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Exposición de Ilan Goldfajn, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo y presidente del Directorio Ejecutivo de la Corporación Interamericana de Inversiones, en la Sesión Inaugural de las Reuniones Anuales de las Asambleas de Gobernadores

Versión preparada para su presentación

Excelentísimo señor Santiago Peña, presidente de la República del Paraguay; 

Señor Carlos Fernández Valdovinos, presidente de las Asambleas de Gobernadores del Banco y la Corporación y Gobernador por la República del Paraguay; 

Señores Gobernadores y jefes de Delegación del Banco y la Corporación; 

Señores Embajadores y miembros del Cuerpo Diplomático; 

Señores Directores Ejecutivos del Banco y la Corporación; 

Miembros de la Alta Administración del Grupo BID; 

Representantes de organismos internacionales; 

Señoras y señores.

Introducción

Muy buenas tardes a todas y a todos. Es un placer estar aquí en Paraguay y dar inicio a nuestras Reuniones Anuales en Asunción, una ciudad que el propio presidente Peña ha llamado acertadamente la “Madre de Ciudades”, reflejo de su rica historia.

Nos reunimos aquí para hablar de desarrollo, crecimiento e integración en un momento decisivo para la región. No podría haber un mejor lugar para hacerlo que Paraguay y, en particular, aquí en Asunción.

En nombre del Grupo BID, quiero agradecer al Gobierno de Paraguay por su hospitalidad y por el compromiso que ha demostrado para que estas Reuniones Anuales sean un éxito.

El momento económico de Paraguay

Desde que llegamos a Asunción, nos hemos sentido en casa. Paraguay nos recibe con calidez, pero también con un mensaje claro: cuando hay estabilidad, disciplina y visión de largo plazo, los resultados llegan.

Hace poco, el entrenador de la selección paraguaya dijo: “Somos cazadores de utopías imposibles”. Me gusta esa frase.

En el desarrollo también perseguimos metas que parecen utopías, lejanas. Salir de la trampa de la renta media creciendo de forma sostenida por años. Eliminar la pobreza. Integrar plenamente la región y ser un ejemplo para el mundo. Pero el desarrollo consiste precisamente en eso: encontrar los imposibles posibles. Paraguay es una buena prueba de ello.

En los últimos años, el país obtuvo dos calificaciones de grado de inversión y está a punto de lograr una tercera. No es un giro menor. Refleja estabilidad macroeconómica sostenida, instituciones más sólidas y una gestión económica creíble.

La prima de riesgo país registró una de las reducciones más destacadas de los últimos años y hoy se ubica entre las cinco más bajas de América Latina. Eso ha reducido los costos de financiamiento y fortalecido la confianza de los inversionistas.

Esto no ocurrió de un día para otro. Es resultado de años de trabajo. La gestión fiscal mejoró, con un compromiso renovado con las reglas fiscales. El país modernizó sus instituciones económicas. 

A raíz de este trabajo, se logran los resultados que le importan a la gente: la economía creció un notable 6% el año pasado, el desempleo cerró el año en 3,6%, uno de los niveles más bajos de los últimos años, y la pobreza disminuyó a cerca del 20%.

Este recorrido demuestra lo que es posible cuando un país tiene un objetivo claro, y liderazgo y disciplina para buscar el desarrollo económico.

Grupo BID y Paraguay

Paraguay es un socio histórico del Grupo BID.

Fue uno de los miembros fundadores y hoy celebramos más de 66 años de trabajo conjunto.

Pero hoy también venimos a hablar de la próxima etapa de crecimiento de Paraguay y de cómo el BID puede apoyar. 

Me complace anunciar que estamos ampliando nuestra oficina del Grupo BID aquí en Asunción.

Hoy contamos con un equipo de 56 personas y estamos avanzando en la adquisición del terreno contiguo para planificar su expansión futura.

Esta ampliación nos permitirá trabajar aún más cerca del país y acompañar su próxima etapa de crecimiento.

Y refleja también el papel cada vez más relevante de Paraguay en iniciativas regionales como el Acuerdo MERCOSUR-Unión Europea y nuestro programa Conexión Sur, que impulsa la conectividad física, digital y energética en América del Sur.

Esa mayor presencia también se refleja en nuestro programa de financiamiento.

En los próximos dos años, vamos a movilizar US$2.700 millones para Paraguay.

Y la composición de ese programa también dice mucho sobre el modelo de desarrollo que el país está consolidando.

Aproximadamente US$2.000 millones se canalizarán a través de BID Invest, nuestro brazo para el sector privado.

Y cerca de US$700 millones irán a proyectos del sector público.

En otras palabras, el sector privado recibirá cerca de tres veces más recursos que el sector público.

Esto acompaña la estrategia del país de impulsar el crecimiento a través de inversión privada respaldada por instituciones sólidas y políticas macroeconómicas estables.

Y ese programa ya se traduce en proyectos concretos.

En desarrollo productivo, con proyectos como Paracel y Atome.

En infraestructura y conectividad, con el Corredor Bioceánico, la ampliación de Rutas 2 y 7 y explorando mejoras en la Ruta 1.

En energía, fortaleciendo la resiliencia de la red eléctrica.

Y en agua y saneamiento, con el proyecto de la Cuenca del Lago Ypacaraí.

Un momento de oportunidad para la región

He hablado de utopías en Paraguay. Pero el Grupo BID también caza sus propias utopías, encontrando los imposibles posibles.

Hace dos años, en 2024, en la República Dominicana, lanzamos el proceso de capitalización de US$3.500 millones en BID Invest y la reposición de recursos de BID Lab, con sus nuevos modelos de negocio. 

Hoy podemos decir que el proceso de suscripción del aumento de capital se ha concluido con éxito y lo mismo con el FOMIN IV de BID Lab. 

En 2025, el Grupo BID alcanzó un año récord, con US$35.000 millones en financiamiento para América Latina y el Caribe, más de 50% por encima de 2022. 

Un récord de financiamiento al sector público pero también de financiamiento al sector privado. 

Y hacia adelante tenemos la capacidad de movilizar US$500.000 millones en los próximos diez años, el doble de lo que desembolsamos en la década anterior.

Pero el objetivo no es solo financiar más. Es generar más impacto.

Porque la escala por sí sola no transforma economías.

Hoy, esas utopías posibles encuentran un espacio real en la región.

El desarrollo depende cada vez más de una inserción más estratégica de la región en la economía global y de la integración regional.

Es un momento de oportunidad. Pero las oportunidades no se convierten solas en crecimiento.

Requieren que seamos capaces de aprovecharlas. 

Y hoy vemos tres espacios claros donde la región puede aprovechar las oportunidades y dar un salto.

Primero: impulsar el desarrollo liderado por el sector privado.

El sector público no tiene recursos suficientes para cerrar las brechas por sí solo.

Se necesita inversión privada, productividad, tecnología y más competencia.

Por eso el Grupo BID se está posicionando como el banco multilateral de desarrollo del sector privado, aprovechando más de 65 años de experiencia con el sector público para generar sinergias que permitan escalar el impacto.

Pero como ya he dicho, la pregunta central no es solo cuánto vamos a financiar. La pregunta es cómo lograr un impacto para aumentar el crecimiento, crear empleo y reducir la pobreza.

El crecimiento depende de que el sector público cree las condiciones habilitantes y elimine barreras y el sector privado invierta y aumente la productividad. 

Ese es precisamente el objetivo de LAC Crece, que estamos lanzando acá en estas reuniones, nuestra plataforma para alinear y secuenciar reformas, financiamiento y capital privado en un solo programa integrado.

Segundo: minerales críticos y cadenas de suministro seguras.

El auge global de la tecnología y la inteligencia artificial está acelerando la demanda de energía y minerales críticos, situando a América Latina y el Caribe en el centro del nuevo mapa de los minerales. 

Los países quieren ir más allá de la extracción y agregar valor localmente a través del refinado y el procesamiento —generando empleo, ingresos y capacidad industrial—, al mismo tiempo que se ofrecen al mundo cadenas de suministro seguras.

Estamos lanzando acá en estas reuniones BID LAC Minerals, que alinea los objetivos de América Latina y el Caribe y del resto del mundo, y lo que cada uno puede aportar:

América Latina y el Caribe aportan escala en litio, cobre, níquel, mineral de hierro y tierras raras —donde la región concentra una participación muy significativa en la oferta global de minerales críticos— junto con un creciente compromiso de política pública para avanzar en la agregación de valor.

El mundo aporta contratos de largo plazo, tecnología avanzada de procesamiento, precios más atractivos y financiamiento adecuado para proyectos de gran escala en un mercado que podría alcanzar hasta US$770.000 millones hacia 2040.

El Grupo BID conecta ambos: apoyando marcos de política y regulación, catalizando inversión privada y financiando infraestructura de procesamiento y cadenas de valor.

Tercero: integración entre quienes están listos para avanzar.

No necesitamos unanimidad para crecer. Necesitamos coaliciones que ejecuten.

Un ejemplo claro es Conexión Sur, que impulsa proyectos como el Corredor Bioceánico y fortalece la conectividad entre el Atlántico y el Pacífico.

Este mismo enfoque guía programas regionales como ONE Caribbean, América en el Centro y Amazonía Siempre, así como nuestro apoyo a la implementación del Acuerdo MERCOSUR–Unión Europea, donde Paraguay ocupa la presidencia pro tempore del MERCOSUR.

Cierre

Para concluir: el BID es conocido como el banco amigo para nuestros países miembros. Un amigo que acompaña, que está presente en los momentos importantes. 

Pero también tiene que ser un amigo serio y leal: que dice la verdad, que señala los desafíos cuando existen y que trabaja junto a los países para aprovechar las oportunidades y convertir las utopías en resultados concretos.

Vamos a trabajar juntos para encontrar esos imposibles posibles: convertir esas utopías en crecimiento real, empleo de verdad y una mejor vida para nuestra gente.

Muchas gracias. 

Acerca del Grupo BID

El Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (Grupo BID) es la principal fuente de financiamiento y conocimiento para mejorar vidas en América Latina y el Caribe. Está compuesto por el BID, que trabaja con el sector público de la región y también impulsa al sector privado; BID Invest, que apoya directamente a empresas y proyectos privados; y BID Lab, que promueve la innovación emprendedora.

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