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Fomentando la resiliencia de América Latina y el Caribe en un contexto de incertidumbre global

Investigación para el desarrollo Fomentando la resiliencia de América Latina y el Caribe en un contexto de incertidumbre global América Latina continúa siendo resiliente en un contexto global de incertidumbre, pero sostener el crecimiento requerirá reconstruir el espacio fiscal, aumentar la productividad y aprovechar estratégicamente la tecnología y los productos básicos. Mar 25, 2026
Boosting Resilience for Latin America and the Caribbean Amid Global Uncertainty
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Datos destacados
  • América Latina y el Caribe han atravesado la incertidumbre global con bajo desempleo, inflación contenida y un crecimiento cercano a sus promedios de largo plazo, reflejo de marcos macroeconómicos más sólidos.
  • Las altas tasas de interés globales, el aumento del servicio de la deuda, los riesgos geopolíticos y la volatilidad de los precios de las materias primas están estrechando el espacio fiscal y el financiamiento externo, lo que exige reglas fiscales creíbles y la reconstrucción de colchones.
  • La digitalización, la inteligencia artificial y la creciente demanda de minerales críticos ofrecen oportunidades para aumentar la productividad, pero requieren solidez institucional, desarrollo de capacidades y coordinación regional para transformar la resiliencia en crecimiento sostenido.

En un entorno caracterizado por la incertidumbre a nivel global, América Latina y el Caribe ha logrado mantenerse a flote. El desempleo se encuentra en niveles históricamente bajos, al igual que las primas de riesgo soberano, lo que refleja la confianza sostenida de los inversionistas. En muchos de los países de la región, los tipos de cambio se han apreciado frente al dólar estadounidense y la inflación permanece mayormente bajo control. Se prevé que el crecimiento, aunque modesto y heterogéneo entre los distintos países, se sitúe en torno a su promedio a largo plazo, con proyecciones para el conjunto de la región en 2025 y 2026 alcanzando el 2,2% y el 2,1% respectivamente. Los años de consolidación institucional están dando sus frutos. A diferencia de otros episodios históricos de incertidumbre, la mejora de las políticas fiscal y monetaria está generando beneficios.

Tasa de desempleo, junio de 2025 frente a la experiencia reciente

Al mismo tiempo, la incertidumbre a nivel internacional genera riesgos, tal y como lo hemos detallado en nuestro Informe Macroeconómico de América Latina y el Caribe 2026 publicado recientemente. Las tensiones geopolíticas, las altas tasas de interés a largo plazo a escala mundial y el aumento de la deuda pública, especialmente en las economías avanzadas, están provocando presiones externas sostenidas, lo que limita las opciones de endeudamiento de los países de la región y restringe su posición fiscal y externa. Los cambios en los patrones comerciales y en el apetito por el riesgo contribuyen a esta atmósfera de incertidumbre. 

 A medida que las condiciones de financiamiento global sean más estrictas y el pago de intereses más altos comience a ejercer presión, los países de la región deberán reconstruir su espacio fiscal, estabilizar las expectativas de inflación y abordar de manera eficaz el retorno de los déficits de cuenta corriente.   Además, se verán obligados a hacerlo en un contexto de cambios en las condiciones mundiales, caracterizado por la volatilidad de los precios de las materias primas, que afecta especialmente a las economías que dependen de estos recursos y a aquellas con marcos de políticas débiles. 

Se avecinan nuevas oportunidades. Con el uso de lineamientos macroeconómicos creíbles y la creación de mecanismos sólidos de protección, América Latina y el Caribe podría convertir los nuevos desarrollos impulsados por innovaciones tecnológicas y por materias primas, incluida la creciente digitalización y el rápido ascenso de la inteligencia artificial (IA), en el tan anhelado crecimiento impulsado por una mayor productividad.

Tendencias divergentes de las materias primas

La incertidumbre y las tensiones geopolíticas afectaron severamente a las economías avanzadas en 2025, impulsando a inversionistas en todo el mundo a optar por activos seguros. Recurrieron principalmente al oro como instrumento de cobertura, lo que elevó su precio de manera considerable, llevándolo a duplicarse en términos reales entre octubre de 2023 y noviembre de 2025. En cambio, las perspectivas de un crecimiento mundial moderado y el aumento de la oferta de petróleo afectaron los precios de la energía, un fenómeno que suele amplificar los efectos de los shocks externos para los países de América Latina y el Caribe. Aunque los precios no han bajado tanto como en ocasiones anteriores, esta tendencia podría suponer una amenaza para los ingresos fiscales, los equilibrios externos y las perspectivas de crecimiento. Los acontecimientos geopolíticos recientes han provocado nuevamente un aumento en los precios del petróleo, lo que sugiere que esta tendencia podría revertirse. Sin embargo, esto dependerá en gran parte de si las restricciones de suministro continúan manteniéndose en su configuración actual, lo que sugiere un posible aumento en la volatilidad de los precios del petróleo en el futuro.

Se han producido avances positivos en lo que respecta a otras materias primas. El auge de la inteligencia artificial y la digitalización ha impulsado la demanda de metales industriales, lo que podría respaldar la tendencia ascendente de minerales como el cobre y generar una nueva ventana de oportunidad para la región.

Precios de las materias primas

Se espera que estas nuevas tecnologías y el cambio estructural en los sistemas energéticos sigan impulsando la demanda mundial de minerales críticos. Las proyecciones asociadas a esta demanda dependerán de si los compromisos de las políticas climáticas se orientan hacia objetivos más ambiciosos o permanecen en su nivel actual. Las estimaciones sobre el aumento de la demanda de litio entre 2024 y 2050, por ejemplo, oscilan entre el 470% y el 800%. La región, dotada de abundantes recursos minerales críticos, tiene potencial para desarrollar una producción sostenible de los mismos. Esto, a su vez, dependerá de la creación de un marco institucional, de infraestructura y tecnológico adecuado para respaldar las actividades relacionadas con la extracción y la producción. 

América Latina y el Caribe cuenta también con importantes reservas de tierras raras, concentradas principalmente en Brasil. Teniendo en cuenta los niveles actuales de precios y las reservas del país, los activos de Brasil podrían ascender a casi el doble de su PIB. Actualmente, la región produce alrededor del 0,005% del suministro mundial de tierras raras, liderado en el escenario actual por China. La integración regional será clave para alcanzar la escala necesaria y coordinar estrategias que abarquen tanto los segmentos iniciales como los finales de la cadena de valor, así como para mejorar la difusión del conocimiento en torno a su extracción. En el ámbito fiscal, será fundamental contar con políticas eficientes, anticíclicas, transparentes y orientadas hacia inversiones que mejoren la productividad a fin de sortear los ciclos de auge y caída de las materias primas, tan habituales en este sector.

La consolidación se ha estancado, el servicio de la deuda va en aumento

El progreso fiscal se ha estancado, con la deuda bruta promedio de América Latina y el Caribe alcanzando un 59% del PIB en 2025 según las estimaciones previstas. Este nivel supera los valores previos a la pandemia y los umbrales de riesgo estimados. La región sigue lidiando también con altos niveles de deuda pública. El aumento de los pagos de intereses será la principal fuente de presión fiscal, superando el 3% del PIB en 2025, su nivel más alto en dos décadas. Esto es principalmente un reflejo de la deuda acumulada en períodos anteriores, aunque las tasas de interés efectivas más altas están influyendo cada vez más en la dinámica del pago de intereses.

Deuda bruta en relación con el PIB

En los últimos años, los resultados fiscales han estado determinados por el desempeño de los ingresos, con un crecimiento modesto impulsado principalmente por la inflación y no por la actividad real. Dado el papel central que desempeñan los ingresos en la consolidación y la estabilización de la deuda, el proceso de digitalización de la administración tributaria de los países podría mejorar su capacidad de recaudación. También es necesario abordar las rigideces que limitan el gasto corriente.

El diseño de las reglas fiscales y su implementación son fundamentales para gestionar los riesgos fiscales de la región. Desarrollar un marco legal claro es tan importante como aplicarlo de manera coherente y predecible, debido principalmente a la influencia de los índices de cumplimiento en las expectativas de mercado. Los países que pueden cumplir sus objetivos fiscales suelen presentar primas de riesgo soberano más bajas y mejores calificaciones crediticias. Por el contrario, infringir las reglas suele llevar a mayores costos de financiamiento. En resumen, la credibilidad es fundamental para afianzar las expectativas y garantizar mejores condiciones financieras, siendo ambos determinantes en contextos de mercados globales restrictivos.

Mercados laborales: Ganancias a corto plazo, desafíos a largo plazo

La región ha logrado incorporar con éxito a los trabajadores a su fuerza laboral. Aunque la creación de empleo ha sido desigual entre los distintos países, la mayoría registró una disminución de sus tasas de desempleo entre junio de 2024 y junio de 2025. Esta caída del desempleo refleja el crecimiento posterior a la pandemia, así como la resiliencia de los mercados laborales. Sin embargo, es importante remarcar que la expansión del mercado laboral se ha sostenido gracias a la acumulación del factor trabajo, mientras que la expansión del capital y la productividad total de los factores han tenido una contribución limitada. 

Naturalmente, los aportes sostenidos de la mano de obra han respaldado tradicionalmente el crecimiento. Sin embargo, dado que la población en edad de trabajar de la región está creciendo a un ritmo más lento que antes, las estrategias deberán centrarse en la productividad. Las empresas priorizan hoy la contratación de trabajadores con habilidades digitales y analíticas, incluidas las relacionadas con la IA: las habilidades digitales aparecen mencionadas en entre el 15% y el 25% de las ofertas de empleo en todos los países, y las referencias a la IA alcanzaron el 7% en junio de 2025. En un contexto de cambios tecnológicos sustanciales, las políticas deben centrarse tanto en ampliar el acceso a la capacitación digital como en aumentar las habilidades de los trabajadores, de manera que se garantice una transición sin fricciones hacia nuevas ocupaciones y niveles más altos de productividad general.

Puestos de trabajo que mencionan el conocimiento de las tecnologías de IA.

Dado que la dinámica del mercado aumenta la vulnerabilidad de la región, resulta crucial realizar un esfuerzo decidido en reconstruir los amortiguadores de política y mejorar los marcos macroprudenciales y fiscales con el fin de sostener la resiliencia. Lo mismo ocurre con la capacidad de tomar ventaja de las oportunidades comerciales, tecnológicas y vinculadas con las materias primas, que pueden dar lugar a mejoras en la productividad e impulsar el crecimiento.

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