La pandemia dejó en evidencia las desigualdades educativas existentes entre los más ricos y los más pobres en América Latina. Frente a la crisis, los ministerios de educación apostaron por la educación en línea.
Enfoque Educación
¿A cuántas mujeres habría inspirado la pionera de la aviación Amelia Earhart sin su increíble determinación? ¿Habría cambiado Gandhi la historia de los movimientos sociales sin empatía? ¿O habría revolucionado Albert Einstein nuestra comprensión del universo sin su capacidad para manejar la frustración o pensar de manera creativa? La historia de la humanidad y sus avances se ha construido sobre los hombros de aquellos que perseveraron, fueron apasionados, creativos, resilientes y demostraron empatía hacia las necesidades de los demás.
Aunque la gran mayoría de las escuelas en América Latina y el Caribe han logrado recuperar rutinas parecidas a las de 2019, nadie quiere hacer marcha atrás. Hoy todo el mundo está de acuerdo en que, tras la ruptura provocada por la pandemia, para avanzar hacia una educación de calidad no solo se necesita recuperar el aprendizaje perdido en los últimos años, sino a buscar una transformación permanente de los sistemas educativos.
- Lee más sobre 6 modelos de participación activa de los cuidadores que mejoran el desarrollo infantil
El compromiso de los cuidadores con la crianza de los niños es vital para el desarrollo de la primera infancia. Cuando los padres u otros cuidadores participan activamente en el aprendizaje de sus hijos, les proporcionan un entorno enriquecedor y de apoyo y participan en interacciones significativas, los niños se benefician en múltiples áreas, incluida lacognitiva,social yemocional. Sin embargo, muchos cuidadores, en particular los de hogares con pocos recursos, pueden tener dificultades para lograr un compromiso óptimo.
Los tomadores de decisiones en los sistemas educativos de América Latina están preparándose para lo que anticipan serán noticias desagradables. Tras el impacto devastador de la pandemia sobre la escolarización, están anticipando con nerviosismo los resultados de la ronda más reciente del Programa Internacional de Evaluación de los Aprendizajes de la OCDE (PISA por sus siglas en inglés) que serán dados a conocer a finales de este año.
Te propongo reflexionar sobre dos fechas. La primera es 1440: fue el año aproximado en el que Gutenberg inventa la imprenta. La segunda, 2022: fue el año en el que OpenAI lanzó ChatGPT, la tecnología capaz de generar lenguaje, que para enero de 2023 ya tenía más de 100 millones de usuarios. El mundo no fue y no es el mismo antes y después de esas dos fechas.
¿Cuál es el principal desafío al que se enfrentan los educadores en un contexto post-pandémico? ¿Los resultados académicos? ¿El aumento en el acoso escolar? ¿La deserción estudiantil? Todas estas son preocupaciones recurrentes. Sin embargo, hay un desafío general que es una causa raíz que intercepta todos los anteriores.
Se estima que un año de educación aumenta los ingresos futuros en un 10%. Se trata de un retorno importante y significativo, que se suma a otros beneficios de tener una educación completa. Y eso es solo lo que la persona puede esperar recibir. La familia, la comunidad y el país también se benefician. Es decir, la educación y la acumulación de habilidades tiene tanto retornos privados como sociales.
Al igual que sucede en otros países, las escuelas técnicas y de formación profesional tradicionales surcoreanas afrontaron dificultades para atraer a potenciales estudiantes debido a su preocupación por la falta de garantías de un empleo digno y de estabilidad profesional tras graduarse. Los alumnos solían tener problemas para encontrar un empleo inmediatamente después de graduarse y recibían un trato deficiente por parte de las empresas.
Vivimos un tiempo en el que abunda el ruido. La dinámica de las redes sociales y de nuestras comunicaciones interpersonales mediadas por la tecnología nos impulsa a hablar, escribir y opinar a toda hora, por el simple hecho de formar parte de la conversación. Y aunque parezca que hay diálogo, este es un tiempo en el que poco nos escuchamos con atención. En este escenario, más que nunca que las personas necesitamos desarrollar la habilidad de escuchar.