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Enfoque Educación

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Escrito por Mercedes Mateo-Berganza y María Luisa Iribarren En Paraguay, la mayoría de las escuelas públicas tiene una jornada escolar corta, de apenas cuatro horas. Los niños que van a clases, ya sea por la mañana o por la tarde, pasan el resto de su día en casa o en las calles, muchas veces sin la supervisión de un adulto. Y, lamentablemente, las posibilidades de estos niños de recibir estimulación de calidad fuera de la escuela suelen ser muy diferentes entre niveles socioeconómicos. Pero hay buenas noticias: se está haciendo un gran esfuerzo al respecto.
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Written by Mercedes Mateo-Berganza and María Luisa IribarrenMost public schools in Paraguay have a school day of only 4 hours. Children go to school, either in the morning or afternoon, and spend, most likely, the rest of the day either at home (sometimes without the supervision of an adult) or on the streets. Unfortunately, the possibilities to receive quality stimulation and care outside the school are not the same as we move along the income distribution: they are certainly different between income quintiles.
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For much of my life, I’ve been obsessed with gender and mathematics. As a kid I loved when my dad made up math games and riddles, challenging me to come up with solutions. But it was clear to me that not all kids and certainly not all girls shared my love for mathematics. Decades later, the aversion for mathematics that I saw among my girlfriends is replicated in new generations. Already in early grades, girls more often dislike math even when they perform on par with boys.

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Gran parte de mi vida, he estado obsesionada con el tema de género y matemáticas. Cuando era niña, me encantaba cuando mi padre inventaba juegos y acertijos matemáticos y me retaba a resolverlos. Sin embargo, estaba claro que no todos los niños y niñas de mi escuela compartían mi amor por los números. Lamentablemente, décadas después, esa  misma aversión a las matemáticas que vi entre mis amigas de infancia ha seguido replicándose en las nuevas generaciones.

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Por Emiliana Vegas A los cinco años Gustavo Dudamel ya tenía su propia orquesta. Ponía la aguja del tocadiscos de su padre –trombonista y salsero– sobre un acetato con la Séptima Sinfonía de Beethoven.  Entonces agitaba en el aire un pedazo de alambre, su batuta, y dirigía a los muñecos que cuidadosamente había dispuesto alrededor en el patio de su abuela. Lo hacía con la misma pasión con la que hoy dirige a la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles.
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Written by Lina ZuluagaEvery time that state or international exams results, such as PISA, are published, teachers are the first to be blamed by the public opinion for student’s weak performance. Their results still leave much to be desired, and although it is bad news for national education, it helps to highlight the issue in the public agenda. However, we need to go beyond the results: the test does not have the absolute truth.
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Escrito por Lina Zuluaga Cada vez que salen los resultados de las pruebas de Estado o de las internacionales como PISA, la opinión pública rápidamente señala a los profesores como los principales culpables. Los resultados de nuestros alumnos dejan mucho que desear y aunque eso sea una mala noticia para la educación nacional, tiene un buen efecto en la agenda pública porque ponen el tema sobre la mesa.
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Escrito por Anne Sofie Olsen Desde el terremoto de 2010 en Haití, los profesores y alumnos de la Escuela Externat Providence en Puerto Príncipe, han asistido a clases en instalaciones provisionales. Hoy en día, podemos decir que esta situación queda atrás porque hemos logrado la reconstrucción de esta escuela con diseño antisísmico. Y, manteniendo el compromiso con la reconstrucción de Haití, se vienen 100 escuelas más.
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