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Informe BID aboga por compacto social para crecer más, enfrentar pandemia e inequidad
  • Cuidadosa secuenciación de políticas fiscales es clave para crecer de manera sostenible y equitativa después de la pandemia

América Latina y el Caribe necesita un nuevo compacto social de políticas económicas para asegurar un crecimiento más inclusivo tras la pandemia, según un nuevo informe del Banco Interamericano de Desarrollo.

El reporte – Salir del túnel pandémico con crecimiento y equidad: una estrategia para un nuevo compacto social en América Latina y el Caribe – expone una secuenciación de las políticas para que los países puedan generar la confianza necesaria para crecer más robusta y equitativamente. Es el tercer y último informe del BID sobre políticas públicas frente a la pandemia COVID-19.

“Nos encontramos en una disyuntiva crítica”, dijo el economista asesor del Departamento de Instituciones para el Desarrollo del BID, y co-autor del informe, Philip Keefer. “Vamos a salir de la pandemia con más pobreza, más desigualdad, y un sector financiero y empresarial muy golpeado. Estamos obligados a pensar en reformas ambiciosas, pero la ambición responde a la necesidad”.

El informe aboga por políticas fiscales que, dadas las fuertes restricciones presupuestarias, primero reasignen recursos hacia la salud y la limitación de pérdidas. Una vez atendidos los efectos más acuciantes de la pandemia, las políticas deben reasignar gastos que aportan poco al crecimiento y la equidad hacia rubros que tendrán mayor impacto en el crecimiento inclusivo y sostenible como la infraestructura, junto con un nuevo marco institucional que asegure que ese gasto sea más eficiente.

El nuevo compacto social incluye opciones más eficientes de gasto público y reformas tributarias para una región que históricamente ha recaudado menos que las economías más desarrolladas. Propone bajar costos a la entrada de firmas, los costos de crear empleo, y los costos del capital, y tomar medidas para mejorar el capital humano. Argumenta que es necesario repensar las políticas de protección de los trabajadores ante shocks, así como las de transferencias, con una mayor llegada a las poblaciones vulnerables.

Las opciones de reforma que deben incorporarse en el compacto social se organizan en dos fases: dentro y fuera del túnel. Las prioridades en la primera fase, en el túnel:

  • Evitar crisis sistémicas, tanto fiscales como financieras, con medidas que conserven el tejido productivo de la economía y eviten que problemas de liquidez se conviertan en crisis de solvencia;
  • Limitar pérdidas que frenarán la recuperación – tanto de la salud como económicas; y
  • Comenzar la reconstrucción del compacto social, estableciendo una senda clara de reformas mediante anuncios creíbles que sentarán las bases de un crecimiento inclusivo al salir del túnel.

Al salir del túnel, cuando tengamos una vacuna o hayamos aprendido a convivir con COVID-19, las prioridades son tres:

  • Remediar las pérdidas de capital humano e intangible que no se pudo evitar;
  • Del menú de reformas fundamentales, inmediatamente adoptar aquellas que se prestan a la rápida implementación y que tienen impacto inmediato: reasignando gasto público hacia sectores que estimulen la recuperación más rápidamente, y propiciando medidas que prontamente estimulen mayor empleo mediante reducciones de los costos laborales no salariales y otros costos de operación de las empresas; y
  • Seguir la senda de reforma, avanzando con la agenda de crecimiento inclusivo para que, a diferencia de crisis anteriores, los países puedan comenzar a converger hacia las economías avanzadas y a atender los retos desatendidos, tales como la desigualdad y la sostenibilidad ambiental.

“El compacto no es un sueño utópico”, dijo el asesor senior del Departamento de Investigación del BID y co-editor del estudio, Alejandro Izquierdo. “Iniciar las reformas dentro del túnel pandémico puede abrir las puertas a un ciclo virtuoso, en el que los mejores resultados a futuro hagan más atractivo financiar a quien haga las reformas hoy. Este mayor financiamiento inmediato permitirá contar con más recursos para atender la pandemia y preservar más firmas, empleos y hogares. Además, un compacto que abra más oportunidades y a la vez dé muestras de una mejor protección social cosechará la voluntad política para llevar adelante las reformas”.

Acerca del BID

El Banco Interamericano de Desarrollo tiene como misión mejorar vidas. Fundado en 1959, el BID es una de las principales fuentes de financiamiento a largo plazo para el desarrollo económico, social e institucional de América Latina y el Caribe. El BID también realiza proyectos de investigación de vanguardia, y ofrece asesoría sobre políticas, asistencia técnica y capacitación a clientes de los sectores público y privado en toda la región.

Contacto de prensa

Tapa estudio 3 VPS políticas pandema

Más Información

Alejandro Izquierdo
Economista Principal y Asesor Senior
Departamento de Investigaciones - Oficina del Economista Jefe
Banco Interamericano de Desarrollo
alejandroi@iadb.org

Philip Keefer
Asesor Económico Principal
Departamento de Instituciones para el Desarrollo
Banco Interamericano de Desarrollo
pkeefer@iadb.org