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Haití: hacer lo debido, como se debe

Informe sobre efectividad en el desarrollo resume la respuesta del BID tras el terremoto

El informe Panorama de la efectividad en el desarrollo en 2010, un análisis sobre cómo el BID diseña sus proyectos, mide sus resultados y evalúa su alineación con las necesidades de los países, incluye un capítulo especial sobre la respuesta del Banco tras el terremoto del año pasado en Haití.

El informe señala que Haití necesitará “un salto cuántico” para sobreponerse a la pobreza y al estancamiento. Luego de crecer menos que los demás países de América Latina y el Caribe durante casi toda la década pasada, Haití fue azotado por varios huracanes en 2008 y por el fulminante sismo de 2010, que mató a unas 250.000 personas y arrasó a la capital, Puerto Príncipe.

“Sin un cambio radical en las tendencias de crecimiento, Haití quedaría rezagado mientras el resto de la región se vuele más próspera”, agrega el informe. “El Banco está volcando significativos recursos para ayudar a reconstruir un mejor Haití y para evitar un mayor estancamiento.”

En su repaso del trabajo del BID en Haití, el DEO 2010 describe las dimensiones del desafío creado por el terremoto, que exacerbó las de por sí difíciles condiciones del país, causando más de US$8.000 millones en daños y pérdidas, equivalente a 120 por ciento del producto bruto interno.

Tras resumir la respuesta de la comunidad internacional al drama haitiano, el informe detalla la respuesta inmediata y los compromisos a largo plazo para ayudar a Haití a recuperarse de uno de los peores desastres naturales de la historia.

En marzo de 2010 la Asamblea de Gobernadores del BID acordó cancelar la deuda pendiente de Haití (US$484 millones) y convertir en donaciones los saldos no desembolsados de préstamos (US$144 millones). Además, los gobernadores resolvieron financiar el Fondo de Donaciones para Haití con una transferencia de US$200 millones anuales, sujeta a aprobaciones periódicas, hasta 2020. Esta decisión brinda al Banco la oportunidad de planificar acciones a largo plazo para apoyar la recuperación de Haití.

El BID se está enfocando en seis áreas prioritarias del Plan de Acción para la Recuperación Nacional y el Desarrollo de Haití: educación, agua y saneamiento, transporte, energía, agricultura y desarrollo del sector privado. El Banco espera invertir cientos de millones de dólares en cada una de estas áreas en los próximos cinco años, con especial atención al fortalecimiento de la capacidad institucional del sector público.

Por ejemplo, el BID está apoyando una reforma para ampliar el acceso a la educación gratuita y de calidad en Haití. El Banco se ha comprometido a aportar US$250 millones en donaciones y reunir otros US$250 millones en co-financiamiento para este ambicioso plan. Además de brindar recursos para construir escuelas resistentes a sismos y huracanes, el BID apoyará al Ministerio de Educación para desarrollar la capacidad para supervisar el sistema escolar.

Haití además tiene una necesidad urgente de generar más empleos, especialmente fuera de Puerto Príncipe, que tradicionalmente ha concentrado la actividad económica y las inversiones. El BID está apoyando el desarrollo de un nuevo parque industrial en el norte del país, un proyecto que podría resultar en unos 50.000 nuevos empleos. Un innovador fondo, respaldado por US$50 millones aportados por España, ayudará a ampliar el acceso al crédito para las pequeñas y medianas empresas haitianas.

Si bien como agencia de desarrollo el BID se enfoca en la reconstrucción a largo plazo, también a brindado apoyo de emergencia para atender necesidades surgidas tanto del sismo como de la epidemia de cólera. En diciembre el Banco hizo una donación de US$15 millones para ayudar al Ministerio de Salud Pública ampliar una red de puestos de rehidratación oral y centros de tratamiento de cólera.

A lo largo del año pasado el BID aprobó US$251 millones en nuevas donaciones para Haití y desembolsó un récord de US$177 millones, no obstante un hiato forzado por la emergencia luego del sismo. Concretamente, el apoyo del Banco a Haití se tradujo, entre otras cosas, en:

  • 826 aulas temporarias construidas y equipadas en 57 escuelas en la zona del terremoto, brindando infraestructura segura a más de 70.000 estudiantes.
  • 500.000 toneladas de agua potable distribuidas a medio millón de personas entre enero y julio.
  • Tabletas purificadoras de agua, jabón y cloro entregadas para cubrir las necesidades de personas en campamentos metropolitanos entre octubre y diciembre.
  • 12.470 domicilios urbanos conectadas a agua potable y seis sistemas de agua rurales creados en la región suroccidental de Grande Anse.
  • 73 kilómetros de caminos construidos, 87 kilómetros rehabilitados, 20 kilómetros de desagües pluviales mejorados, aeropuerto de Jacmel rehabilitado.
  • 192 transformadores de electricidad instalados.
  • 2.000 hectáreas agregadas al área bajo riego en el Valle del Artibonito.
  • Semana de la Salud Infantil lanzada en los 10 departamentos del país, con inmunizaciones y tratamientos antiparasitarios para los niños menores de 5 años, más un programa para generar conciencia acerca del riesgo del cólera.