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Tecnología al servicio de los pobres

Un modelo de negocios basado en el uso de tarjetas de débito y prepago es la herramienta innovadora usada para conectar las remesas con una red transnacional de negocios, organizaciones no gubernamentales (ONGs), cooperativas de crédito, microfinancieras y otras instituciones financieras. Este modelo demuestra el avance tecnológico, eficiencia y bajos costos tanto para poblaciones migratorias como para instituciones financieras. En la sede del BID, Raúl Hinojosa, empresario visionario y profesor de economía política internacional de la Universidad de California (UCLA), analizó el uso de modelos de negocios creativos en el negocio de las remesas.

Habiendo explorado las necesidades pertinentes de las poblaciones transnacionales, Hinojosa aprendió sobre los avances en tecnología e Internet que le llevaron a crear Sin Fronteras, un programa piloto de servicios financieros que atiende las demandas de este mercado desatendido, el cual representa miles de millones de dólares anuales solamente en remesas, señaló el experto.

Fundada en 2003, Sin Fronteras parece haber revolucionado los negocios de remesas y comunicaciones. Inicialmente, la compañía ofrecía transferencias de dinero y servicios de llamadas telefónicas a larga distancia a inmigrantes mexicanos en los Estados Unidos y sus familias en sus comunidades de origen.

Durante el Foro Internacional de Remesas 2005, organizado por el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del BID, Hinojosa, quien es el presidente y director de Sin Fronteras, explicó el modelo innovador que su empresa ha implementado para reducir los costos de las transacciones de remesas mientras al mismo tiempo genera nuevas fuentes de ingreso para los socios de la empresa, aumentando de igual manera sus propias ganancias.

La manera cómo funciona es simple. Las tarjetas de débito y prepago usadas para enviar remesas son emitidas a través de una red de socios afiliados en Estados Unidos y América Latina. Estas tarjetas son la clave del negocio de Sin Fronteras, el cual demuestra “los elevados costos de transacción innecesarios impuestos sobre las comunidades con menos oportunidades de afrontar tales gastos”.

Los inmigrantes en Estados Unidos enviando dinero a casa usando las tarjetas de débito y prepago a través del modelo de Sin Fronteras pueden enviar, sin costo alguno, una transacción de remesas de no más de US$350 al mes si es que ellos y sus beneficiarios abren cuentas con cooperativas de crédito que forman parte del sistema como afiliados de Sin Fronteras. Para incorporarse al sistema, las cooperativas de crédito, bancos y compañías autorizadas para realizar transferencias monetarias pagan una cuota razonable que cubre los costos de transacción de remesas.

Tal como Hinojosa señaló, “la remesa a costo cero significa dinero adicional que los clientes pueden gastar en otros servicios necesarios ofrecidos por los socios participantes.” Por lo tanto, los socios cubren los costos de transacción de remesas de Sin Fronteras a cambio de los beneficios económicos que reciben del aumento de membresías, haciendo que el modelo sea viable económicamente para todos los participantes. 

Las tarjetas prepago pueden ser recargadas y usadas para retirar dinero de cajeros automáticos y hacer comprar en cualquier local de Sin Fronteras; también pueden ser utilizadas como tarjetas de planilla para recibir depósitos directos del empleador y los fondos pueden ser transferidos en tiempo real de las tarjetas a tarjetas de débito emitidas por los bancos. 

El modelo de Sin Fronteras también beneficia a los titulares de las tarjetas en otros aspectos; por ejemplo, ofrece tarjetas de descuento para el cuidado de la salud, seguro médico, viajes y otros productos. Y de esta manera, los socios afiliados también se benefician, penetrando el creciente mercado hispano.

Las remesas y comunicaciones representan sólo una fracción del gasto familiar de las poblaciones internacionales, agregó Hinojosa, por lo que “la empresa pretende acelerar su penetración en este mercado emergente mientras reducen los costos de envíos de dinero y ofrecen otros servicios y productos financieros y comerciales”. Tanto el modelo de la tarjeta de débito y prepago como el sistema de base de datos pueden ser un facilitador de un conjunto ilimitado de productos y servicios que ofrezcan conveniencia, ahorros y poder de decisión a las poblaciones emigrantes.

Actualmente, Sin Fronteras está llevando a cabo programas pilotos con poblaciones internacionales de México, El Salvador y Ecuador, pero espera seguir rápidamente con programas para otras poblaciones emigrantes de América Latina y el Caribe, Asia y el Este de África.

Hinojosa destacó la importancia de unir oportunidades económicas con diásporas emigrantes. El tema de la migración y remesas, comentó, es aún más importante que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. El experto fundó Sin Fronteras con la convicción de que proveer servicios a las comunidades emigrantes es un buen negocio.