Sostenibilidad
La crisis del coronavirus es una prioridad crítica para los tomadores de decisiones de América Latina y el Caribe, quienes deben responder a la emergencia de salud e impulsar medidas de distanciamiento social para reducir la curva. La pandemia representa el desafío económico más severo de la región desde la Gran Depresión, dado que podría causar entre 1.8 y 5.5 por ciento de las reducciones de crecimiento del PIB este año.
La pandemia del coronavirus es, ante todo, una tragedia humana. Los casos conocidos superan el millón y más de 60,000 personas han fallecido. El Secretario General de la ONU, António Guterres, afirmó el mes pasado que la lucha contra COVID-19 es la prioridad inmediata del mundo.
Las imágenes de delfines nadando cerca de los muelles del puerto sardo de Cagliari por el tráfico reducido de embarcaciones recientemente se volvieron virales al ver que la naturaleza regresaba a áreas normalmente ocupadas con actividad humana. En Lima, un número infrecuentemente grande de aves regresaba a las playas. Si bien estas imágenes sugieren un vínculo positivo entre la naturaleza y la pandemia de COVID-19, la realidad es mucho más siniestra.
En aras de dar respuesta a los desafíos ambientales que enfrentamos, el sector de edificaciones no se ha quedado atrás y ha respondido con el aumento de construcciones verdes o sostenibles ambientalmente. En el mercado actual hay muchos sistemas que evalúan las condiciones ambientales de las edificaciones y que, para aquellas que cumplen ciertos criterios, las hacen acreedoras a un reconocimiento por medio de una certificación.
En la actualidad, dentro de las organizaciones, son numerosas las decisiones que deben tomarse a distintos niveles: estratégicas, operativas y administrativas. Cada decisión produce un impacto y, en plena era digital, la toma de decisiones bien informadas es un importante factor de diferenciación.
En días pasados, más de un millón de personas en las ciudades latinoamericanas salieron a las calles por el Día Internacional de la Mujer. Estas marchas por la violencia contra las mujeres y los estrictos controles al aborto son parte de un malestar más amplio que rechaza la gran desigualdad y las escasas oportunidades. Las mujeres también se encuentran entre las más vulnerables a los impactos del cambio climático, los cuales están empeorando. En Chile, una sequía de 10 años ha dejado a casi medio millón de personas sin acceso directo al agua.
El sector turismo es uno de los principales empleadores del mundo. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo de Naciones Unidas (OIT 2020), uno de cada diez empleos se asocia con la actividad turística. Además, esta contribución es de una importancia creciente.