Para impulsar el desarrollo científico y tecnológico en América Latina es necesario promover una cultura donde de la ciencia y la innovación sean vistas como claves para avanzar hacia economías más basadas en el conocimiento, más emprendedoras, más productivas y con mejor calidad de vida. Y en esto los medios de comunicación (sumados hoy al poder amplificador de las redes sociales) poseen una capacidad única por su alcance para transmitir historias, informar e influenciar las actitudes y comportamientos.
Puntos sobre la i
En una interesante charla de TED, Bill Gross, fundador de la incubadora Idealab, expone las razones que explican el éxito de ciertas startups y el fracaso de otras. Según él, existe una que sobresale entre todas: una invención tiene éxito siempre que el mercado esté dispuesta a recibirla.
Cuando organizaciones de larga data de repente se dan cuenta que deben ser más dinámicas e innovadoras, a menudo corren el riesgo de enfocarse solamente en la creatividad. Nuevas ideas pueden buscarse por todas partes, gastando mucho tiempo y recursos en tratar de identificar nuevos productos de moda que puedan ser lanzados tan pronto sea posible. La búsqueda de la novedad, la creatividad y el ser “cool” parece ser una salida fácil de un status-quo que luce anticuado y aburrido.Desafortunadamente la innovación no suele ser ni fácil ni rápida.
América Latina enfrenta lo que puede llamarse la paradoja de la innovación. Esta paradoja es una situación en la cual tanto el sector público y en especial el sector privado, invierten poco en actividades de innovación, a pesar de tratarse de un tipo de inversión que tiene retornos altos.Existen variadas oportunidades para innovar en la América Latina. Por ejemplo, la región tiene una fuerte base de capacidades en ciencias biológicas lo cual es consistente con sus ventajas comparativas asociadas a los recursos naturales.
Hasta mediados del siglo XX quienes sufrían de hidrocefalia morían. Todo cambió en 1955 cuando Casey, el hijo de John Holter, nació con hidrocefalia. En el Hospital de Niños de Filadelfia, el Dr. Spitz, quien llevaba varios años buscando sin éxito una solución a la hidrocefalia, le explicó el problema a John, quien supo inmediatamente que podía solucionarlo ya que en el fondo se trataba de un problema hidráulico.
Co-creación, crowdsourcing, hackatón e innovación abierta (open innovation) son términos de moda. Es raro que en algún evento, entrada de un blog o ponencia, no se pronuncie varias veces alguna de estas palabras. Recientemente se ha puesto más atención a estos conceptos que se constituyen cómo nuevas estrategias en materia de producciones colaborativas para desarrollar soluciones a los desafíos sociales y empresariales más diversos.Pero, ¿En qué se diferencian? ¿Qué tienen en común? ¿Cuál es su rol en generar conocimiento o creatividad?
La popular frase atribuida a Thomas Edison que dice: “la genialidad es 1% de inspiración y 99% de transpiración”, se ha aplicado a una diversidad de ámbitos, desde la creatividad y la innovación, pasando por el trabajo científico, el éxito empresarial, y hasta la obra artística.
La “i” que da título a este Blog es una muy especial, la de innovación. Hoy por hoy no existen dudas en que la innovación es un determinante fundamental para el crecimiento a largo plazo y para el desarrollo social de nuestros países. Solo por mencionar un dato, se ha calculado que la rentabilidad social de la inversión en innovación en economías desarrolladas es de un 40%.