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El inversor extranjero y la tributación

Cuando se trata de capturar dinero, América Latina queda en jaque al tratar el tema de la recaudación de impuestos con los inversionistas extranjeros. A través de diversas políticas tributarias, los gobiernos latinoamericanos buscan incentivar el comercio y la inversión extranjera, pero estas medidas muchas veces no cumplen su objetivo.

Un estudio reciente sobre la perspectiva de las empresas multinacionales en materia de gestión tributaria en América Latina, comisionado por el BID, muestra que la región carece de experiencia en materia de tributación internacional, aún más hay poca preocupación por adaptar los procedimientos generales de gestión tributaria a las necesidades propias de los inversores extranjeros.

Durante una presentación en la sede del Banco, Iñigo Cristóbal, consultor del BID y responsable del área fiscal para Latinoamérica de la empresa Telefónica Internacional, presentó los resultados de este estudio basado en una encuesta directa a inversores extranjeros, entrevistas con empresas multinacionales y funcionarios en la administración tributaria, además de trabajo de campo.

La administración tributaria del país de destino de la inversión resulta crucial para el inversor extranjero puesto que una administración mal gestionada o que no contemple las particularidades de los inversores extranjeros pueden ocasionar una carga relevante para éstos, o bien ahuyentar la inversión extranjera, señaló Cristóbal.

Si los gobiernos buscan atraer capital extranjero, sirve tomar en cuenta los criterios de selección del destino de la inversión extranjera. Lo más importante para los inversores extranjeros es “que no les cambien las reglas del juego”, dijo Cristóbal. 

Entre los principales problemas destacados por los inversores se encuentran los excesivos formalismos que resultan gravosos, la falta de asistencia y capacitación a las lenguas extranjeras para agilizar documentos, problemas en los sistemas informáticos, dificultades en la obtención de devoluciones, y la falta de emisión de certificados de residencia para que utilizar los beneficios de residencia en la tributación.

De otro lado, los inversores perciben de forma generalizada una excesiva focalización de las fiscalizaciones sobre las compañías multinacionales. Pero han detectado un creciente avance regional desde las administraciones tributarias por los precios de transferencia para solucionar problemas de doble tributación, indicó el experto.

Salvo en México, si que sorprende a nivel regional  la falta de un área específica destinada para encargarse de las fiscalizaciones de los no domiciliados, o aquellas personas naturales o jurídicas que no son consideradas residentes de acuerdo con la legislación tributaria interna de cada país en la región, según el informe.

En conclusión, la situación es homogénea en la región: los países con mayor peso y con mayor apertura suelen ser los más desarrollados en el área de administración tributaria, pero hay una necesidad de adaptarla a la realidad de la tributación internacional, sin limitarlo sólo a los precios de transferencia.

La realidad del contribuyente extranjero

El consultor del BID enfatizó la importancia de conocer la realidad del contribuyente extranjero, empezando por el idioma. Dentro de los problemas principales percibidos por los inversores extranjeros se encuentra la falta de formación especializada entre los funcionarios de la administración tributaria en distintos países, muchos de ellos desconocen los conceptos del sector económico en el cual se halla el negocio del inversor, inclusive conceptos de comercio internacional para entender la realidad jurídica de sus casos.

La estabilidad de la administración tributaria, los convenios de doble tributación y convenios de estabilidad tributaria son ejemplos que contribuyen a incrementar la seguridad jurídica, y que permite a los inversores hacer planificaciones financieras a largo plazo.

El objetivo final para las empresas es hacer un negocio y cumplir con las normas que se deben, señaló Cristóbal. “Lo que se quiere son sistemas ágiles”, acotó. “La seguridad jurídica para el inversor extranjero es fundamental”. 

 

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