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Iglesias: América Latina y Caribe puede comenzar a recuperar crecimiento económico este año

MILÁN, Italia - América Latina y el Caribe podrá comenzar a recuperar el crecimiento económico este año, aún a pesar de las actuales tensiones internacionales y las crisis nacionales que han sacudido recientemente a la región, afirmó hoy el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique V. Iglesias.

Los países latinoamericanos y caribeños, agregó Iglesias en Milán al inaugurar la 44 reunión anual de la Asamblea de Gobernadores del BID,  deberán mantener una visión de largo plazo para enfrentar las actuales incertidumbres y cuestionamientos y redoblar esfuerzos para alcanzar niveles de crecimiento capaces de reducir la pobreza y aliviar las tensiones sociales.

“Las perspectivas inmediatas para la economía mundial y para la región son grandes incertidumbres y cuestionamientos (...) y se hacen mayores ante la compleja situación que se vive en el Medio Oriente”, dijo Iglesias. “No obstante, la situación económica en varios países de la región comienza a mejorar, en relación con lo que era a inicios del 2002”.

De no agudizarse los conflictos internacionales, la economía regional podría crecer entre 1,5 y 2 por ciento este año y de mantenerse dicha tendencia ascendente, la tasa de crecimiento económico podría llegar a 4 por ciento en el 2004, agregó Iglesias.   En el 2002 el producto bruto regional disminuyó en 0,5 por ciento.

De todos modos, una reactivación de tales características resultaría insuficiente para reducir considerablemente la pobreza, que ha aumentado hasta atrapar a 44 por ciento de la población de América Latina y el Caribe. Para tener una mayor incidencia, los ingresos per cápita deberían crecer a un promedio anual de por lo menos 2,7 por ciento durante los próximos 15 años.

Por ello Iglesias recomendó a los países latinoamericanos y caribeños seguir una agenda para la recuperación sostenida del desarrollo que preserve los equilibros macroeconomicos, focalice politicas sociales, expanda el comercio exterior, profundice la integración e incremente la productividad de las empresas, en particular de las micro, pequenas y medianas, asi como atrayendo a la inversion y estimulando al sector privado.

En un sintético análisis de los resultados de las reformas realizadas en la década pasada, Iglesias destacó que América Latina ha conseguido bajar la inflación a tasas históricamente bajas; los gobiernos están más recursos a la educación, la salud y a las redes de seguridad social; los sectores públicos han iniciado profundos procesos de modernización y descentralización; y los países han estrechado sus relaciones políticas y su integración física y económica.

En el otro lado de la balanza, Iglesias observó que demasiados países de la región mantuvieron una dependencia de capital externo en lugar de estimular el ahorro interno, una falla que los expuso al contagio de la volatilidad financiera internacional.

Asimismo, señaló que otras reformas no fueron ajustadas a las circunstancias locales, o fueron implantadas sin consistencia y sin buenos marcos de supervisión y regulación. La corrupción y las prácticas erradas en las empresas privatizadas restaron el apoyo popular imprescindible para el éxito de las reformas.

Además de subrayar la necesidad de conservar el equilibrio macroeconómico, Iglesias identificó como válidas para la región una serie de estrategias para enfrentar las crisis. En todos los casos, el BID está apoyando a los países prestatarios a alcanzar sus metas.

En el plano de la focalización de las políticas sociales para dar prioridad a las personas más necesitadas, el Banco apoya el fortalecimiento de los servicios brindados por las redes de protección del empleo, la nutrición y la escolaridad.

A fin de estimular la expansión del comercio exterior como motor de crecimiento económico, el BID ofrece préstamos para ampliar el financiamiento de las exportaciones e importaciones. Asimismo apoya a los países latinoamericanos y caribeños en la preparación y negociación de acuerdos comerciales e impulsa la profundización de la cooperación subregional.

Con el objetivo de apoyar a las micro, pequeñas y medianas empresas, principales generadoras de empleo en la región, el BID apoya diversos programas para alentar su crecimiento, aumentar su productividad y ampliar su acceso al financiamiento.

Más allá de esos esfuerzos, Iglesias aseveró que las actuales condiciones regionales e internacionales exigen que el Banco revise constantemente la pertinencia de sus políticas, sus procedimientos y sus instrumentos, a fin de adecuarlos a las cambiantes necesidades de sus países miembros.

Por ello el BID deberá extremar medidas para asegurar su flexibilidad y potenciar la efectividad de su labor y su eficacia operativa, eliminando las trabas burocráticas que demoran los proyectos y nada agregan a la calidad de sus resultados.

En materia de nuevos instrumentos, en respuesta a la falta de crédito bancario para financiar exportaciones e importaciones en países prestatarios, el BID lanzó un programa para la reactivación del financiamiento para el comercio exterior. Asimismo reabrió una línea de préstamos de emergencia, amplió un programa de garantías financieras para facilitarle el acceso al crédito en condiciones a los gobiernos e introdujo préstamos a tasas de interés basadas en LIBOR.

Por otra parte, Iglesias destacó la importancia de profundizar la transparencia y reforzarla dentro de la propia institución. “El Banco ya ha adoptado una política de tolerancia cero frente a los episodios de fraude, abuso o corrupción,” afirmó. A fin de insistir en la primacía de la integridad que rige tanto para funcionarios, consultores y contratistas, el BID está actualizando sus códigos de ética.  Por otra parte, también se está actualizando la política de difusión de información a partir de una amplia consulta con diversos grupos interesados, desde gobiernos a organizaciones de la sociedad civil.

Iglesias informó a los gobernadores que el Banco analizará la legislación que prevé medidas específicas para preservar la integridad corporativa tales como la ley Sarbanes-Oxley para asegurar que las medidas y los controles substancialmente similares se incorporen a la institución.

 

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