Puntos sobre la i
¿Qué tienen en común el bote salvavidas, el lavaplatos, el limpiaparabrisas, la jeringa médica y la fibra Kevlar? Son todos importantes inventos que transformaron nuestra vida cotidiana y que además fueron desarrollados por mujeres.
Un chip que se coloca al ganado para conocer su localización y monitorear sus signos vitales con el fin de prevenir problemas como la fiebre aftosa. Un kit para diagnosticar la tuberculosis de manera remota en 20 segundos mediante un microscopio de bajo costo y un software de reconocimiento vía web*. Un motor de olas, capaz de transformar sus rompimientos en un movimiento continuo para suministrar aire, agua y electricidad. Un nanosatélite con cámaras para obtener información y prestar servicios comerciales a la industria agropecuaria, de gas y petróleo, y de infraestructura.
Para discutir y aprender sobre la nueva generación de políticas de innovación y emprendimiento, invitamos a responsables de política y expertos de todo el mundo a la conferencia internacional del Innovation Growth Lab, una iniciativa de Nesta, que este año cuenta con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
La semana pasada me reuní con una startup innovadora que me dijo que, si bien los diferentes mecanismos de apoyo a la innovación tales como subsidios o créditos blandos son importantes para desarrollar un nuevo producto, lo que realmente hizo la diferencia fue cuando recibió la primera orden de compra importante de su producto. A partir de ese momento se generaron una serie de eventos virtuosos que fueron eliminando casi naturalmente muchas de las barreras para innovar que antes enfrentaban.
¿Te imaginaste que el stand up o los monólogos sean utilizados por profesionales de la ciencia y la innovación, y no solo por comediantes que presentan rutinas sobre política, cultura y actualidad? En los últimos años, estas técnicas, que utilizan la narrativa, las artes escénicas y el humor como herramientas, están ganando terreno en el ámbito de la comunicación científica, y en América Latina están dando sus primeros pasos.
La manera en la cual el Estado se organiza para fomentar la innovación en la economía requiere de arreglos y capacidades institucionales específicas según la realidad de cada país. Para ello se suelen crear organizaciones que diseñan, articulan y ejecutan políticas públicas, tales como los consejos, ministerios y agencias, estas últimas con un mayor foco en la implementación de programas.
A través del Innovation Lab (I-Lab) el BID impulsa en la región una serie de plataformas y procesos de innovación social orientados a generar soluciones innovadoras para problemas sociales que no están siendo atendidos por el mercado. Estos procesos involucran a los ciudadanos en la identificación y priorización de los problemas, los cuales inspiran el desarrollo de innovaciones sociales por parte de diferentes actores tales como emprendedores, científicos, gobiernos, universidades y ONG.
Las economías caribeñas casi no han crecido en las últimas tres décadas. El último crecimiento importante se dio en los años 80 con una importante expansión del turismo y de la producción de banano, pero la pérdida de competitividad en el mercado del banano y la aparición de otros destinos turísticos de características similares ha menguado este crecimiento. Además, los países caribeños se encuentran en su mayoría severamente endeudados y con opciones limitadas para promover el crecimiento desde la inversión pública.