Los desastres causan enormes interrupciones, pobreza y migración. Aprendiendo de COVID-19, una nueva generación de programas de bienestar social ayudará a los más pobres a enfrentar mejor los eventos climáticos extremos.
Tormentas, incendios, sequías y otros desastres son una dura realidad para América Latina y el Caribe. Su ocurrencia ha aumentado de cinco a seis veces en los últimos 50 años. Según estimaciones del BID, casi 78 millones de personas pobres en América Latina y el Caribe son vulnerables a los impactos.