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La nueva cara de los SWAps

Los países en desarrollo tienen que multiplicarse para hacer negocios con varios bancos multilaterales a la vez. Los costos de transacción aumentan cuando los países necesitan obtener préstamos de diversas instituciones y tienen que abrir cuentas individuales y diferenciadas para cada donante incluso si todos ellos están financiando el mismo proyecto de desarrollo.

Un enfoque alternativo, recientemente aprobado como instrumento por el BID, permitirá unir recursos de organizaciones y gobiernos en un esfuerzo global de armonización para reducir los costos de transacción y dar a los países mayor liderazgo y sentido de pertenencia de sus programas de desarrollo.

Muchos países han solicitado ya este nuevo enfoque sectorial amplio, o SWAp, un concepto que puede parecer nuevo, pero que fue usado por primera vez por el Departamento Británico de Desarrollo Internacional en 1990. Siguiendo la idea de SWAp, las instituciones financieras de desarrollo respaldan conjuntamente una estrategia sectorial y su programa de implementación para un sector completo, uniendo sus recursos para tener mayor flexibilidad y reducir la duplicación de esfuerzos.

El BID tiene ya tres SWAps en su inventario de proyectos en estudi uno de protección social en Brasil y dos programas de salud en Honduras y Nicaragua.

El SWAp presenta también nuevos desafíos. Donantes, gobiernos y accionistas necesitan colaborar más estrechamente, lo cual a veces requiere largas negociaciones y cuidadosa búsqueda de consenso.

Según Per Lundell, Consultor Senior en Manejo Financiero de Swedish Internacional Development Cooperation Agency (Sida), quien participó en un seminario sobre el tema en la sede del BID, los SWAps facilitan un mayor desarrollo sostenible y promueven un dialogo más eficaz entre prestatarios y donantes. Los SWAps además fortalecen las instituciones, agregó, al incluir el fortalecimiento de la capacidad institutcional.

Lo importante, según Svante Persson, coordinador del programa del convenio Sida-BID, es que donantes bilaterales como el Sida usan cada vez más el SWAp, ya que la demanda por ellos ha aumentado consistentemente en los países de ingresos bajos y medios en América Latina y el Caribe.

“Los SWAps están cambiando el modo de cooperación entre donantes y países al usar menos el enfoque basado en proyecto”, concluyó Lundell.

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