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Impulso para la sociedad civil

Un exitoso programa para ayudar a las organizaciones de la sociedad civil del Brasil a prestar servicios sociales más efectivos ha sido extendido por otros 18 meses. El programa, coordinado por la organización Comunidade Solidária y financiado por el BID, se pudo extender gracias a la devaluación de la moneda brasileña en enero de 1999, lo cual aumentó el valor de los recursos que restaban de los 8.300.000 dólares originalmente contribuidos por el BID.

Las actividades de Comunidade Solidária ha incluido estudios que condujeron a la aprobación de un proyecto de ley que facilita el establecimiento legal de organizaciones de la sociedad civil y pone en claro su relación con el gobierno federal. Los estudios han resultado asimismo en la creación de un marco regulatorio que permite a dichas organizaciones expandir operaciones de crédito para microempresarios.

El programa también obtuvo recursos adicionales más allá de la devaluación. Por cada dólar donado por el Banco, Comunidade Solidária consiguió cinco dólares adicionales de contribuyentes públicos y privados incluyendo todas las redes nacionales de televisión, las principales agencias de publicidad, empresas automotrices y de seguros, como también el Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social y el Fundo de Amparo ao Trabalhador.

El programa ha establecido además un sitio en la web donde las organizaciones de la sociedad civil pueden obtener en línea asistencia técnica en cuestiones como filantropía empresaria, recolección de fondos y administración de organizaciones no gubernamentales (ONG). Ofreciendo un espacio interactivo donde las organizaciones de la sociedad civil intercambian valiosa información, el sitio ha fomentado la formación de redes de las mismas.

El sitio en la web que es actualmente visitado por 200.000 interesados al mes está siendo gradualmente convertido en un servicio de subscripción pago. Además, Comunidade Solidária ha creado 34 centros regionales de servicio voluntario — 24 más de los originalmente planeados — para coordinarlos.

Finalmente, el programa está formulando maneras de replicar la cooperación con el sector privado que ha mostrado éxito en tres iniciativas innovadoras: extensión comunitaria y acción social de parte de las universidades, alfabetismo para jóvenes adultos y programas de capacitación para la juventud en situación precaria.

Una de esas iniciativas, conocida como Capacitação Solidária, ofrece capacitación vocacional y vivencial para jóvenes carenciados de sectores marginados urbanos. El programa, que fue fortalecido y ampliado en 1998 con ayuda de una contribución de 5.300.000 dólares del Fondo Multilateral de Inversiones que administra el BID, ha ofrecido 356 cursos en Recife, São Paulo y Río de Janeiro.

En 1999, el BID aprobó otra contribución de 10 millones de dólares para fortalecer este programa. Con esos recursos, el programa adoptó medidas para identificar mejor a beneficiarios de bajos ingresos y fortalecer la capacidad de las organizaciones de la sociedad civil participantes para enfrentar los factores sociales que los ponen en riesgo. Como resultado, más de 20.000 jóvenes de Belém, Fortaleza, Rio de Janeiro, São Paulo, Recife, Salvador y São Luís han recibido capacitación, elevando a 28.121 el número de los beneficiados directamente por el financiamiento que el Banco otorgó a Capacitação Solidária.

Además, el financiamiento del Banco movilizó contribuciones adicionales del sector privado, incluyendo la Federacion de Industrias en Rio de Janeiro, Microsoft, Motorola, Banco Itaú, entre otros, con el fin de capacitar otros 36.753 jóvenes, hombres y mujeres.

Con la innovadora asistencia técnica y seguimiento del programa, más de un millar de organizaciones de la sociedad civil han mejorado su capacidad de dirigir proyectos sociales, incluyendo lo que hace a su formulación, implementación y evaluación. El resultado es que mejoraron su posición para reunir fondos.

"La iniciativa es prueba de que las relaciones entre los sectores público y privado son no sólo posibles, sino ciertamente preferibles, para lograr más justicia social", dice Tracy Betts, jefe del equipo de proyecto del BID.

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