*por María del Rosario Navia
Llevo algunos años viviendo en los Países Bajos, y he podido experimentar el uso de los servicios sanitarios “al estilo Europeo”. Por un lado, los espejos son tan altos que ni siquiera me alcanzo a ver la coronilla (lo mismo me han reportado algunos conocidos sobre la altura de los orinales, solo que el problema que genera la altura es otro). Por otro lado, los diseños de los inodoros son tan variados que me toma un buen tiempo entender cómo se hace correr el agua.