Han pasado seis meses desde que la irrupción del COVID-19 cambiara la vida tal y como la conocíamos hasta entonces. Con la pandemia y las restricciones de viaje y movilidad, ha llegado el shock de demanda turística más importante desde que, en 1950, el turismo despegara a nivel global. De los problemas del ‘overtourism’ o masificación, que centraban la atención de una gran parte de los destinos turísticos más exitosos en 2019, se ha pasado a un escenario de demanda prácticamente nula durante varios meses.
Sostenibilidad
Llevamos más de siete meses viendo como el COVID-19 se transforma en una crisis económica, social y sanitaria. En América Latina y el Caribe (ALC), la crisis es una tragedia que se ha cobrado cientos de miles de vidas y en la cual algunos países llevan más de 150 días de confinamiento, dejando grandes secuelas económicas, físicas y psicológicas.
Este año Naciones Unidas celebra su 75 aniversario. La próxima vez que se celebre un aniversario similar será el 2095. No podemos esperar tanto tiempo para ver si el mundo ha limitado con éxito el calentamiento global a 1,5 grados Celsius y ha detenido el colapso de la biodiversidad. Necesitamos actuar con más fuerza ahora.
“Esta es una oportunidad para repensar el turismo y repensar las economías que se basan en el turismo”, urge Graham Watkins, Jefe de la División de Cambio Climático y Sostenibilidad del BID, durante la tercera entrega del podcast Turismo en el Caribe: Historias de campo durante COVID -19.
Mirando a los últimos 15 años del BID mejorando vidas en América Latina y el Caribe, nuestro apoyo al Plan Nacional de Descarbonización de Costa Rica se destaca como un marco para el futuro.
¿Cuándo volverá la vida a la "normalidad"? Es lo que muchos se preguntan, mientras los gobiernos luchan por proteger a sus ciudadanos y desarrollar planes de rescate económico. En América Latina y el Caribe (ALC) donde ya se han registrado más de 266.000 muertes, la situación es desalentadora.
Desde el desayuno de esta mañana, las posibilidades de que haya consumido frijoles, maíz, arroz, soja y trigo son muy altas. Estos alimentos básicos representan cultivos claves en América Latina y el Caribe (ALC) y son fundamentales para los ingresos de exportación y la seguridad alimentaria. Sin embargo, debido a la crisis climática, estos cultivos y el sector agrícola de la región enfrentan desafíos considerables.
Después de la pandemia los países necesitarán encender los motores de sus economías. Esto requiere apoyar a las empresas y redoblar esfuerzos para proteger a las personas vulnerables y sus ingresos. Será un esfuerzo enorme abrir camino hacia esa nueva normalidad que tiene que ser, además, una normalidad mejor.
¿Cuál es el retorno de la inversión en preparar buenos proyectos de infraestructura? La respuesta es inmediata: ahorrar futuros gastos innecesarios, sobrecostos, retrasos y demás ineficiencias a lo largo del desarrollo, operación y mantenimiento que pongan en peligro el beneficio que suponen estos activos y sus servicios asociados a la hora de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y la equidad social y crecimiento de sus economías.