Maestros que dejan mensajes motivadores en las mesas de sus alumnos antes de un examen; magia para explicar las matemáticas y la física; hacer que los estudiantes den clases al maestro; rodar un cortometraje; montar con ellos una obra de teatro que les cambia la vida; usar las redes sociales para enseñar literatura, con memes sobre Cien años de soledad… La calidad educativa de un maestro va mucho más allá de las aulas. Algunos consiguen dejar huella en la vida de los estudiantes con los que se cruzan y, con suerte, determinan su futuro para bien.
Enfoque Educación
Desarrollo de la fuerza laboral y cierre de la brecha global de habilidades digitales
El brote de COVID-19 no se parece a nada que hayamos visto en nuestras vidas. Más allá de la crisis de salud pública, la pandemia ha afectado gravemente a la economía mundial. Más allá del impacto en la demanda de los clientes y los cambios operativos necesarios, muchas empresas están reevaluando sus cadenas de suministro y valor debido a las averías que se produjeron durante la pandemia.
El financiamiento basado en resultados: una receta para el cambio sistémico
Los modelos de financiamiento basados en resultados son herramientas poderosas para incentivar a sistemas y a sus actores en torno al alcance de metas específicas. Este mecanismo tiene elementos subyacentes que, de implementarse correctamente, no sólo logran el impacto requerido, sino que además logran un cambio sistémico que es eficiente, eficaz y sostenible en el tiempo.
¿Debería un niño caminar más de una hora para llegar a la escuela? ¿Cómo mejoramos la oferta educativa en áreas donde no existe el servicio? ¿Cómo ayudamos a la mayor cantidad de niños participantes de un programa de transferencias monetarias condicionadas a acceder a educación? la identificación geográfica de los estudiantes puede ser una herramienta muy potente al momento de asignar recursos escasos, atender a poblaciones más vulnerables o simplemente identificar nuevas necesidades desde el enfoque geográfico de los proyectos sociales.
Navegar la incertidumbre es incomoda, somos seres educados para la estabilidad y para lo predecible. Pero desde que se cerraron las escuelas y colegios de América Latina, nos hemos visto enfrentados a una situación contraria y llena de complejidades. Vivimos en una de las regiones más afectadas por la pérdida de aprendizajes y con mayores brechas de inequidad.
La pandemia ha puesto retos enormes a la educación. Generalmente, para los profesores la discusión se centra en lo tecnológico; dicen “de un día para otro los profesores han tenido que aprender a usar tecnologías de la información y la comunicación (TICs) para transferir la práctica del aula a la pantalla”. Pero, el reto es mucho más grande que usar Zoom o cualquier otra plataforma con los estudiantes. Educar a distancia implica grandes retos psicológicos y emocionales.
“Extraño ponerme el uniforme y pelotear con mis amigos durante el recreo. No sé cómo será el regreso a la escuela, mis maestros están hablando de tener protocolos de bioseguridad y mi abuela preocupada de que me contagie. Hoy por primera vez después de un año volví a mi centro educativo. Nos han invitado a recibir artículos para nuestra protección que nos permitirán regresar a clases. Lo que más quiero es volver a ver a mis compañeros porque es mi último año, no me gustaría graduarme sin compartir con ellos nuevamente¨, nos dijo Carlos, joven estudiante de El Salvador.
En febrero de 2020, Sonia trabajaba en una empresa de turismo. Tres meses después era parte de los 24 millones de nuevos desempleados en América Latina y el Caribe como consecuencia de los efectos del COVID-19. Para ella la realidad se transformó en noches sin dormir y una creciente certeza: necesitaba reinventarse.
Hace casi 600 años, Johannes Gutenberg cambió la historia de la humanidad inventando la imprenta. Hasta entonces, los conocimientos se transmitían mediante manuscritos elaborados por monjes. Con su invento, el proceso de copiado se aceleró y bajaron los costes de producción por lo que el conocimiento, que había estado en manos de muy pocos, empezó a llegar a muchas más personas. Hoy, el desarrollo de tecnologías aplicadas a la educación combinado con la diversificación y la descentralización (unbundling) de servicios podrían conseguir un efecto similar.
A poco más de un año del inicio de la pandemia, casi todos conocemos de primera mano cómo ha cambiado la educación en sus distintas modalidades: inicial, primaria, secundaria, universidad, educación formal o informal. Los cambios obligaron a acelerar el uso de las tecnologías, y a emprender un proceso de constante cambio.De esto conversamos en un webinar en Costa Rica llamado “Digitalización acelerada: lo que la pandemia le enseñó a la educación”