- El Mundial de Fútbol de la FIFA 2026 ya arrancó y las habilidades son clave para ganar otro partido igual de importante: el Mundial del Desarrollo en la región. En el fútbol, las habilidades definen cómo darle la vuelta al partido y lo mismo aplica para las economías.
- El nuevo Marco Temático de Educación y Desarrollo de Habilidades 2025–2030 establece la agenda estratégica del BID para fortalecer los sistemas educativos, cerrar las brechas de habilidades y ampliar las oportunidades de aprendizaje que América Latina y el Caribe necesita para prosperar.
En el futbol, los mejores equipos no nacen el día del torneo. Se construyen con años de trabajo diario, entrenamiento sistemático y, sobre todo, con las condiciones adecuadas para que el talento florezca. La Copa Mundial de Fútbol de la FIFA de 2026 mostrará el resultado de ese proceso frente a millones de espectadores.
Con las habilidades ocurre exactamente lo mismo: detrás de cada persona preparada para estudiar, trabajar e innovar hay años de aprendizaje y oportunidades acumuladas. Y como en el fútbol, los resultados dependen de cuánto se invierte, y de cuán bien se invierte, antes de que empiece el partido.
Por eso, mientras el mundo gira alrededor de Mundial de Fútbol el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presenta su nuevo Documento de Marco Temático de Educación y Desarrollo de Habilidades 2025-2030: un marco estratégico que orienta las operaciones, el dialogo de políticas y la agenda de conocimiento del Grupo BID en materia de desarrollo de habilidades en America Latina y el Caribe. Una de las propuestas más importantes de la región: convertir el aprendizaje en prosperidad compartida y que la oportunidad comience con la educación.
“Las habilidades se construyen a lo largo de toda la vida — en el aula, en el trabajo, en la comunidad. La evidencia es contundente: tres años más de aprendizaje de calidad equivalen a un 15% más de ingresos laborales y dos puntos porcentuales adicionales de crecimiento económico durante cuatro décadas".
— Mercedes Mateo, Jefa de la División de Educación, Banco Interamericano de Desarrollo.
America Latina y el Caribe ha logrado avances significativos en el acceso a la educación en las últimas décadas. Sin embargo, llenar las aulas no es suficiente. El verdadero desafío es convertir años de escolaridad en habilidades reales, pertinentes y útiles para la vida y el trabajo. Este nuevo marco identifica tres brechas criticas:
- Bajo nivel de habilidades entre los jóvenes. Solo el 19% de los jóvenes completa la educación secundaria con un nivel mínimo de competencia en matemáticas. Entre los jóvenes del 20% más pobre, esa cifra cae al 5%. (CIMA, 2022)
- Bajo nivel de habilidades entre los adultos. Mas del 50% de los adultos en Perú, Ecuador, Chile y México alcanza como máximo el nivel mínimo de competencia en alfabetización, lo que significa que solo pueden leer textos cortos sobre temas familiares. En los países de la OCDE, ese porcentaje no llega al 22%. También hay desajustes entre la formación recibida y las habilidades requeridas en el trabajo. En Perú, Chile, Ecuador y México, casi la mitad de los trabajadores ocupa puestos que no están vinculados con su campo de estudio. (OCDE, 2023; PIAAC)
- Escasez de competencias en el mercado laboral. Mas del 53% de las grandes empresas de la región identifica la brecha de habilidades como el principal obstáculo para su transformación, por encima de las limitaciones financieras o regulatorias. (Foro Económico Mundial, 2025)
El problema no es solo de recursos, la región destina el 4,2% del PIB a educación, por debajo del 5,1% de la OCDE, y el gasto por estudiante equivale a apenas un tercio del promedio de los países desarrollados. Pero, incluso ajustando por nivel de ingreso, la región obtiene menos aprendizaje por cada dólar invertido. La brecha es también de gobernanza, calidad y pertinencia. (BID, Marco Temático 2025-2030) Para más información, consulte nuestro gráfico sobre el gasto en educación como porcentaje del PIB en América Latina y el Caribe frente a la OCDE. Los datos a nivel país pueden consultarse a través del CIMA (Centro de Información para la Mejora de los Aprendizajes).
Reducir las brechas de habilidades es esencial para impulsar el crecimiento y la productividad en la región. Un incremento en habilidades cognitivas equivalente al que se logra en 3 años de escolarización conduce a una aceleración en el crecimiento económico (aumento en 2 puntos porcentuales del PIB por 40 años) y un aumento en los ingresos laborales de 15%.
Invertir en habilidades es esencial para impulsar el crecimiento económico y la inclusión social es clave. Y es que la ampliación del acceso a la educación secundaria y terciaria fue clave en la reducción de la desigualdad de ingresos laborales en la región a principios de los 2000 para impulsar el crecimiento económico y la inclusión social.
En el BID estamos convencidos de que este es el momento para impulsar un gasto inteligente en educación. No se trata únicamente de números, sino de un compromiso con el crecimiento económico y la equidad. Se trata de asegurar que cada niña y cada niño en América Latina y el Caribe pueda aprender, independientemente de dónde haya nacido o de la escuela a la que asista. Por eso seguiremos acompañando a la región en esta transformación.
En el fútbol, ningún equipo gana solo con estrellas. Necesita estructura, organización y jugadas que conecten. El nuevo Marco Temático del BID propone exactamente eso: tres pilares interdependientes que, en conjunto, forman un plan de acción para transformar los sistemas de habilidades de la región.
Pilar 1. Reforzar la capacidad institucional de todo el sistema
Sin sistemas fuertes, ninguna intervención escala. Este pilar sienta las bases institucionales necesarias: financiamiento equitativo y sostenible, docentes bien seleccionados y formados, sistemas robustos de monitoreo del desempeño y estructuras de gobernanza que separen las funciones de ejecución de las de evaluación y supervisión. El desafío de partida es considerable: la región necesitará más de 3,2 millones de docentes adicionales para 2030 para cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4. Los sistemas de información sobre la gestión de la educación (EMIS) siguen siendo incipientes o fragmentados en la mayoría de los países, y los mecanismos de aseguramiento de la calidad en la educación postsecundaria y la formación técnica y profesional aún presentan brechas significativas.
Pilar 2. Promover trayectorias continuas de aprendizaje a lo largo de la vida
El aprendizaje no debería detenerse, pero en América Latina y el Caribe demasiadas personas se quedan fuera del sistema demasiado pronto. Solo el 37% de los jóvenes de 18 a 24 años está matriculado en educación superior, frente al 54% en la OCDE. La brecha socioeconómica se amplía en cada escalón: el 85% de los jóvenes de ingresos altos completa la secundaria superior, frente al 53% de ingresos bajos.
Este pilar propone respuestas concretas: infraestructura escolar inclusiva y resiliente, ampliación de la jornada escolar, sistemas de alerta temprana basados en datos para identificar a estudiantes en riesgo de deserción, apoyo financiero focalizado y modelos de aprendizaje flexibles, modulares e híbridos que permitan a los adultos seguir formándose sin abandonar el trabajo.
Pilar 3. Aumentar la calidad y la pertinencia del aprendizaje
Tener acceso a la educación no garantiza adquirir habilidades útiles. El 75% de los jóvenes de 15 años de la región se encuentra por debajo del nivel mínimo de competencia en matemáticas, frente al 31% en la OCDE. A su vez, el 40% no es capaz de resolver problemas colaborativos básicos, habilidad fundamental en los entornos laborales contemporáneos.
La respuesta requiere currículos basados en evidencia y pedagogía estructurada, docentes con desarrollo profesional continuo de calidad y acompañamiento en el aula, formación técnica y profesional alineada con las necesidades del mercado laboral, e integración estratégica de tecnología, incluida la inteligencia artificial, que potencie la enseñanza sin sustituir la interacción entre docente y estudiante.
El Marco Temático de Habilidades no es solo diagnóstico. Define líneas de acción con tres niveles de prioridad para guiar operaciones, diálogo de política y agenda de conocimiento. Algunas de las propuestas clave:
- Financiamiento inteligente: fórmulas basadas en necesidades, mecanismos de pago por resultados y alianzas público-privadas para infraestructura educativa. El objetivo: gastar más y gastar mejor.
- Docentes como activo estratégico: selección meritocrática, asignación equitativa y eficiente, desarrollo profesional sostenido y acompañamiento pedagógico en el aula. La evidencia es contundente: un buen docente puede mejorar de forma notable los aprendizajes de sus estudiantes en poco tiempo.
- Alerta temprana y tutorías: sistemas basados en datos para detectar estudiantes en riesgo de deserción, combinados con apoyo académico focalizado. En Guatemala, un sistema de este tipo redujo el abandono en la transición primaria-secundaria en un 9% entre los participantes.
- Formación técnica alineada al mercado: currículos co-diseñados con empleadores, aprendizaje en el lugar de trabajo, certificación de competencias y micro credenciales acumulables. Solo el 9% de los estudiantes de educación superior en la región está en programas técnicos, frente al 30% en América del Norte y Asia Oriental.
- Tecnología con propósito: La tecnología puede ser un gran aliado, pero solo cuando se usa bien, ya que no se trata de llenar las aulas de dispositivos; sino de poner tecnología al servicio de la enseñanza. Y es que el aprendizaje puede mejorar cuando las herramientas digitales y la inteligencia artificial complementan la relación entre docente y estudiante, en lugar de reemplazarles.
Desde 2015, el BID ha invertido más de US$5.000 millones en desarrollo de habilidades a través de 57 préstamos y 24 operaciones de financiamiento no reembolsable — beneficiando a casi 30 millones de estudiantes en toda la región. Más de US$2.000 millones en infraestructura educativa. Más de 1 millón de docentes alcanzados con formación. Más de 600.000 estudiantes con discapacidad y 800.000 estudiantes indígenas apoyados. (BID, Marco Temático 2025-2030, Sección IV)
El nuevo Marco Temático incorpora las lecciones aprendidas de esa experiencia: la tecnología funciona mejor con capacitación docente; el financiamiento basado en resultados necesita instituciones sólidas que lo ejecuten; y ningún programa individual cambia el sistema sin reformas de gobernanza de fondo.
En el futbol, el balón circula entre jugadores. Cada uno lo recibe, lo procesa y lo pasa. Nadie gana solo.
¿Cuáles son las habilidades que necesita la región para ganar el Mundial del Desarrollo?
Esa es la pregunta que estaremos respondiendo en el marco de la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA 2026. Durante estas próximas semanas, compartiremos algunas reflexiones sobre las habilidades que pueden transformar América Latina y el Caribe: cuáles son las más urgentes, qué evidencia tenemos sobre cómo desarrollarlas, y qué pueden hacer los países para cerrar la brecha.
Pásala. Porque las habilidades, como el fútbol, se construyen juntos.
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El Documento de Marco Temático de Educación y Desarrollo de Habilidades 2025–2030 del BID guía las actividades operativas, de diálogo sobre políticas y de generación de conocimiento del Grupo BID en toda la región.