- La revolución tecnológica está cambiando las reglas de la competencia global: la ubicación estratégica y los costos laborales de la región ya no bastan para atraer inversiones de alto valor.
- El principal obstáculo es la desconexión entre la formación y la demanda: ocho de cada diez manufactureras de Centroamérica reportan dificultades para encontrar personal calificado.
- Para convertir el talento en una ventaja competitiva, la región necesita ecosistemas orientados a la demanda que articulen empresas, instituciones educativas y gobiernos, como propone Talent Up, en el marco de América en el Centro.
Mientras las empresas globales buscan nuevos destinos para invertir cerca de Norteamérica, ocho de cada diez manufactureras de Centroamérica reportan dificultades para encontrar el talento que necesitan.
La región se encuentra así en una encrucijada para su competitividad. Durante décadas, ha basado su ventaja comparativa en una ubicación estratégica y costos laborales competitivos, dos factores que hoy favorecen también las oportunidades de relocalización cercana, o nearshoring.
Sin embargo, la convergencia tecnológica y la inteligencia artificial están cambiando las reglas del juego: ya no basta con producir a menor costo. La soberanía tecnológica y la resiliencia operativa se han convertido, a su vez, en factores decisivos.
Si los países de la región no adaptan sus bases productivas y conectan a las empresas locales con tecnologías de frontera capaces de transformar sectores y modelos de negocio, corren el riesgo de perder el tren de la nueva economía frente a competidores más automatizados y eficientes.
En este contexto, la pregunta no es solo si Centroamérica puede atraer inversiones de alto valor, sino también si puede consolidarse como un verdadero polo tecnológico. La respuesta pasa por transformar la manera en que la región forma y desarrolla su talento.
El gran imán de la inversión
Para aprovechar oportunidades como la relocalización cercana en sectores prioritarios —entre ellos, la manufactura avanzada, los semiconductores y los servicios digitales— la proximidad geográfica ya no es suficiente. La inversión extranjera directa de alto valor busca ecosistemas capaces de ofrecerle lo que se conoce como brain capital: flexibilidad mental, pensamiento analítico, alfabetización tecnológica y capacidad para colaborar eficazmente con las máquinas.
La llegada de empresas tecnológicamente avanzadas también puede generar transferencias de conocimiento hacia las economías locales y ampliar los beneficios del comercio. Pero para aprovecharlas y escalar su impacto se necesita talento preparado, capaz de asimilar nuevas tecnologías e incorporarlas a los procesos productivos.
El verdadero desafío: la desconexión entre formación y demanda empresarial
El principal obstáculo no es la falta de tecnología, sino el desajuste entre las capacidades que ofrece el sistema educativo y las que requieren las industrias estratégicas.
En el sector manufacturero centroamericano, este desajuste dificulta la contratación de personal calificado y frena la transición hacia actividades de mayor valor agregado. También limita la expansión de las empresas, la modernización de sus procesos y su capacidad para competir en las cadenas globales de valor.
No se trata de un problema coyuntural, sino estructural, como señala el informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE): Latin American Economic Outlook 2025.
Ecosistemas orientados a la demanda
Frente a esta crisis de talento, el modelo tradicional de formación, impulsado principalmente por la oferta, resulta cada vez menos eficaz: las instituciones desarrollan capacidades sin saber con certeza si responderán a las necesidades del mercado.
Dejar atrás esta desconexión exige avanzar hacia ecosistemas orientados a la demanda (demand-driven). En ellos, el sector productivo y las industrias estratégicas ayudan a definir los perfiles y las competencias que requieren, desde ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas hasta inteligencia artificial y ciberseguridad.
A partir de esas señales, las instituciones educativas pueden adaptar sus programas con mayor agilidad y formar el talento necesario para incorporar tecnologías de frontera.
Talent Up: conectar formación, producción e inversión
En este marco se inscribe Talent Up, una iniciativa regional del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID) impulsada en el marco de América en el Centro para articular la formación de talento con las prioridades de desarrollo productivo y atracción de inversiones. El Grupo BID está conformado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), BID Invest y BID Lab.
La iniciativa trabaja con empresas, gobiernos e instituciones educativas para identificar las capacidades que demanda el mercado y traducirlas en programas de formación.
Una de sus primeras alianzas, con Google Cloud, contempla 60.000 becas en áreas como inteligencia artificial generativa, computación en la nube y ciberseguridad. El objetivo es ampliar las capacidades de la fuerza laboral centroamericana para que pueda hablar el lenguaje digital de las empresas globales y atraer inversiones de mayor valor.
El costo de quedarse atrás
Mientras la geopolítica viene reconfigurando los flujos comerciales, la inteligencia artificial ya está transformando las reglas de la productividad. En este escenario, mantener un modelo de formación desconectado de la demanda puede traducirse en desindustrialización y marginación económica.
Por eso, en la nueva economía, la tecnología por sí sola no basta. La ventaja pertenece a los países capaces de integrar talento, procesos e infraestructura y, al mismo tiempo, adaptar con agilidad la formación a las transformaciones productivas.
En esa dirección, Talent Up aspira a acompañar a Centroamérica, fortaleciendo la articulación entre instituciones educativas, sectores productivos y gobiernos. En última instancia, la competitividad de la región dependerá cada vez menos de lo que produce hoy y cada vez más de la capacidad de su gente para crear, adoptar y aprovechar las nuevas tecnologías.
De la teoría a la práctica
Una primera muestra de este enfoque tuvo lugar en junio de 2026 en Panamá. En el marco del Google Cloud - IA Road Show Centroamérica, celebrado en la Universidad Tecnológica de Panamá, se lanzó Talent Up Panamá y se anunciaron 10.000 becas, con el apoyo del BID y Google Cloud, reiterado por el Presidente José Raúl Mulino.
Las becas permitirán acceder a más de 700 cursos de inteligencia artificial, ciberseguridad, computación en la nube y análisis de datos. El encuentro reunió además a representantes empresariales, académicos y del sector público, y ayudó a convertir la propuesta en una política concreta para reducir el desajuste de capacidades y fortalecer la competitividad de la fuerza laboral panameña.
La iniciativa también fue presentada en Honduras, como parte de los esfuerzos por conectar la formación digital con las prioridades productivas y de inversión del país.
Para conocer más sobre América en el Centro, los invitamos a ver este video: