La crisis del COVID-19 ha dejado al descubierto que los empleos informales no solo son peor remunerados y menos productivos que los formales, no generan ingresos fiscales y no tienen mecanismos de protección social, sino que, en medio de una pandemia, generan vulnerabilidades adicionales. Existen indicios de que la informalidad explica por qué América Latina concentra el 30% de los casos y muertes asociados al COVID-19 pese a representar solamente el 8% de la población mundial.
Factor Trabajo
Poco a poco, los países de América Latina y el Caribe buscan la manera de restablecer la normalidad tras la pandemia del COVID-19, siguiendo el ejemplo de China, y algunos países que conforman la Unión Europea. En este contexto, el panorama del mercado laboral genera preocupación por el aumento del desempleo y la destrucción de empleos por cuenta de las medidas adoptadas para contener y mitigar la pandemia.
Estamos viviendo tiempos desafiantes para los responsables de la política de pensiones en América Latina y el Caribe. La actual crisis económico-sanitaria ha estresado de manera transversal a los diferentes sistemas de pensiones de la región de varias maneras. Por una parte, el desempleo ha reducido el flujo de contribuciones a la seguridad social.
* Las opiniones expresadas en este blog son las de los autores y no necesariamente reflejan las opiniones del BID, su Directorio Ejecutivo o los países que representan.
Imagen: Construyendo nuestro futuro común, por Helen Yu
Para Nirley, cuidar de los demás es algo que le viene natural. Cuenta que ya antes de su primer trabajo, que fue como niñera, se preocupaba por sus compañeros de clase y cuidaba de sus hermanos menores. Más adelante se capacitó formalmente como cuidadora, con la intención de lograr un mayor reconocimiento en su campo de trabajo. Como Nirley, son muchas las personas que asumen tareas de cuidado en América Latina y el Caribe. ¿Cómo es el día a día para estos trabajadores?
El impacto del COVID-19 sobre el mercado de trabajo ha sido mayúsculo.
Marina es una joven venezolana que migró y ahora vive en Panamá desde hace dos años. Al comienzo de la pandemia, Marina perdió su empleo como mesera de un restaurante y con ello sus ingresos se redujeron casi a cero. Ante la necesidad de sobrevivir, Marina encontró distintas tecnologías alternativas para mantenerse y mejorar sus perspectivas laborales.
La crisis actual creada por el COVID-19 está generando la mayor caída de empleo en la historia reciente de la región. Algunos estudios muestran que este tipo de recesiones suele afectar mayoritariamente al empleo masculino.
El empleo está en el centro de la preocupación de todos.