Son los docentes. No es la realidad virtual, ni las plataformas. Los maestros y maestras son el corazón de la transformación educativa y la puerta de entrada a una sociedad distinta. Allí está la semilla del cambio. Si queremos grandes médicos necesitamos grandes maestros. Si queremos grandes músicos, necesitamos grandes maestros. La docencia es la madre de todas las profesiones. Por eso necesitamos docentes que eduquen en la libertad, que desarrollen mentes críticas y creativas.
Enfoque Educación
Conoce un programa de tutorías remotas que en cuatro países de la región permite a los estudiantes acelerar aprendizajes en matemática de manera costo-efectiva.
Carlos Eduardo Vargas Ramírez, Moisés Morales Hernández, Paola Dellepiane, y Yanet Castillo Mena son tutores que trabajan semanalmente con estudiantes de 9 a 14 años en contenidos de matemática en forma telefónica.
Cuando las escuelas de todo el mundo empezaron a pasar de las aulas presenciales a las virtuales debido a la pandemia, los educadores se vieron obligados a repensar y rediseñar sus entornos de aprendizaje, prácticamente de la noche a la mañana. Sin embargo, aunque la tecnología en las escuelas había ido aumentando su presencia con los años, pocos profesores tenían una experiencia amplia en la gestión del aprendizaje en un entorno mayoritariamente en línea.
Pese a grandes avances, las mujeres de América Latina y el Caribe seguimos ganando 17% menos que los hombres y participando 26% menos en actividades remuneradas, a pesar de que tenemos mayor escolaridad en promedio. Una parte importante de esta historia es que las actividades del hogar, como el cuidado de los hijos, recaen principalmente en nosotras.
¿En la nueva normalidad, tras la pandemia, que herramientas costo efectivas ayudan a reducir la desigualdad en los aprendizajes de matemática?
En un mundo ideal “Ahora que voy todos los días al cole, aprendo más” es el titular que nos gustaría leer estos días en el periódico. La pandemia nos deja otro: “Terminé sexto año, pero no aprendí nada”. Pero ¿saben qué? Los datos nos confirman que los dos titulares son ciertos.
El primer cuarto del siglo nos obliga a actuar. El conflicto bélico actual entre Rusia y Ucrania nos muestra que las dos guerras mundiales del siglo anterior no han servido para comprender la necesidad de una educación para la Paz. Los enfrentamientos políticos e ideológicos extremos y la pandemia han supuesto un incremento de diferencias sociales en un mundo en conflicto, donde la gestión de la propia vida y la de los demás requieren cambios y soluciones profundas.
¿Qué nos dicen las evaluaciones nacionales?
“Somos una generación de mujeres jóvenes a las que se les dijo: ‘Puedes hacer cualquier cosa’, pero en los hechos lo que nos mostraba era: ‘Tienes que hacer todo”
― Courtney E. Martin, escritora y activista estadounidense
Hace poco más de 30 años, Amilcar Amaya con 13 años de edad, migró junto con su familia de El Salvador, dejando atrás su país natal en medio de una guerra civil que cobró 75.000 vidas y desplazó a una quinta parte de la población del país.
Las mujeres siguen estando subrepresentadas en la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) a pesar de los grandes esfuerzos en América Latina y el Caribe (LAC) para aumentar su participación en estas disciplinas.