La gran mayoría de nosotros sabe lo importante que es tomar una taza de café para poder empezar el día. Además de que hay mañanas en que estas tacitas parecen ser imprescindibles para el desarrollo de nuestras actividades laborales, la industria del café es directamente responsable por el empleo de más de 14 millones de personas en América Latina y el Caribe. El 70% del café en el mundo proviene de pequeños productores.
Sostenibilidad
Como habitantes responsables de este planeta debemos ser conscientes de nuestro papel en la preservación de los recursos naturales. El cambio climático está amenazando ecosistemas y la producción de alimentos con la extinción de especies cuyo hábitat está desapareciendo. Si nos quedamos de brazos cruzados y no fomentamos la involucración de la comunidad, más pronto de lo que pensamos tendremos dificultad para conseguir los alimentos que necesitamos y para preservar la diversidad biológica de nuestros países.
Hace un tiempo empecé a interesarme por el impacto medioambiental de una actividad ancestral a la que dedicamos gran cantidad de tiempo y de recursos: comer. Todo comenzó hace seis años cuando vivía en Londres. Un frío día de invierno compré en Tesco, una cadena local de supermercados, un manojo de judías verdes frescas.
He recibido un montón de comentarios, preguntas, discusiones, e incluso un poco de debate en mi entrada sobre población y el cambio climático. En este entrada, me gustaría profundizar un poco más sobre cómo la relación entre la población humana y la naturaleza ha evolucionado, sigue siendo controversial, y ofrece algunas pistas importantes para ayudarnos enfrentar al desafío que el cambio climático nos presenta.

