Cuando las primeras noticias sobre la llegada de data centers a Querétaro empezaron a circular hace casi una década, la mayoría lo vio como una oportunidad. Yo también. Trabajo en infraestructura y energía, así que entendía lo que significaba: inversión extranjera, empleo, modernización. Empresas tecnológicas de talla mundial estaban apostando por nuestra región, transformándola en un nodo digital clave para América Latina.
Sostenibilidad
El mercado de data centers en Latinoamérica está experimentando un crecimiento sin precedentes, ofreciendo atractivas oportunidades de inversión. Los data centers son infraestructuras tecnológicas avanzadas que integran servidores, sistemas de redes y almacenamiento de datos. Proporcionan capacidad computacional para el funcionamiento de servicios digitales como la nube, redes sociales y aplicaciones de inteligencia artificial. Su papel es fundamental en la transformación digital a escala global.
Imagine un banco donde los intereses se acumulan en forma de oxígeno, agua dulce y alimentos. Un tesoro que, lejos de estar encerrado en bóvedas, florece en cada rincón de nuestros bosques, ríos y océanos. Así es la biodiversidad en América Latina y el Caribe (LAC): un capital que respira y se regenera.
Con apenas el 16% de la superficie terrestre global, los países de la región albergan entre el 40% y 50% de la riqueza biológica mundial. Un patrimonio que no es solo el lienzo de nuestra identidad cultural, sino la base material de nuestro potencial económico.
Cuando pensamos en proyectos de desarrollo de infraestructura, como carreteras, líneas de transmisión, plantas de tratamiento de agua o instalaciones de gestión de residuos sólidos, nos vienen a la mente imágenes positivas. Estos proyectos tienen como objetivo mejorar la conectividad, el acceso a mercados y servicios, la seguridad energética, los servicios de agua y saneamiento y más oportunidades y calidad de vida, todos ellos muy necesarios.
La efectiva implementación de las normas del Marco de Desempeño Ambiental y Social (MPAS) en los proyectos financiados por el BID es fundamental para impulsar el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe. En este blog conocerás el impacto de los productos de conocimiento de la División de Soluciones Ambientales y Sociales (ESG) del BID para fortalecer la capacidad de los gobiernos para ejecutar proyectos y mejorar vidas. Desde la protección de la biodiversidad hasta la promoción de la inclusión social, estos recursos están generando cambios significativos.
En el Banco Interamericano de Desarrollo estamos comprometidos a apoyar a los países de la región a mejorar la seguridad alimentaria y alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible de #HambreCero para 2030.
A continuación te presentamos los eventos que organizamos este año en el marco de la serie "Semillas para la seguridad alimentaria en América Latina y el Caribe", con el objetivo de crear consciencia y discutir sobre los retos que enfrenta la región en esta materia y cómo podemos abordarlos para erradicar el hambre y la seguridad alimentaria.
Los sistemas de transporte urbano son parte integral de la sostenibilidad y la funcionalidad de las ciudades. En la Ciudad de Panamá, un área metropolitana con una población de alrededor de 1,4 millones de habitantes, el sistema de transporte masivo público operado por MiBus es un componente crítico de la vida diaria. Sin embargo, este sistema enfrenta riesgos significativos debido a desastres provocados por amenazas naturales y exacerbados por el cambio climático.
En los últimos años, la ganadería ha sido fuertemente cuestionada por su relación con el calentamiento global. Esta producción, que ocupa 57,8 millones de hectáreas en la Amazonía brasileña (MAPBIOMAS, 2024), es considerada una de las principales causas de la deforestación en ese bioma. Al mismo tiempo, la ganadería representa una importante fuente de ingresos para 400.000 agricultores familiares, que constituyen el 77% del número de fincas que realizan actividades ganaderas y el 32% del hato bovino en la Amazonía brasileña (IBGE, 2024).
Uruguay apuesta por la acción climática y su éxito se debe a políticas sólidas a nivel nacional, respaldadas por una fuerte participación del sector privado y la sociedad civil, que han adoptado favorablemente los conceptos de sostenibilidad; y a ambiciosos proyectos que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha tenido el placer de apoyar.
¿Qué harías si, año tras año, vieras cómo tu hogar y fuente de ingresos están en peligro por tormentas más frecuentes e intensas? Para miles de dominicanos, esta no es una pregunta hipotética, sino una realidad que enfrentan debido al impacto del cambio climático.