En los últimos años, el sector turístico se ha confirmado como un crucial motor de crecimiento económico y social, generador de exportaciones e inversión extranjera directa, impulsador de intercambio cultural y sector clave para el desarrollo sostenible a nivel mundial, muy en particular de los países de ingreso bajo y medio. Su rol esencial en la transformación socioeconómica se amplifica, además, si tenemos en cuenta su importante potencial para contribuir a la igualdad de género.
Sostenibilidad
El camino hacia la Resiliencia: La nueva página web de la Metodología de Evaluación del Riesgo de Desastres y Cambio Climático del BID
La era actual está marcada por el creciente impacto del cambio climático con efectos cada vez más pronunciados y el aumento de las consecuencias por desastres a nivel global, con América Latina y el Caribe entre las regiones más impactadas. En este contexto la capacidad de prevenir, mitigar, prepararse, responder y recuperarse se vuelve esencial para asegurar la continuidad y la sostenibilidad de los proyectos.
La profesora sueca Malin Falkenmark fue pionera mundial en materia de investigación en agua e inventora de conceptos revolucionarios sobre el agua en agricultura. Casi cuatro meses después de su fallecimiento, en este Día Mundial del Agua, vale la pena reflexionar sobre la gestión del agua agrícola, dado que en América Latina aproximadamente el 70% del agua dulce extraída es utilizada en actividades agrícolas.
Actualmente, América Latina y el Caribe se encuentra en un punto de inflexión para diseñar una nueva economía sostenible. Nos encontramos frente a la oportunidad de acogernos a la revolución de la sostenibilidad como la oportunidad de desarrollo y crecimiento del siglo XXI. Este camino va mucho más allá de la protección del medio ambiente y la reducción de emisiones de carbono: se trata de crear nuevos empleos, de mejorar la salud pública, reducir brechas de género, potenciar la educación, y construir una economía próspera, resiliente al clima y justa, sin dejar a nadie atrás.
América Latina y el Caribe es un refugio invaluable de biodiversidad en el mundo. Tiene la mayor diversidad de especies y ecosistemas del planeta, una cuarta parte de los bosques de manglares y la mitad de los bosques tropicales (UNEP-WCMC, 2016; Bovarnick et al., 2010). Según la FAO, la región cuenta en su totalidad con 935,5 millones de hectáreas forestales.
Una fecha histórica como el ocho de marzo de 1908 conmemora a miles de mujeres trabajadoras de la industria textil que marcharon en las calles de Nueva York parareclamar una vida digna incluyendo la lucha contra el trabajo infantil, a través del lema “Pan y Rosas”.
El calor extremo, los incendios forestales, las inundaciones, las sequías y las lluvias inusuales afectan a millones de hombres y mujeres en todo el mundo, pero sus impactos varían según el género. La evidencia muestra que las mujeres y las niñas experimentan los mayores impactos del cambio climático, lo que amplifica las desigualdades de género existentes y plantea amenazas únicas para su educación, salud, seguridad y oportunidades sociales y económicas.
América Latina y el Caribe es la segunda región más propensa a desastres asociados a fenómenos naturales en el mundo. De hecho, uno de cada cuatro desastres registrados en los últimos 10 años, ocurrió en nuestra región (UNDRR, 2021), y los estudios prevén que la frecuencia y la intensidad de las amenazas naturales seguirán aumentando debido al cambio climático.
El cambio climático es parte de nuestra vida cotidiana y sus impactos se hacen más evidentes cada año. Ahora, bien ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo respondemos a este desafío?
Cambio climático en República Dominicana ¿Cómo adaptarnos a lo evidente?
Adaptarse a los impactos del cambio climático, fortalecer la resiliencia de la población, su economía, su infraestructura y su territorio es complicado y costoso.