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Director Ejecutivo de ONUSIDA Peter Piot destaca beneficios para el desarrollo regional de mayores esfuerzos contra SIDA

FORTALEZA, Brasil - Expertos internacionales y funcionarios de la región se reunieron hoy en el marco de la 43a Asamblea Anual del Banco Interamericano de Desarrollo para analizar los desafíos y posibles respuestas a la epidemia del HIV/SIDA en América Latina y el Caribe.

La apertura del seminario estuvo a cargo del presidente del BID Enrique V. Iglesias, acompañado del director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas contra el HIV/SIDA Peter Piot y el senador y ex ministro de Salud de Brasil José Serra. Participaron también en el panel inaugural la vicegobernadora alterna por Noruega ante el BID Ingrid Glad y el secretario ejecutivo del Ministerio de Salud de Brasil Octavio Azevedo Mercadante.

A fines de 2001 ONUSIDA calculó que unas 1.800.000 personas en la región vivían con el VIH/SIDA, cifra que representa un aumento del 13 por ciento frente a las estimaciones del año anterior, y además entre 14 y 45 por ciento de los infectados son mujeres, dijo Iglesias. “Una tendencia sumamente alarmante es el aumento en el aumento de casos registrado entre la juventud”, agregó.

“Lamentablemente, la historia del SIDA en los últimos 20 años ha mostrado que la gravedad de la epidemia y su impacto potencial no han provocado las respuestas apropiadas”, indicó Iglesias. “Esta falta de acción ha tenido serias consecuencias para las sociedades: ha permitido que la enfermedad se propague, ha limitado la disposición de las personas a buscar tratamiento y ha restringido el desarrollo de programas de pervención y tratamiento adecuados”.

Iglesias explicó, entonces, el rol que vislumbra para el BID por su poder de convocatoria, para promover un amplio debate con los gobiernos, la sociedad civil y las redes de personas que viven con HIV/SIDA.

Dos décadas de SIDA han dejado en claro que esta epidemia por sí sola tiene el potencial de erradicar todos los beneficios del desarrollo de los últimos 50 años”, afirmó el director ejecutivo de ONUSIDA Peter Piot. “La intensificación de la tarea del Banco en la respuesta regional al VIH/SIDA es en consecuencia especialmente bienvenida”.

"Los bancos regionales pueden traducir su compromiso de largo plazo con el desarrollo regional en un apoyo amplio y sostenido de los esfuerzos contra el SIDA”, dijo Piot.

“Integrar una respuesta comprehensiva al SIDA en cada programa y actividad del Banco será un esfuerzo que multiplicará cien veces sus beneficios”.

José Serra se refirió a los exitosos programas encarados por Brasil, la persistencia y continuidad de sus políticas de gobierno en el sector y sus alianzas con las organizaciones no gubernamentales.

Ingrid Glad destacó la importancia de la información y la educación, particularmente de los jóvenes, y la necesidad de un liderazgo comprometido. Resaltó, con motivo de celebrarse el Día Internacional de la Mujer, la importancia de atender los mandatos de la Cumbre de la Mujer de Beijing de 1995.

Tres paneles analizaron la necesidad de un mayor acceso a una prevención, tratamiento y cuidado comprehensivos; el impacto económico y la necesidad de recursos y los efectos de la discriminación, estigmas y temas de género en los programas de VIA/SIDA.

Durante el seminario se proyectó, además, un video preparado por el BID con testimonios de América Latina y el Caribe, con énfasis en el respeto a los derechos.

El seminario contó con el coauspicio de los Gobiernos de Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia.

Iniciativas del BID

El BID participa en forma comprometida en el esfuerzo internacional para detener la propagación del VIH/SIDA, que se identificara en la Cumbre de las Américas realizada en Quebec en abril de 2001 como una amenaza para la seguridad de América Latina y el Caribe.

Las operaciones del BID abordan el VIH/SIDA no solamente desde la perspectiva del sector sanitario, sino como una cuestión social y de desarrollo más amplia, dentro del marco de sus actividades en favor de la inclusión y la equidad social. El estigma que se asocia con el VIH/SIDA ha llevado a la discriminación generalizada. La enfermedad tiene además una alta incidencia en poblaciones excluidas, como las que tienen altos niveles de pobreza, poca educación y un limitado acceso a servicios sanitarios y de información, lo cual restringe la capacidad de estas poblaciones de enfrentar el impacto de dicha enfermedad.

En América Latina y el Caribe hay áreas en las que se necesita más apoyo a nivel de políticas para que se pueda evitar la propagación de la epidemia y sus consecuencias sociales; por ejemplo, por medio de la implementación y aplicación de políticas antidiscriminatorias en materia de empleo y vivienda, un mayor acceso a tratamiento y atención y el desarrollo de programas de prevención sostenidos y bien orientados. También se está dando mayor atención al acceso a medicamentos, su costo y los servicios de apoyo necesarios para administrarlos con éxito.

La iniciativa del Banco sobre el VIH/SIDA presentada en Quebec, se concentró en cuatro esferas principales: prevención, acceso a medicamentos, apoyo a redes de personas que viven con el SIDA y un aumento de las asociaciones de cooperación entre los sectores público y privado.

En el año 2000, el BID, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Banco Mundial suscribieron un acuerdo y están elaborando una Agenda Compartida para la Salud en las Américas, a fin de coordinar esfuerzos destinados a mejorar las condiciones de salud y los servicios de salud pública en la región por medio de acciones conjuntas, incluyendo la prevención y el control de enfermedades.

Durante las últimas décadas el BID ha respaldado el desarrollo de infraestructura sanitaria en América Latina y el Caribe con casi US$2.000 millones en financiamiento. Estos recursos, además de donaciones y cooperaciones técnicas, fueron clave en aspectos de tratamiento y atención de programas sobre el VIH/SIDA. Junto con la OPS, la Organización Mundial de la Salud y donantes bilaterales, el Banco ha respaldado también el fortalecimiento de sistemas de vigilancia epidemiológica que han mejorado el conocimiento sobre la difusión de la epidemia.

El BID respondió al mandato de la Cumbre de las Américas de 2001 preparando un programa destinado a apoyar actividades en tres campos: diálogo de política pública, fortalecimiento de organizaciones no gubernamentales que brindan servicios a personas que viven con el VIH/SIDA, y participación del sector privado.

Se iniciará una serie de diálogos orientados a los aspectos económicos y sociales de la enfermedad. Los diálogos se concentrarán en cuatro campos principales: 1) un mejor acceso a prevención, tratamiento y atención integrales; 2) la repercusión económica, las necesidades de recursos y modelos de asignación de los mismos; 3) el efecto de la discriminación, el estigma y el género en los programas sobre el VIH/SIDA, y 4) el impacto del VIH/SIDA en la política pública.

La labor de promoción de la causa ante los responsables de formular políticas contará con el apoyo de estudios de investigación sobre los aspectos socio-económicos de la epidemia. Esta labor se dedicará a examinar las necesidades de ejecución y las mejores prácticas, los modelos de asignación de recursos y la fijación de prioridades en ámbitos de escasos recursos. Estos estudios proporcionarán a los programas nacionales del VIH/SIDA y a las entidades de financiamiento un cálculo estimado del nivel de recursos necesarios para montar programas integrales.

En el aspecto de cambio de comportamiento, una operación piloto pondrá a prueba metodologías de vigilancia del comportamiento desarrolladas recientemente para el monitoreo de cambios de comportamiento relacionados con el VIH/SIDA y la evaluación del impacto de los programas destinados a ello. El proyecto respaldará la recolección de datos en poblaciones indígenas de Bolivia y entre jóvenes de Uruguay.

Se espera que este programa genere mayor información y comprensión de los factores que llevan al éxito del diseño, la operación y la evaluación de políticas y proyectos destinados a combatir la propagación del VIH/SIDA.

Lograr una mayor respuesta requiere prestar aún más atención al fortalecimiento de la capacidad de las ONG, en especial aquellas que se dedican a personas con SIDA, y que se hallan en una situación singular para llegar a personas y familias afectadas. En muchos países, una de las primeras respuestas a la epidemia provino del sector de las ONG. Sin embargo, existe la necesidad de una mayor coordinación entre ONG para asegurar que los recursos limitados se utilicen en forma más eficiente.

Mediante su trabajo con el programa ONUSIDA, el Banco respaldará el fortalecimiento institucional de grupos de ONG que se dedican al tema del VIH/SIDA (foros nacionales) en Paraguay, Uruguay, Chile y Argentina. El objetivo de estos grupos será ayudar a consolidar la respuesta de la comunidad de ONG.

Los foros se dedicarán principalmente al análisis de la política pertinente, al suministro de información y a mejorar el acceso a los servicios sanitarios y sociales para las personas que viven con el VIH/SIDA. Con el ONUSIDA, el Banco apoyará el fortalecimiento de vínculos entre los cuatro órganos nacionales de los países mencionados y la evaluación del impacto de este modelo para la coordinación de la respuesta de las ONG.

El programa buscará también estimular al sector privado a elaborar programas de prevención y políticas laborales adecuadas sobre el VIH/SIDA. El proyecto apoyará la realización de proyectos piloto en Barbados y las Bahamas. En este último, esta iniciativa procurará basarse en el apoyo que ya otorga el Banco a los consejos empresariales sobre el VIH/SIDA y fomentar intercambios técnicos entre los dos países.

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