En los últimos veinte años, apoyadas por una mayor escolaridad, las mujeres de la región de México, Centroamérica, Panamá y República Dominicana(MECAPARD) se han venido incorporando al mercado de trabajo y han logrado una mayor representatividad en altos cargos de decisión, como lo evidencian las tres mujeres presidentas que ha tenido la región en este período.
Factor Trabajo
Al abordar el impacto del COVID-19 en los mercados laborales de América Latina y el Caribe, la cifra de los empleos perdidos ha sido, durante este año y medio, la que más focos ha concentrado. Esto tiene todo el sentido, pues, en el peor momento de la crisis, se llegaron a perder 31 millones de puestos de trabajo en la región, un dato sin precedentes.
No queda duda que la tecnología ha transformado el mundo del trabajo tal y como lo conocíamos. ¿Qué hubieran pensado las personas del siglo pasado si supieran que en el año 2021 muchos estaríamos trabajando desde la casa, con horarios flexibles? No solo cambió nuestra manera de trabajar, sino también las habilidades que usamos e incluso los temas en los que trabajamos.
El impacto del COVID-19 en el mercado laboral en 2020 no tuvo precedentes. El Perú no fue la excepción y presentó una pérdida masiva de empleos, muchos de los cuales todavía no se recuperan, afectando sobre todo a los más vulnerables.
La desigualdad de ingresos laborales ha venido disminuyendo significativamente en las últimas décadas en América Latina y el Caribe. Sin embargo, la pandemia desatada por el COVID-19 ha originado una crisis económica que ha perjudicado a millones de personas.
Para 2050, se estima que 150 millones de personas en América Latina y el Caribe presentarán algún tipo discapacidad, lo que equivale al 19% de la población total de la región.
La pandemia del COVID-19 ha tenido consecuencias dramáticas para los mercados laborales de América Latina.
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Los años 2020 y 2021 nos han traído un desafío sin precedentes en nuestra historia moderna: la pandemia del COVID-19. Al mismo tiempo, la vulnerabilidad del ser humano demostrada por esta crisis sanitaria y económica ha atraído la atención a otros retos de nuestro siglo, como el envejecimiento de nuestras sociedades, el cambio climático, y la revolución tecnológica.
La cultura y la creatividad siempre han sido fundamentales para la identidad de América Latina y el Caribe, pero durante los últimos diez años es que hemos comprendido mejor su impacto económico y su capacidad de generar empleos. A nivel global, las industrias culturales y creativas (IIC) representan el 3% del PIB y generan 25,9 millones de empleos, constituyendo lo que se conoce como la economía naranja.
El COVID-19 representa quizá el mayor reto que hemos enfrentado en las últimas décadas. Además de ocasionar una crisis sanitaria sin precedentes, la pandemia impactó abruptamente el mercado laboral, generando enormes desafíos para los gobiernos.