- Las experiencias de Chile, Colombia y México muestran que la implementación de políticas fiscales sostenibles requiere coherencia, sólidas capacidades técnicas y un compromiso sostenido.
- Los instrumentos fiscales, como los impuestos al carbono, son más efectivos cuando se entienden como parte de un conjunto más amplio de políticas económicas que permitan los cambios tecnológicos necesarios para un modelo de desarrollo sostenible.
- Un estudio liderado por los países miembros de la Plataforma MEF Cambio Climático ofrece una hoja de ruta para aprovechar el potencial de estos instrumentos en apoyo de la eficiencia fiscal y la estabilidad económica.
Chile, Colombia y México ofrecen ejemplos valiosos para América Latina y el Caribe sobre cómo diseñar e implementar instrumentos fiscales alineados con el medio ambiente que resulten efectivos y con un impacto tangible. Un nuevo estudio, liderado por los países miembros de la Plataforma MEF Cambio Climático con apoyo del BID, recoge lecciones directamente desde los propios ministerios de Finanzas que han liderado la implementación de estas herramientas.
La evidencia de estos tres países muestra que los instrumentos fiscales, en este caso los impuestos al carbono, por sí solos no bastan para impulsar los cambios tecnológicos que pide un modelo de desarrollo sostenible. El estudio identifica múltiples barreras que reducen su efectividad: impedimentos normativos, falta de infraestructura y de información, y capacidades técnicas y tecnológicas limitadas.
Por ello, los objetivos para estas herramientas deben ser realistas y alineados a su efectividad real. Deben entenderse como parte de un conjunto más amplio de políticas económicas. Por ejemplo, en algunos casos será necesario incrementar el financiamiento para avanzar hacia un modelo económico más sostenible, mientras que, en otros, ajustar regulaciones sectoriales.
Antes de implementar precios al carbono, es importante revisar subsidios y exenciones de impuestos para evitar generar distorsiones en los mercados. Los subsidios a combustibles, por ejemplo, pueden representar un porcentaje significativo del precio al carbono total y frecuentemente tienen un efecto contrario al buscado. La secuencia de primero revisar distorsiones existentes y luego implementar precios al carbono puede permitir una gestión fiscal más responsable y una asignación más eficiente de recursos.
Los tres países estudiados coinciden en un mecanismo innovador: la posibilidad de cumplir con el impuesto mediante la compra de créditos de carbono.
- Chile permite que las fuentes fijas compensen hasta el total de sus emisiones gravables mediante offsets de proyectos nacionales.
- Colombia permite pagar el impuesto directamente con offsets y establece una demanda artificial que ya ha ayudado a dinamizar proyectos con impacto ambiental positivo.
- México, en su fase piloto, exploró la acreditación del pago mediante certificados de reducción de emisiones.
Este mecanismo moviliza financiamiento sin violar el principio de no afectación específica de los ingresos fiscales, al tiempo que puede ayudar a mejorar la aceptación política y social del impuesto al ofrecer alternativas de cumplimiento. Además, facilita una transición más gradual para sectores con mayores costos de abatimiento.
Sin embargo, el estudio también advierte sobre los retos institucionales: administrar y fiscalizar estos mecanismos, evitar el doble conteo de créditos, asegurar la adicionalidad y permanencia de las reducciones. Para solventarlos, los ministerios de Hacienda necesitarán fortalecer capacidades y colaborar estrechamente con ministerios de Medio Ambiente y sectoriales.
El apoyo político y social para implementar impuestos al carbono con tasas suficientemente altas no está garantizado, por ello su aceptación pública debe ser central en su diseño. Los tres países ofrecen ejemplos de estrategias efectivas para apoyar su viabilidad:
- Acotar la cobertura inicial mediante exoneraciones a ciertos combustibles, sectores o usos, y utilizando umbrales de afectación.
- Comenzar con valores bajos y establecer incrementos regulares prestablecidos que den certidumbre.
- Diseñar campañas de comunicación que expliquen los beneficios del instrumento y ayuden a resolver dudas.
- Respetar el principio de no afectación específica e integrar los recursos a rentas generales.
El equilibrio es delicado: las concesiones pueden reducir el impacto socioeconómico del impuesto y mejorar la aceptación, pero también pueden debilitar su efectividad. La clave está en ver la implementación inicial acotada como un camino gradual con miras a largo plazo, como han demostrado Chile y Colombia con sus reformas sucesivas.
Para que estos instrumentos sean efectivos es clave reforzar las capacidades institucionales de modo que los ministerios de Finanzas puedan evaluar impactos ex ante y, durante la implementación, administrar mecanismos complejos y coordinar con distintos ministerios sectoriales. Fortalecer estas capacidades marca la diferencia entre un instrumento que impulsa la transformación económica y otro que resulta una distorsión fiscal sin impacto real.
Los ejemplos de Chile, Colombia y México muestran que llevar a cabo políticas fiscales sostenibles requiere coherencia, capacidades técnicas robustas y un compromiso sostenido. Adoptar un enfoque sistémico con paquetes integrales de políticas complementarias, evitar distorsiones innecesarias, fortalecer las capacidades institucionales, y gestionar activamente la aceptación social son aspectos fundamentales. Esta hoja de ruta ofrece a los países en la región una guía práctica para aprovechar el potencial de estos instrumentos en beneficio de la eficiencia fiscal y la estabilidad económica.
Descarga el estudio "Diseño eficaz de impuestos al carbono: consideraciones clave desde América Latina y el Caribe".
Palabras clave:
Impuesto al Carbono