El cambio climático impacta de manera negativa a América Latina y el Caribe (ACL) poniendo en riesgo a su población y causando desequilibrios y desastres en sus ecosistemas. Asimismo, genera desigualdades económicas y sociales que sufren e impactan en mayor medida a los más vulnerables. No obstante, la región tiene la oportunidad de transicionar hacia economías libres de carbono y resilientes al clima.
Sostenibilidad
En 2019, el “Informe de la Evaluación Mundial sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos” de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) lanzó una alerta al mundo: la naturaleza y sus contribuciones fundamentales a las personas, que en conjunto incorporan la biodiversidad y los servicios ecosistémicos, se deterioran en todo el planeta.
Mejorar la eficiencia de los servicios de sanidad agropecuaria ha sido una prioridad del Gobierno federal brasileño. Estos servicios son esenciales para controlar o erradicar enfermedades y plagas, y para impedir la llegada de otras al país, por lo que contribuyen a reducir costos de producción, evitar caídas de productividad o dificultades de ingreso a mercados internacionales.
Maíz, tomate, caña de azúcar, café, soja, aguacates (o paltas), entre otros, son parte identitaria de América Latina y el Caribe, y juegan un rol fundamental tanto en su gastronomía como en la economía. Con más de una cuarta parte de las tierras agrícolas de mediano y alto potencial del mundo, la región Latinoamericana es la mayor exportadora neta de alimentos a nivel mundial.
El Gran Chaco Americano es la segunda región boscosa más extensa del continente, luego de la selva amazónica. Su superficie está distribuida entre Paraguay, Argentina, Bolivia y una pequeña porción en Brasil. La conservación de esta zona es de vital importancia, dada su alta diversidad de flora y fauna, con varias especies amenazadas, así como su acervo cultural, ya que más de 25 etnias originarias mantienen su territorio dentro de esta región.
Existe la oportunidad de hacer frente al cambio climático, es cierto. Según el IPCC, la próxima década es decisiva para ver si los países pueden actuar con la rapidez suficiente para poner en marcha planes de adaptación a este reto cada vez más complejo: la crisis climática. La brecha temporal se está cerrando y un "futuro habitable y sostenible para todos" podría perderse rápidamente si no actuamos con celeridad.
Que la COP27 haya ocurrido en el continente africano expuso la importancia del rol de los países en desarrollo en la adaptación climática, la mitigación (reducción) de los gases de efecto invernadero, y la lucha contra la pérdida de biodiversidad –tres ejes clave de la lucha contra el cambio climático. La conversación a menudo parece enfocarse en los primeros dos. No podemos dejar un capítulo tan relevante como el de la riqueza natural de lado.
Las fiestas nos recuerdan el poder cultural de la comida: nada mejor para unir a familiares y amigos que un plan para compartir una deliciosa comida. Excelente plan, hasta que empieza la discusión alrededor de temas delicados. En estas fechas, latinoamericanos y caribeños se reúnen para celebrar grandes hitos (¡incluido una copa!), justo cuando líderes mundiales anuncian la firma de un marco global para proteger la biodiversidad.
En este primer año desde la entrada en vigor del Marco de Política Ambiental y Social, en el BID nos hemos concentrado en el desarrollo de capacidades para fortalecer la gestión de riesgos e impactos ambientales y sociales en la región.
La arquitectura puede aprovechar los recursos naturales como el sol, el viento, el agua, la vegetación y los materiales naturales para crear las condiciones de confort.
Argentina es un país de una gran superficie y por ende posee varios climas a lo largo y ancho del país. Se identifican 6 zonas bioclimáticas, cada una de las cuales cuenta con características diferentes y variaciones a lo largo del año.