- Las regiones de frontera de la Amazonía son más importantes de lo que el lector puede imaginar: en Bolivia y Ecuador, las exportaciones de la región amazónica representan más del 20% de los totales nacionales e incluyen todo tipo de productos, desde castañas (nueces del Brasil) hasta aceite y cacao.
- Los clústeres de triple frontera entrañan un potencial desaprovechado: los compuestos por Brasil-Colombia-Perú, Brasil-Bolivia-Perú y Brasil-Guyana-Venezuela pueden impulsar el crecimiento mediante el turismo, la agricultura y el comercio regional sostenibles, siempre y cuando haya mejoras en la infraestructura y la cooperación.
- Para aprovechar este potencial es preciso realizar inversiones coordinadas en conectividad, formalización del comercio y apoyo a las empresas de la bioeconomía.
Las regiones de la frontera amazónica son áreas geográficamente aisladas, poco integradas desde el punto de vista económico y que enfrentan una suma de vulnerabilidades: la lejanía, una presencia institucional más débil y la prevalencia de actividades ilícitas. Sin embargo, también albergan las condiciones necesarias para aprovechar las economías de aglomeración, reducir los costos de las transacciones y facilitar inversiones público-privadas. Como se discutió en nuestra última publicación, la clave radica en fortalecer las cadenas de valor existentes y crear las condiciones propicias para invertir en sectores que combinen competitividad con sostenibilidad.
A pesar del aislamiento, las regiones de la frontera amazónica suelen desempeñar un papel más importante de lo que se cree en las exportaciones nacionales (Cuadro 1). En algunos países, las exportaciones provenientes de la Amazonía explican una fracción significativa del total nacional; en otros, su participación es modesta, pero incluyen productos altamente diferenciados con un gran potencial de creación de valor agregado.
En Bolivia, las exportaciones amazónicas alcanzaron los US$2.018 millones en 2024, que equivalen al 22,6% de las exportaciones del país. Esta cifra resulta sorprendente dado que los departamentos amazónicos, en general, representan apenas alrededor del 4,1% del PIB boliviano, lo cual pone de relieve la enorme importancia que tienen para el comercio exterior de Bolivia. Los principales productos exportados son los residuos agroindustriales, los aceites vegetales, la carne, las frutas, la madera y las castañas (nueces del Brasil).
En Brasil, las exportaciones de la región denominada Amazonia Legal alcanzaron los US$60.600 millones (18% de las exportaciones del país) y dieron cuenta de cerca del 9,5% del PIB brasileño, concentradas en semillas oleaginosas, minerales, carne de res, cereales, algodón, madera, café, cacao y frutas amazónicas.
La Amazonía colombiana exportó US$815 millones (1,6% de las exportaciones del país), principalmente combustibles fósiles, pero también caucho, frutas, madera, cacao y peces ornamentales. Por su parte, las exportaciones de la Amazonía ecuatoriana totalizaron US$9.600 millones (27,9% de las exportaciones nacionales), compuestas mayormente por petróleo crudo, pero también harinas, maní, frutas, chocolate, madera, oro y café. La Amazonía peruana exportó US$220 millones (0,5% de las exportaciones del país), y estas exportaciones estuvieron compuestas por café, oro, cacao, combustibles fósiles, madera, frutas y productos pesqueros. Las exportaciones de Guyana y Surinam corresponden a todo el país y están compuestas por oro, aceites, arroz, pescado y madera.
Cuadro 1. Exportaciones amazónicas
| País | Exportaciones amazónicas (miles de millones USD) | Participación en las exportaciones nacionales (%) | Principales departamentos / estados | Principales productos de exportación |
| Bolivia | 2.018 | 22,6% | Santa Cruz (78%), Beni (13%), Cochabamba (5%), Pando (2%), La Paz (2%) | Residuos agroindustriales, aceites vegetales, carne, frutas, madera, nueces de Brasil |
| Brasil | 60.610 | 18,0% | Mato Grosso (41%), Pará (39%), Maranhão (10%), Rondônia (4%), Tocantins (4%), Amazonas (2%), Roraima (1%), Amapá (0%), Acre (0%) | Oleaginosas, minerales, carne de res, cereales, algodón, madera, café, cacao, frutas amazónicas |
| Colombia | 0.815 | 1,6% | Meta (79%), Putumayo (21%), Caquetá (0.06%), Guainía (0.01%), Vaupés (0%), Amazonas (0%), Guaviare (0%), Vichada (0%) | Combustibles fósiles, caucho, frutas amazónicas, madera, cacao, peces ornamentales |
| Ecuador | 9.591 | 27,9% | Sucumbíos (60%), Orellana (20%), Napo (14%), Pastaza (5%), Morona Santiago (1%), Zamora Chinchipe (0%) | Petróleo, harinas, maní, frutas frescas, chocolates, madera, oro, café |
| Perú | 0.220 | 0,5% | San Martín (32%), Madre de Dios (25%), Ucayali (19%), Amazonas (14%), Loreto (10%) | Café, oro, cacao, combustibles fósiles, madera, frutas amazónicas, productos pesqueros products |
| Guyana | 1.799 | 9,1% | Todo el país | Minerales (oro y bauxita), arroz, pescado, madera |
| Surinam | 2.840 | 100% | Todo el país | Minerales (oro y bauxita), petróleo, madera |
Fuente: Galindo et al. (2025)
El imperativo del comercio o por qué importa el comercio
El comercio resulta fundamental para la transformación productiva de la Amazonía. En las regiones con escasa actividad económica, el comercio puede brindar una vía para ampliar mercados, generar ingresos y catalizar la actividad local, pero su eficacia depende de una mejor conectividad. La integración en las cadenas regionales y globales de valor genera beneficios que repercuten en otros sectores relacionados: mejores estándares de calidad, trazabilidad, logística, cumplimiento de normas medioambientales y la adopción de nuevas tecnologías.
Estos efectos adquieren una relevancia singular en las zonas fronterizas, donde los sistemas productivos están desarticulados. Tal enfoque se condice con los resultados de un análisis anterior, que demostró cómo una mayor integración física y económica de los más de 14.000 km de territorio amazónico puede reducir el aislamiento, reducir los costos del comercio y abrir nuevas oportunidades de desarrollo para las regiones más alejadas.
Áreas con potencial: los clústeres de triple frontera de la Amazonía
El impacto potencial del comercio en el crecimiento y los medios de vida depende de varios factores, en particular, de la eficacia con la que las comunidades vecinas, las empresas y los gobiernos trabajen mancomunadamente en ambos lados de las fronteras. Estos clústeres transfronterizos reúnen a municipalidades y regiones que comparten ecosistemas, eslabonamientos productivos y desafíos institucionales, y que se encuentran próximas entre sí y cerca de las fronteras internacionales.
En la región, hay tres clústeres de triple frontera clave que tienen un potencial único para promover mayores oportunidades económicas, un crecimiento más fuerte y la mejora de los medios de vida a través del comercio. Su desarrollo puede potenciarse mediante un enfoque transfronterizo basado en clústeres que aplique lo aprendido en un trabajo previo del BID sobre las regiones de frontera de la Amazonía, en el que se pone de relieve el papel de la integración territorial y el desarrollo productivo para reducir el aislamiento y reforzar las economías locales.
Fronteras en cifras
• 14.600 km de líneas
internacionales de frontera.
• 15 segmentos fronterizos.
• 2.106.920: Territorio definido
por la zona de amortiguamiento
de 100 km a lo largo de las
líneas fronterizas (en km²).
• 6.040.157: Población
estimada para la zona de
amortiguamiento de 100 km
en las fronteras.
• 214 Centros urbanos
localizados dentro de la zona
de amortiguamiento de 100 km.
Importancia ambiental
• Proximidad a áreas de alta
captura de CO₂.
• Concentración de alta
biodiversidad, ya que en
general se encuentran aisladas
de grandes centros poblados.
El clúster Brasil-Colombia-Perú se sitúa en la confluencia de los ríos Amazonas y Putumayo, y es accesible únicamente por vía aérea o fluvial. La mitad de sus 244.000 habitantes vive en la ciudad binacional de Leticia (Colombia) y Tabatinga (Brasil), donde personas y bienes cruzan constantemente una frontera prácticamente imperceptible. El comercio es un motor económico clave, pero es mayormente informal.
El turismo genera oportunidades significativas, incluyendo el avistamiento de aves, el turismo científico, la pesca deportiva y la gastronomía, a las que se suman actividades agrícolas, como las relacionadas con la pulpa de frutas, mermeladas, suplementos, cacao y yuca. Las experiencias recientes llevadas a cabo en Leticia y Tabatinga muestran de qué modo la cooperación transfronteriza puede ayudar a formalizar estas actividades, convirtiendo la interacción que se produce a diario en la frontera en un impulso para el turismo sostenible y el desarrollo de las cadenas de valor locales. Sin embargo, hay factores de apoyo esenciales que siguen siendo limitados, como el acceso a tecnologías adecuadas, servicios de logística, y mercados de exportación.
Para desbloquear este potencial, el clúster necesita reforzar la presencia institucional y la cooperación, contar con mayores inversiones en infraestructura de conectividad (especialmente en puertos fluviales) y mejorar el acceso a los mercados de bienes y servicios. Los factores de apoyo fundamentales incluyen la promoción de la bioeconomía, que puede ayudar a abordar las brechas persistentes en materia de tecnología, logística y acceso a mercados, así como la educación, la innovación, la protección del ecosistema y la inclusión de la comunidad.
El clúster Brasil-Bolivia-Perú, bañado por algunos de los ríos más grandes de Sudamérica, alberga a 600.000 personas (el 80% de las cuales se encuentran en Brasil). La ciudad más grande es Río Branco (Brasil), seguida por Cobija (Bolivia), una zona de libre comercio. El trilema del desarrollo queda en evidencia en la deforestación causada por la ganadería y las obras viales. Las conexiones del clúster con ciudades brasileñas y de la costa del Pacífico tienen potencial de crecimiento, pero muchas carreteras requieren mantenimiento.
Las principales actividades incluyen la agricultura, la ganadería, la pesca, la minería aurífera, la silvicultura y algunas manufacturas. La deforestación y la pérdida de capital natural son problemas graves, pero la ciencia, la tecnología y la sabiduría indígena pueden impulsar la productividad sin expandir la frontera agrícola. Resulta prioritario mejorar el almacenamiento, las instalaciones comerciales, las prácticas productivas, el financiamiento y la capacitación del sector turístico.
El clúster Brasil-Guyana-Venezuela se extiende por el Escudo Guayanés y alberga a 600.000 personas (el 80% de las cuales vive en Brasil, principalmente, en Boa Vista). Los sectores clave son la agricultura (soja, maíz y carne vacuna), la pesca y el ecoturismo. Guyana está invirtiendo en agricultura sostenible y energía hidroeléctrica y solar. Las oportunidades incluyen el desarrollo de cadenas de valor compatibles con los activos ecológicos de la región, mediante la mejora de la logística, el acceso a financiamiento y la capacitación de la fuerza laboral. Entre los desafíos, se cuentan las malas condiciones de las carreteras, las migraciones y los riesgos medioambientales. Para lograr un crecimiento sostenible es imprescindible reforzar la cooperación transfronteriza, las instituciones y la infraestructura.
No hay dudas de que transformar estas regiones fronterizas requerirá el firme compromiso de múltiples gobiernos y cuantiosas inversiones sostenidas durante varios años. La falta de información dificulta el seguimiento preciso de los avances, y la lejanía que en sí misma define a estas áreas implica que las mejoras en la infraestructura pueden tardar más en hacerse realidad que en otras regiones más accesibles. La variabilidad climática y las fluctuaciones en los precios de los productos básicos (commodities) suman aún más incertidumbre. No obstante, la convergencia de intereses nacionales en torno al desarrollo sostenible de la región amazónica genera una oportunidad única para emprender acciones coordinadas.
Un sendero por andar
Las regiones de triple frontera de la Amazonía no son simplemente fronteras, son laboratorios para la creación de soluciones integradas con arraigo territorial. Por medio del fomento de las exportaciones y de los vínculos entre las empresas locales, las inversiones en infraestructura y conectividad, y la promoción de prácticas sustentables en los sectores agrícola, pesquero y turístico, estos clústeres pueden convertirse en modelos de desarrollo sostenible.
El trilema es real, pero no es infranqueable. Si se dan las condiciones adecuadas, el comercio y la integración pueden ayudar a abordarlo. Los responsables de formular políticas deberían priorizar tres acciones concretas: en primer lugar, invertir en infraestructura portuaria fluvial y logística para conectar a los productores que se encuentran en las zonas más alejadas con los mercados internos e internacionales; en segundo lugar, armonizar las regulaciones y los procedimientos transfronterizos para reducir las barreras al comercio y los costos de transacción; y en tercer lugar, apoyar a las empresas de la bioeconomía y de base ecológica que crean valor a partir de los bosques en pie y los ecosistemas saludables.
A los inversores privados y los socios para el desarrollo que sean pioneros en la región, estos clústeres les ofrecen oportunidades para desarrollar cadenas de suministro sostenibles y resilientes, y expandir modelos de negocio inclusivos en los mercados de frontera.
Esta entrada de blog fue escrita de manera colaborativa por Arturo José Galindo, Nadia Rocha y Christian Volpe.
¿Quiere saber más sobre el tema? Descargue nuestra última publicación: Amazonía: Un viaje hacia la prosperidad y la resiliencia.
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