- El acceso a servicios de cuidado en la primera infancia sigue siendo un desafío importante en Panamá.
- Con el apoyo del BID, Panamá ha adoptado un modelo integral de cuidado infantil que articula a las familias, las comunidades y las instituciones, y establece estándares claros de calidad en ocho dimensiones clave, promoviendo así una mejora sistemática de los servicios.
- La evidencia del programa muestra que mejorar tanto la cobertura como la calidad de los servicios de cuidado infantil genera avances medibles en el desarrollo de niñas y niños.
Contar con espacios de cuidado infantil de calidad es clave para el desarrollo de las familias y los niños: estos servicios facilitan que madres y padres puedan trabajar o estudiar mientras los niños reciben los cuidados y la estimulación que favorecen su desarrollo.
Sin embargo, en Panamá, el acceso a servicios de cuidado y educación inicial para niños menores de 5 años sigue siendo limitado: solo el 22% está matriculado, con una brecha especialmente marcada entre los niños de 0 a 2 años, cuya cobertura es inferior al 1%. En la práctica, el cuidado recae principalmente en las familias, y en particular en las madres. Tres de cada cuatro niños menores de cinco años son cuidados por ellas, y en las comarcas indígenas, donde se concentran los mayores niveles de pobreza, esta proporción supera el 90%. Entre los niños de 4 y 5 años de las comarcas de Ngäbe Buglé y Guna Yala, la cobertura de estos servicios alcanza el 32,7% y 42,3%, respectivamente, en comparación con el 67,2% a nivel nacional, de acuerdo con nuestros cálculos a partir de datos del gobierno.
Frente a este escenario, Panamá ha venido avanzando hacia un modelo de atención de los niños y niñas, con un enfoque integral y centrado en la calidad en los Centros de Atención Integral a la Primera Infancia (CAIPI). Esta política, impulsada por el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), busca ampliar el acceso y mejorar la calidad de los servicios.
Los CAIPI atienden a niñas y niños desde los primeros meses de vida hasta los cuatro años. Hoy, el MIDES Panamá cuenta con 95 centros operativos –de los cuales 55 fueron construidos, remodelados o equipados con apoyo del BID–, que reciben a alrededor de 2.600 niños.
Lo que distingue a estos centros no es solo su cobertura, sino el enfoque que los guía: los CAIPI no son “guarderías”. En estos centros, el cuidado se entiende como un proceso compartido que involucra a las familias, a las comunidades y a distintas instituciones del Estado.
Este enfoque integral del cuidado se traduce en acciones concretas: las familias no “dejan” a los niños en los centros, sino que participan activamente, recibiendo orientación sobre pautas de crianza y acompañamiento para estimular el desarrollo de sus hijos.
Avanzar hacia este modelo también implicó definir qué significa, en la práctica, ofrecer un cuidado de calidad.
En 2018, Panamá realizó una evaluación de la calidad estructural y de procesos de los CAIPI utilizando instrumentos estandarizados. Los resultados mostraron que la calidad promedio era moderada y era necesario hacer mejoras en la infraestructura y el equipamiento, la formación del personal, las interacciones con los niños y la gestión interna, así como crear un sistema para medir la calidad de manera sistemática.
A partir de ese diagnóstico, el país definió unos estándares de calidad que hoy estructuran en ocho dimensiones:
- Salud y bienestar
- Alimentación
- Proceso y práctica pedagógica, y relaciones e interacciones significativas
- Gestión y formación del talento humano
- Espacios y ambientes
- Relaciones colaborativas con la familia
- Redes de apoyo institucional y comunitario
- Direccionamiento y procesos administrativos
Cada dimensión cuenta con estándares específicos, indicadores y medios de verificación concretos. Por ejemplo, no se trata solo de que un centro ofrezca alimentación, sino de asegurar condiciones adecuadas en su implementación: cómo se almacenan los alimentos, si cumplen criterios nutricionales o si el personal a cargo de la manipulación de los alimentos está certificado. El cumplimiento de los estándares se observa, se registra y se valida de forma sistemática.
La implementación de los estándares se realiza de manera gradual y está acompañada por un sistema de supervisión periódica. Las evaluaciones se realizan de manera trimestral y generan retroalimentación concreta para cada centro. Cuando un CAIPI no alcanza un estándar, se activan planes de mejora con acompañamiento técnico del MIDES.
Durante varios años, este proceso estuvo además vinculado a un esquema de pago por resultados: el cumplimiento de los estándares habilitaba incentivos monetarios que los centros podían usar para mejoras, materiales didácticos o mantenimiento.
La evidencia muestra que la apuesta por ampliar la cobertura y la calidad de los servicios de cuidado infantil puede generar efectos positivos en el desarrollo de los niños. En esta línea, una evaluación de impacto realizada por el MIDES, con asistencia técnica y financiera del BID —actualmente en proceso de publicación—, encuentra que la asistencia a un CAIPI se asocia con mejoras significativas en el desarrollo del lenguaje, con avances en el vocabulario y la comprensión verbal.
Estos resultados refuerzan una lección clave para la región: ampliar la cobertura de servicios de cuidado es importante, pero mejorar su calidad es clave para potenciar impactos sostenidos en la vida de los niños y sus familias.
Te invitamos a conocer más sobre la experiencia de Panamá en este video sobre Centros de Atención Integral a la Primera Infancia (CAIPI). También puedes descargar la publicación que presenta en detalle los resultados de la evaluación de calidad: Improving Center-Based Child Care in Panama: Baseline Results.