- Centroamérica, Panamá y la República Dominicana han tejido una sólida red de comercio e instituciones comunes, pero la conectividad logística sigue siendo la gran cuenta pendiente para aprovechar todo su potencial.
- Mejorar la conectividad —reducir tiempos, costos y duplicaciones— impulsaría el comercio, la inversión y el empleo, incorporando más empresas, productos y cadenas regionales de valor.
- La iniciativa Cargo Pass, en el marco del programa América en el Centro, aspira a transformar la movilidad de carga en la región y a establecer fronteras más ágiles, seguras y competitivas.
Centroamérica, Panamá y la República Dominicana cuentan, de partida, con una ventaja excepcional: su ubicación estratégica, que los conecta con algunos de los mercados más importantes del mundo. Además, décadas de cooperación han permitido construir una de las subregiones más integradas comercialmente de América Latina y el Caribe. Hoy, alrededor del 30% de las exportaciones centroamericanas tienen como destino otros países de la propia región y miles de empresas participan activamente en el comercio intrarregional.
La integración regional en esta parte del mundo es actualmente una realidad económica, forjada a partir de acuerdos, instituciones, cadenas de valor y relaciones comerciales, que se han ido fortaleciendo a lo largo del tiempo. Sin embargo, el hecho de estar integrados no significa necesariamente estar bien conectados. Y ese es, precisamente, el gran desafío que enfrenta hoy la región.
Los obstáculos logísticos siguen limitando el comercio
Las empresas centroamericanas comercian activamente entre sí en un espacio comercial cada vez más ampliado, pero todavía enfrentan obstáculos que encarecen y ralentizan el movimiento de bienes. Pese a la existencia de acuerdos, con frecuencia el movimiento de mercancías se sigue viendo condicionado por procesos duplicados, controles descoordinados, requisitos de información repetidos y tiempos de espera difíciles de predecir.
Como consecuencia de ello, se genera una distancia económica adicional entre países que geográficamente son vecinos. Un contenedor que atraviesa el Corredor Pacífico desde Guatemala hasta Panamá puede tardar entre tres y seis días en cubrir cerca de 2.000 kilómetros. Un camión de carga avanza, en promedio, a apenas 18,5 kilómetros por hora y cada cruce fronterizo puede tomar en torno a 16 horas, sin contar las filas de espera. El impacto de estas demoras va mucho más allá del simple traslado de mercancías.
También condicionan cuánto se comercia, qué productos llegan a los mercados y qué empresas logran participar en el comercio regional. Tratándose de productos perecederos, cada hora cuenta. Y para cualquier empresa pequeña, un costo logístico adicional puede convertir la exportación en una opción inviable. El desafío de superar estos obstáculos no es pequeño, pero también encierra una enorme oportunidad.
Mejorar la conectividad para impulsar una integración comercial más productiva
Esta oportunidad no consiste únicamente en que las empresas que ya exportan exporten más. Se trata también de facilitar que más empresas empiecen a exportar, que nuevos productos encuentren mercados y que se desarrollen cadenas de valor más profundas y sofisticadas.
Las nuevas tecnologías ofrecen la posibilidad de avanzar hacia una nueva generación de fronteras más ágiles, seguras, trazables y predecibles. Según la OCDE, una mejora del 10% en la automatización de los procedimientos fronterizos, combinada con la simplificación de documentos y procesos y una mayor cooperación entre las agencias de frontera, podría aumentar hasta en un 18% las exportaciones mundiales de bienes.
Una mejor conectividad puede incorporar más insumos y servicios regionales a las exportaciones, fortalecer las redes de proveedores y reforzar el atractivo de la región para la inversión. En otras palabras, puede ayudar a transformar la integración comercial en integración productiva. Esto es posible.
En los últimos años, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha acompañado importantes esfuerzos de modernización logística y fronteriza en la región. La experiencia demuestra que, cuando los países coordinan inversiones, procesos e instituciones, las fronteras tienden a convertirse en verdaderos puntos de conexión.
En Costa Rica, por ejemplo, los tiempos de despacho de importaciones se redujeron en 87% en Peñas Blancas y en 71% en Paso Canoas. Hoy contamos, además, con herramientas que pueden acelerar esta transformación.
La digitalización, el intercambio de información, los sistemas inteligentes de gestión de riesgos y la inteligencia artificial ofrecen nuevas posibilidades para mejorar la eficiencia del comercio sin sacrificar la seguridad. Por el contrario, pueden contribuir a construir fronteras más inteligentes, identificar riesgos con mayor precisión, anticipar congestiones, mejorar la trazabilidad de las mercancías y agilizar el tránsito de operadores confiables.
Cargo Pass: una apuesta para mejorar la conectividad
La pregunta ya no es si debemos avanzar hacia una mayor conectividad, sino cómo hacerlo con mayor rapidez y a mayor escala. Y en esa perspectiva se sitúa Cargo Pass, una iniciativa que aspira a transformar la movilidad de carga en la región combinando tecnología, infraestructura, procesos, datos y armonización regulatoria.
Con una inversión inicial de US$130 millones en el Corredor Pacífico, Cargo Pass tiene el potencial de generar beneficios económicos estimados en cerca de US$700 millones anuales, mejorando la trazabilidad, fortaleciendo la seguridad y reduciendo los costos logísticos.
Poner en marcha un proyecto de esta magnitud requiere la colaboración y el liderazgo de múltiples actores para aprovechar al máximo las sinergias y alcanzar la escala necesaria. Por ello, en el reciente Diálogo Ministerial de América en el Centro, celebrado en Ciudad de Panamá el 12 de agosto de 2026, bajo el lema “Conectividad e integración para una región más competitiva”, los países de la región decidieron impulsar juntos la iniciativa y encomendaron al BID una serie de tareas específicas.
Estas acciones incluyen:
- Preparar una propuesta de marco institucional y de gobernanza para Cargo Pass, evaluando diversas alternativas, conforme a las mejores prácticas y experiencias internacionales.
- Proponer opciones para la financiación e implementación de Cargo Pass, involucrando a los gobiernos y al sector privado, y explorando mecanismos de movilización de recursos que garanticen la sostenibilidad del mecanismo y la calidad y eficiencia de los servicios, respetando las prioridades fiscales de cada país.
- Diseñar una hoja de ruta e identificar los proyectos piloto para la implementación gradual de Cargo Pass, que incluya una secuencia de acciones y decisiones.
- Presentar a los países una propuesta inicial del Marco de Gobernanza y Financiero y del Plan de Acción en un plazo de tres meses y desarrollar, a partir de las observaciones recibidas, la propuesta integral que se presentará a los ministros y autoridades de la región en el primer trimestre de 2027 con vistas a la adopción de decisiones.
Este compromiso de los países de Centroamérica, Panamá y la República Dominicana con una región más conectada representa una oportunidad histórica para aumentar el crecimiento, conectar mercados, personas, empresas y cadenas de suministro.
Nuestros países necesitan comerciar más y en forma más ágil para crecer, y el Grupo BID está listo para acompañar a la región a lo largo de ese camino, trabajando junto a los gobiernos, el sector privado y las instituciones regionales para convertir Cargo Pass en una realidad y hacer de las fronteras, verdaderos puntos de conexión y competitividad.