Al comenzar un proyecto nos preguntamos cómo va a mejorar las vidas de los beneficiarios. Cuando éstos serían pueblos indígenas, también nos preguntamos cómo promover los beneficios y oportunidades de desarrollo de manera congruente con su cultura.
Sostenibilidad
La pandemia del COVID-19 ha impactado profundamente todos los aspectos de nuestras vidas. Ha cambiado nuestra forma tradicional de hacer las cosas y nos ha presentado con desafíos inusitados que hemos ido superando con creatividad, innovación y resiliencia. La región de América Latina y el Caribe se ha visto afectada de manera desproporcionada. En términos de muertes, con solo el 8% de la población, lamentamos casi el 30% de los casos globales.
Los bosques son la joya de la corona de la dotación ecológica de América Latina y el Caribe (ALC). La región cuenta con aproximadamente la mitad de los bosques tropicales del mundo y una cuarta parte de sus manglares.
Las dramáticas imágenes de los incendios forestales en California, que devastaron más de 1,6 millones de hectáreas, se han difundido en los medios de comunicación de todo el mundo. En América Latina, los incendios en el Pantanal brasileño han quemado el doble del área afectada por los incendios de California en 2020, devastando el humedal tropical más grande del mundo.
Desde que el nuevo coronavirus nos golpeó el año pasado, obligando a los países a tomar medidas de confinamiento y distanciamiento social, las empresas y los gobiernos adoptaron nuevas políticas para trabajar de forma remota. Estas cuarentenas han provocado un experimento sin precedentes en el que más personas que nunca han estado teletrabajando para reducir los riesgos de propagación y contracción del virus.
Si seguimos consumiendo al ritmo actual, en unos años necesitaremos los recursos equivalentes a tres planetas. ¿Cómo podemos evitar este pronóstico?
La actual crisis sanitaria obligó a la capital chilena, al igual que al resto del mundo, a detenerse. Esta pausa le permitió a Santiago experimentar inmediatamente los beneficios de una clara mejora en la calidad del aire.
Los gobiernos nacionales no son los únicos que están aumentando su acción climática en América Latina y el Caribe. Las noticias en la esfera subnacional también son bastante alentadoras. Múltiples gobiernos locales se han sumado al aumento de la ambición climática reconociendo que ellos son actores claves para la implementación de las políticas de cambio climático y que las ciudades son protagonistas de la solución, toda vez que más de la mitad de la población mundial vive en ellas.
2020 fue el más caluroso jamás registrado, según la NASA. Cada vez más sentimos los impactos de la crisis climática, desde incendios forestales sin precedentes hasta huracanes catastróficos.
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América Latina y el Caribe han logrado grandes avances en la agenda de sostenibilidad en los últimos veinte años.