre riesgos no se quede en la predicción, sino que se traduzca en acciones concretas que protejan vidas y medios de subsistencia antes que los impactos se profundicen.
El ciclo de El Niño 2026–2027 representa un desafío inmediato, pero también una oportunidad para fortalecer la resiliencia de largo plazo frente al riesgo.
Para ello, el Grupo BID promueve un enfoque programático que integra acciones a lo largo de los ciclos recurrentes del ENOS (El Niño–Oscilación del Sur), combinando:
• Protección financiera: mediante instrumentos de crédito contingente que apoyan sectores como agricultura, protección social y energía.
• Inversiones en resiliencia: mediante operaciones enfocadas en infraestructura resiliente, sistemas de alerta temprana, gestión del agua y control de inundaciones.
• Movilización del sector privado: mediante instrumentos financieros, asistencia técnica y alianzas público-privadas que permiten a las empresas e instituciones financieras integrar la gestión del riesgo en sus operaciones, proteger activos críticos y desarrollar nuevas oportunidades de inversión vinculadas a la economía de la adaptación.
Este enfoque busca que cada evento contribuya a reducir vulnerabilidades estructurales, fortalecer las instituciones y mejorar la preparación frente a riesgos futuros.
La experiencia internacional demuestra que la resiliencia también representa una oportunidad para impulsar inversiones más sostenibles y competitivas. Las empresas mejor preparadas pueden mantener operaciones esenciales durante una crisis, proteger empleos y contribuir a una recuperación económica más rápida. Fortalecer la resiliencia empresarial es, por tanto, un complemento fundamental de los esfuerzos de preparación liderados por los gobiernos.
Datos, análisis y evidencia para orientar la preparación ante los efectos de El Niño
El Grupo BID y CIIFEN (Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño) han desarrollado un sitio especializado que reúne un mapa interactivo de vulnerabilidad y perfiles de país para los países de América Latina y el Caribe más expuestos a los impactos de El Niño. Estas herramientas ofrecen información estratégica sobre los riesgos esperados, los impactos históricos, las capacidades existentes y las áreas prioritarias para fortalecer la preparación frente a este fenómeno recurrente.
El sitio transmite un mensaje central: actuar antes de que ocurran los impactos es la mejor estrategia para reducir las pérdidas. Anticipar los riesgos, invertir en resiliencia y proteger los servicios esenciales permite a los países enfrentar mejor los efectos de El Niño, proteger a las poblaciones más vulnerables y preservar los avances de la región en materia de desarrollo sostenible.
El Niño 2026–2027 vuelve a poner a prueba la capacidad de América Latina y el Caribe para enfrentar riesgos climáticos complejos. Sin embargo, la región llega a este evento con más experiencia, mejores sistemas de alerta temprana y mayores capacidades de gestión del riesgo que en ciclos anteriores.
La evidencia acumulada demuestra que actuar de manera anticipada es más efectivo y menos costoso que responder después de una emergencia. Fortalecer la protección financiera, ampliar la protección social adaptativa e invertir en resiliencia no solo reduce las pérdidas, sino que también protege vidas, servicios esenciales, la estabilidad fiscal y los avances en desarrollo.
A través del programa regional Preparados y Resilientes en las Américas, el BID trabaja con los países para convertir la anticipación en una herramienta para el desarrollo. Al mismo tiempo, mediante Empresas Preparadas y Resilientes, promueve inversiones, capacidades y alianzas que fortalecen la resiliencia de las empresas y las instituciones financieras. Prepararse hoy es la mejor manera de proteger vidas, medios de vida y oportunidades para el futuro.