Los sistemas de protección social alrededor del mundo han tomado gran relevancia debido a la crisis económico-sanitaria que estamos viviendo a raíz del COVID-19. En tiempos de vulnerabilidad como los actuales, queda en evidencia la importancia de mecanismos de seguridad social como los seguros de desempleo, los beneficios para emergencias y las pensiones para hacer frente a las adversidades.
Factor Trabajo
Antes de la crisis del COVID-19, existía la impresión de que los cambios tecnológicos de nuestra época, supuestamente con una rapidez sin precedentes, iba a transformar radicalmente los mercados laborales. Los robots iban a robar nuestros trabajos.
Diego trabajaba en un hotel de una de las principales cadenas de su ciudad. En marzo vio sus horas reducidas y en julio le avisaron que ya no requerían sus servicios. Ahora se prepara para volver a estudiar, y la pregunta con la que se enfrenta es qué estudiar y cómo garantizar que este nuevo esfuerzo le permita tener un futuro estable.
No digo nada nuevo cuando digo que el COVID-19 cambió para siempre el modo de trabajar. No me refiero únicamente al cambio repentino hacia el trabajo remoto o a la adaptación de las oficinas, ni a la transformación del espacio privado en home office. Lo más interesante es hablar sobre el nuevo paradigma que quedó a la vista ahora con la pandemia y que ya empieza a asentarse el polvo.
Han pasado seis meses desde que comenzaron los confinamientos de la población para evitar la propagación acelerada del COVID-19. Durante este tiempo el mundo ha cambiado en forma abrupta, particularmente los mercados laborales.
El impacto del COVID-19 en el mercado laboral no tiene precedentes. A mayo del 2020, se estimaba una pérdida de más de 29 millones de empleos en América Latina y el Caribe. En este contexto, los servicios públicos de empleo (SPE) pueden ayudar a proteger los empleos existentes y fomentar la creación de nuevos empleos, apoyando a buscadores de empleo y a empresas y ofreciendo una valiosa fuente de información para la toma de decisiones.
Trabajadora, madre, hija, profesora, cuidadora… El impacto del COVID-19 en el trabajo de las mujeres
El COVID-19 ha impactado la vida de cientos de mujeres en todo el mundo, y América Latina y el Caribe no es la excepción. La vida de Camila, una profesora en un colegio de México, ha cambiado profundamente en los últimos meses.
En los últimos 20 años, en América Latina y el Caribe presenciamos una reducción de casi 20 puntos en los niveles de pobreza y el desarrollo de una nueva clase media emergente.
El COVID-19 ha tenido un impacto profundo en nuestra manera de trabajar. Las empresas, gobiernos y trabajadores por cuenta propia han recurrido al teletrabajo para poder mantener sus operaciones durante la etapa de aislamiento social.
Las mujeres afrodescendientes han logrado avances significativos en educación.