- La ciencia puede contribuir a convertir los recursos biológicos de la Amazonía en nuevos productos y negocios, así como a fortalecer las cadenas de valor locales.
- Sin embargo, una capacidad de investigación limitada, importantes brechas de financiamiento y la falta de puentes sólidos entre los científicos, los productores y los mercados siguen dificultando el desarrollo de emprendimientos bioeconómicos.
- Apostar por la bioeconomía pasa por mantener la inversión en investigación e innovación, impulsar la transferencia de tecnología, promover una gobernanza inclusiva y desarrollar mecanismos de financiamiento adaptados a estas iniciativas, tal y como se concluyó en la III Reunión Anual de la Red Bioamazonia, celebrada con el apoyo del programa Amazonía Siempre del BID.
Durante décadas, la Amazonía ha sido percibida principalmente desde el prisma de la crisis. Sin embargo, centrarse exclusivamente en ella puede ocultar otra realidad: esta es también una región de conocimiento, innovación, riqueza biológica y diversidad cultural, con un enorme potencial para impulsar nuevas formas de desarrollo sostenible.
La pregunta, entonces, es cómo construir modelos de desarrollo que valoren la biodiversidad, generen oportunidades económicas y, al mismo tiempo, fortalezcan su conservación. Una de las respuestas más prometedoras es la bioeconomía.
La Amazonía reúne condiciones ecológicas y sociales ideales para desarrollar una bioeconomía basada en la ciencia y la innovación. La combinación de descubrimientos científicos, innovación tecnológica y conocimientos locales puede generar valor económico y social, y al tiempo contribuir a conservar y, eventualmente, restaurar la biodiversidad.
El desafío consiste en pasar del potencial a la práctica. El conocimiento científico debe traducirse en tecnologías, procesos y productos de origen biológico que puedan llegar a las organizaciones de productores, las empresas y los mercados. Por ejemplo, la mejora de los métodos de procesamiento del copoazú, el camu camu, el aguaje y la aninga está permitiendo desarrollar nuevos productos alimentarios, cosméticos y para la salud, añadiendo valor y fortaleciendo los sistemas productivos locales.
De la investigación a los productos y al valor local: la Red Bioamazonia
Estas oportunidades y las barreras para llevarlas a mayor escala estuvieron en el centro de la III Reunión Anual de la Red Bioamazonia, celebrada en mayo de 2026 en Leticia, Colombia, en la triple frontera con Brasil y Perú. Durante cinco días, representantes de institutos de investigación, gobiernos y organizaciones implementadoras debatieron cómo la ciencia, la innovación y la transferencia de tecnología pueden contribuir al desarrollo de una bioeconomía regional para la Amazonía.
La Red Bioamazonia conecta a instituciones de investigación de toda la región con el objetivo de transformar el conocimiento científico en tecnologías, procesos y productos de origen biológico que puedan llegar a las organizaciones de productores y las empresas. En lugar de exportar recursos biológicos sin procesar, este enfoque puede fortalecer las capacidades locales de investigación, procesamiento y comercialización, y permitir que las comunidades amazónicas retengan una mayor parte del valor que genera la biodiversidad.
A su vez, estos esfuerzos permiten pasar de un modelo centrado en la extracción a uno basado en la generación de valor y la participación inclusiva, contribuyendo al desarrollo de negocios sostenibles que beneficien a las comunidades locales e indígenas y, al mismo tiempo, contribuyan a conservar los ecosistemas forestales.
Aprovechar esta oportunidad y construir un ecosistema de bioeconomía sólido pasa por avanzar en tres frentes, que nos remiten a tres dimensiones interconectadas:
1. Volumen. La biodiversidad debe utilizarse dentro de límites ecológicos, y no mediante modelos extractivos centrados únicamente en maximizar la producción. La ciencia y la innovación pueden ayudar a compatibilizar la actividad económica con la conservación y la gestión sostenible de los recursos.
2. Valor. La bioeconomía no consiste simplemente en utilizar recursos biológicos, sino en generar mayor valor a partir del conocimiento, la investigación, la tecnología y el procesamiento local. Aunque no existe una estimación integral del potencial de la bioeconomía amazónica, las iniciativas presentadas en Leticia muestran cómo la innovación puede generar nuevas oportunidades económicas y, al mismo tiempo, contribuir a la conservación.
3. Participación. Los pueblos indígenas y las comunidades locales poseen amplios conocimientos sobre la biodiversidad y la gestión de los ecosistemas. Su participación efectiva es fundamental para construir una bioeconomía con legitimidad social, sostenible desde el punto de vista ambiental y viable económicamente.
Varias de las iniciativas presentadas durante la reunión mostraron cómo estos principios pueden traducirse en actividad económica:
- En Puerto Nariño, el procesamiento de cacao con valor agregado está contribuyendo a una producción sostenible y beneficiando a más de 100 familias de 11 comunidades indígenas.
- Otros proyectos están desarrollando envases biodegradables a partir de materias primas locales y apoyando a emprendedores indígenas en negocios vinculados a la sociobiodiversidad y la identidad cultural.
En conjunto, estos ejemplos muestran que la bioeconomía va más allá de la biotecnología. También puede impulsar la producción local, el emprendimiento, las industrias creativas y el valor cultural.
¿Qué hace falta para impulsar su crecimiento?
La innovación basada en la biodiversidad suele requerir procesos largos de investigación y desarrollo, por lo que los mecanismos de financiamiento tradicionales no siempre se adaptan bien a las necesidades de estos emprendimientos. Además, la capacidad científica y tecnológica sigue siendo desigual en toda la región.
La Red Bioamazonia busca contribuir a cerrar estas brechas. La red reúne a ocho institutos de investigación de cinco países amazónicos y conecta a más de 1.000 investigadores para fortalecer la cooperación científica, el intercambio de conocimientos, la conservación de la biodiversidad y el desarrollo tecnológico. La reunión de 2026 también contó con la participación de institutos de Guyana y Surinam, ampliando la colaboración regional.
Un marco regional para la acción
Estas conversaciones están en línea con la visión de Amazonía Siempre, creado a partir de un mandato de los gobernadores del BID de los siete países amazónicos para fortalecer la coordinación regional en los más de 8 millones de kilómetros cuadrados que abarca la Amazonía.
En este marco, la ciencia, la innovación y la generación conjunta de conocimiento no son solo herramientas para mejorar la gobernanza. También son motores de una transformación económica sostenible. Esto es especialmente importante porque la protección de la Amazonía dependerá, en última instancia, de crear alternativas viables que generen ingresos, fortalezcan las cadenas de valor locales y refuercen el valor de mantener los bosques en pie.
La cooperación científica también puede fortalecer la respuesta frente a otros desafíos regionales, como las economías ilícitas, la degradación de los ecosistemas y la contaminación por mercurio. Contar con mejores datos, información más compatible y sistemas de monitoreo más sólidos puede ayudar a los gobiernos y las comunidades a responder de manera más eficaz.
Próximos pasos
La reunión de la Red Bioamazonia celebrada en Leticia refleja un compromiso regional cada vez mayor con un desarrollo colaborativo, basado en la ciencia e inclusivo. También dejó un mensaje claro: la Amazonía ya cuenta con investigaciones, productos e iniciativas locales prometedoras.
El próximo desafío es conectarlos de manera más eficaz, fortalecer las instituciones y los mecanismos de financiamiento que los respaldan y ayudar a que los modelos que funcionan puedan crecer sin perder sus bases ecológicas y sociales.
El futuro de la bioeconomía amazónica dependerá, por tanto, no solo de los avances científicos. También será necesario mantener la inversión en investigación e innovación, impulsar una transferencia de tecnología efectiva, promover una gobernanza inclusiva y desarrollar mecanismos de financiamiento adaptados a los emprendimientos basados en la biodiversidad.
El objetivo no es elegir entre conservación y desarrollo, sino construir una economía en la que proteger la biodiversidad genere ingresos, empleos y oportunidades para las comunidades amazónicas.