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Transformar la inversión en aprendizaje: nueva evidencia desde Panamá

Desarrollo infantil temprano Transformar la inversión en aprendizaje: nueva evidencia desde Panamá Nueva evidencia de Panamá muestra que invertir en servicios de cuidado infantil de calidad mejora el aprendizaje y genera beneficios duraderos. Jul 1, 2026
Young girl drawing with teacher
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Ideas centrales
  • Los niños que asistieron a los Centros de Atención Integral a la Primera Infancia (CAIPI) en Panamá mostraron mejoras significativas en el desarrollo del lenguaje que se mantuvieron hasta seis años después.
  • El acceso a servicios de cuidado y educación inicial de calidad ayuda a desarrollar las habilidades fundamentales que los niños necesitan para tener éxito en la escuela.
  • Un nuevo estudio del BID muestra qué intervenciones funcionan y aporta evidencia para ampliar los servicios de primera infancia de calidad con mayor impacto.

La educación sigue siendo una de las herramientas más poderosas para ampliar oportunidades y promover la movilidad social. Pero para que las niñas y los niños lleguen a la escuela listos para aprender, esa preparación comienza mucho antes del primer día de clases. Se construye durante los primeros años de vida, a partir del cuidado que reciben, las interacciones que establecen, el lenguaje y las oportunidades de estimulación a las que están expuestos.

Estas experiencias influyen en su aprendizaje, su trayectoria escolar y las oportunidades que tendrán más adelante. Por eso, invertir en la primera infancia es una de las decisiones más estratégicas que puede tomar un país.  

La pregunta es: ¿cómo invertir con impacto? Un nuevo estudio desarrollado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) junto al Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) de Panamá aporta evidencia concreta para responderla. La investigación analiza los efectos de los Centros de Atención Integral a la Primera Infancia (CAIPI) sobre el desarrollo infantil y ofrece resultados que refuerzan la importancia de ampliar el acceso a servicios de cuidado de calidad. 

Qué revela la evidencia sobre el impacto de los CAIPI

El estudio utilizó un diseño experimental riguroso. La asignación aleatoria de cupos entre familias postulantes permitió comparar a niños que accedieron al programa con otros en condiciones similares que no lo hicieron. Los datos de la línea base se recolectaron en 2018, cuando los niños tenían entre 1,5 y 3,5 años, y se realizó un seguimiento en 2024, cuando muchos de ellos ya cursaban la educación primaria. El desarrollo infantil fue medido en términos de adquisición de lenguaje y habilidades socioemocionales con el Test de Vocabulario en Imágenes de Peabody (TVIP), ampliamente utilizado para evaluar el vocabulario receptivo —es decir, la capacidad de los niños y niñas para comprender palabras y mensajes cuando los escuchan o los leen— y el Strengths and Difficulties Questionnaire (SDQ).

El hallazgo principal es claro: las niñas y los niños que asistieron a un CAIPI mostraron mejoras importantes en el desarrollo del lenguaje, particularmente en vocabulario.  

Puede parecer un avance pequeño, pero no lo es. El desarrollo del lenguaje es uno de los mejores predictores del aprendizaje futuro. Los niños que llegan a la escuela con mayores habilidades lingüísticas suelen adquirir la lectura con mayor facilidad, comprender mejor las consignas escolares y sostener trayectorias educativas más sólidas.

De hecho, uno de los aspectos más relevantes del estudio es que estos efectos seguían siendo visibles hasta seis años después de la intervención. Esto confirma algo que la evidencia internacional viene mostrando desde hace décadas: el aprendizaje es acumulativo. Cuando los niños desarrollan herramientas fundamentales desde temprano, tienen mejores condiciones para seguir aprendiendo a lo largo del tiempo.

Como señaló la ministra de Desarrollo Social de Panamá, Beatriz Carles de Arango, durante la presentación de los resultados, “cuando invertimos en la primera infancia, no lo hacemos solo en el presente: estamos invirtiendo en el futuro”. Diversos estudios muestran que invertir en programas de desarrollo infantil de calidad genera retornos de los más altos entre las políticas sociales en América Latina y el Caribe: hasta un 13,7% por cada dólar invertido. En contraste, el costo de no actuar es enorme. Según estimaciones de la revista Lancet, la falta de inversión en desarrollo infantil temprano le cuesta a la región alrededor del 1,6% de su PIB. 

Ampliar el acceso, mejorar la calidad y crear mejores oportunidades

En América Latina y el Caribe, millones de niños crecen sin acceso a servicios formales de cuidado y educación inicial de calidad. En muchos casos, esta responsabilidad recae principalmente en las familias, especialmente en las madres, limitando también sus oportunidades de participación laboral.

Con apoyo del BID, el MIDES implementa una estrategia de expansión de cobertura con calidad de estos servicios. En su modalidad institucional, los 95 CAIPI en funcionamiento atienden a aproximadamente 2.600 niños en todo el país. De ellos, 55 han sido construidos, remodelados o equipados en los últimos años, acompañados por esfuerzos sostenidos para fortalecer la calidad de la atención. En su modalidad familiar y comunitaria, los programas “Cuidarte” y “Juego Aprendo” estimulan el desarrollo infantil a través de visitas domiciliarias y sesiones grupales con padres de familia en áreas rurales y de difícil acceso.  

Estudios como este permiten medir qué funciona, entender por qué funciona y orientar mejor las políticas públicas. También muestran que cuando el acceso se combina con calidad, los efectos pueden sostenerse en el tiempo y traducirse en mejores oportunidades de aprendizaje y desarrollo.  

Si quieres conocer en detalle los hallazgos, puedes descargar la publicación: Evidencia experimental sobre los impactos de la educación pública infantil en Panamá. 

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