El mundo está cambiando rápidamente, eso es innegable. Y la manera como se entiende el emprendimiento no es ajena a ese cambio. Antes de 1990, por lo general el apoyo al emprendimiento pasaba por proteger la existencia de pequeñas empresas. Esto con el ánimo de defender su capacidad para generar empleo frente a las ventajas que las empresas con grandes capitales y economías de escala tenían en términos de productividad y competitividad.
Puntos sobre la i
Un tono pesimista acompaña de manera habitual –y comprensible– al diagnóstico del atraso tecnológico latinoamericano. Es bien conocido que las economías de América Latina y el Caribe presentan un severo déficit en cuanto a la incorporación de conocimiento y tecnología a sus procesos productivos.
Desde los años 50 los economistas han venido argumentando en contra de la especialización en recursos naturales. En los 90, tras una ola de estudios empíricos que sugerían una asociación negativa entre abundancia de recursos naturales y crecimiento económico, se comenzó incluso a hablar de la “maldición de los recursos naturales”.
Hace algunos años comprar un pasaje de avión era un proceso que requería la interacción con una persona que oficiaba de operador de ventas, los trámites bancarios implicaban tener que trasladarse hasta las oficinas de una institución financiera y los programas de televisión solo podían ser vistos en días y horarios fijados por las cadenas de televisión.Hoy podemos planificar nuestros viajes, realizar operaciones bancarias y ver nuestro programa de televisión favorito desde (casi) cualquier lugar, en el momento en que deseemos.
“Los emprendedores contribuyen al empleo, la innovación y el crecimiento económico”. Esta afirmación se ha convertido en un mantra para los gobiernos, los académicos e inclusive los medios de comunicación dedicados al tema. En alguna medida esto es bueno porque indica que ha habido un gran avance en incluir al emprendimiento en la agenda pública.
¿Sabe usted que en promedio 8 de cada 10 inventos son patentados en América Latina por empresas extranjeras? Las empresas latinoamericanas rara vez deciden patentar, pese a que sus invenciones cumplen con los requisitos de novedad absoluta, actividad inventiva y aplicación industrial que se exigen para obtener la patente.
Brasil es el más grande ecosistema de innovación educativa en la región. En ningún otro país hay tantas, tan diversas y tan disruptivas experiencias en marcha como en el país coloso de 200 millones de habitantes. ¿Cuáles son las claves de su entorno innovador?
Mucho se ha dicho de que para América Latina, luego de casi una década de crecimiento económico, será muy difícil avanzar en niveles de desarrollo sin más, mucha más innovación. Para hacerlo es necesario que se tomen medidas que mejoren la competitividad, trayendo innovación a todos los niveles, generando así un aumento de la productividad.
La historia del Asno de Buridán nos cuenta acerca de un asno que no sabe elegir entre un montón de avena y un cubo de agua, y que a consecuencia de ello termina muriendo de inanición (o de sed). Muchas veces, tanto países como empresas se encuentran en una situación en la cual deben seleccionar una política o una inversión determinada, a costo de perder una oportunidad significativa, actual o potencial.
América Latina ha venido creciendo en forma acelerada en la última década. Sin embargo, no cabe esperar que esta situación continúe y las perspectivas son de un freno en la economía. En este nuevo escenario es más imperioso que nunca avanzar en la diversificación del tejido productivo para sostener el crecimiento. Y a los emprendedores dinámicos (aquellos que crean nuevas empresas innovadoras con alto potencial de crecimiento) les toca un papel protagónico en esta película.Así lo indican las experiencias internacionales exitosas como las de Israel, Corea o los mismos Estados Unidos.