El Caribe se caracteriza por tener poblaciones pequeñas con países altamente interconectados y fronteras permeables. Si a estos factores les sumamos el clima tropical, la región es particularmente susceptible al riesgo de atravesar brotes de enfermedades dada su rápida propagación. Esto se vio claramente reflejado durante la expansión del COVID-19: su veloz transmisión a todas las islas del Caribe en un corto período de tiempo dejó al descubierto la vulnerabilidad de la región a la proliferación de infecciones contagiosas.
Gente Saludable
La prediabetes es un problema de salud reversible que afecta a millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, en algunos casos esta no es abordada de manera efectiva, ya que típicamente su tratamiento es no farmacológico y requiere un cambio en el estilo de vida de los pacientes. Según el Ministerio de Salud de El Salvador, actualmente un millón de salvadoreños presentan esta condición, por lo que su abordaje permitiría un ahorro de más de 24 millones de dólares anuales en el tratamiento de la diabetes.
Hace varias décadas, un estudiante preguntó a la antropóloga Margaret Mead cuál consideraba el primer signo de civilización de la humanidad. Probablemente, los estudiantes esperaban una respuesta en forma de un hallazgo de herramientas en hierro -que permitiera cazar- o útiles agrícolas -que permitiera dar el paso a la vida sedentaria-. Sin embargo, la respuesta de Mead fue sorprendente: el punto de inflexión era una fractura de fémur sanada.
¿Sabías que América Latina y el Caribe se encuentra entre las áreas más afectadas por el cambio climático? Los desastres naturales, en especial las inundaciones y sequías provocadas por este fenómeno, se han vuelto cada vez más frecuentes en nuestra región. Estos eventos tienen múltiples impactos negativos, entre ellos sobre la producción y el acceso a alimentos, lo cual agrava la inseguridad alimentaria.
- Lee más sobre Migración venezolana y su acceso a servicios de salud en Colombia: estrategias y retos
A la fecha, Colombia ha acogido a más de 2.84 millones de migrantes venezolanos, de los cuales 1.2 millones se han beneficiado del aseguramiento en salud. Sin embargo, todavía existe un número importante de migrantes sin ser asegurados. Dado que esta población accede regularmente a los servicios de salud a través de servicios de urgencias que son mucho más costosos, y terminan siendo insuficientes para garantizar la cobertura de las necesidades de la población a largo plazo, se requieren esfuerzos mancomunados para garantizar el acceso efectivo de los migrantes al sistema.
Afrontar la pesada y creciente carga de enfermedades no transmisibles en la región de América Latina y el Caribe (ALC) requiere una mejor prevención y detección, pero también mejorar el diagnóstico, tratamiento y control de las condiciones una vez que se han desarrollado. Esto demanda una acción concertada entre los sistemas de salud, los profesionales de la salud y los pacientes, además de otros actores —como la industria de alimentos y bebidas y la sociedad en general— para reducir tanto la incidencia de las enfermedades como su manejo a largo plazo.
Muchos proyectos digitales fracasan porque al presupuestarlos no se realizó un cálculo real de sus costos. Como se menciona en el documento “La gran oportunidad de la salud digital en América Latina y el Caribe”, 53% de las grandes empresas en Estados Unidos indicó que sus proyectos digitales superaban sus presupuestos iniciales.
Para mejorar los niveles de salud de la población de América Latina y el Caribe (ALC) los países deberían invertir más en recursos humanos, recursos físicos, equipamiento e insumos. Sin embargo, para alcanzar este objetivo no solo se requiere más dinero, sino que muchas de las soluciones están relacionadas a una mayor capacidad de gestión del sector público, una mejor articulación y el complemento con el sector privado. ¿Cómo logramos esto?
Te sientes mal, con dolores de cuerpo y fiebre, y te diriges hacia el puesto de salud que acaban de inaugurar cerca de tu casa. Cuando llegas, te encuentras un edificio pintado de negro con una gran calavera y dos fémures cruzados dándote la bienvenida. ¿Entrarías ahí a buscar atención médica?
Esta es la impresión que pueden llevarse algunos pacientes que provienen de pueblos originarios cuando llegan a un puesto de salud pintado de blanco –color que, para algunas culturas, simboliza la muerte.
La cobertura de servicios de salud sin calidad es un desperdicio de recursos y un daño a la salud de la población. Sin calidad, en el 70% de los casos en los que la gente muere en establecimientos de salud, la causa no radica en no haber llegado a tiempo , sino en haber recibibido atención de mala calidad. ¿Cómo cambiar esta realidad?