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El camino hacia el financiamiento de los ODS: Un nuevo destino para la inversión privada

(PART III)

La implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en cualquier parte del mundo requiere de la inversión privada. Consciente de esto, el Objetivo #17 de los ODS hace un llamado explícito a las alianzas y la participación del sector privado en el desarrollo sostenible. Consideramos que en América Latina y el Caribe (ALC), es particularmente importante movilizar a los inversores privados a la acción. En la tercera parte de esta serie titulada "El camino hacia el financiamiento de los ODS", que analiza las tendencias, los desafíos y las oportunidades relacionadas con el impulso del financiamiento privado de los ODS, exploramos por qué ALC es un destino atractivo y merecedor de la inversión privada, que los inversores no deben pasar por alto.

En primer lugar, las cifras evidencian que ALC necesita de la inversión del sector privado lo más pronto posible para poder implementar y alcanzar los ODS en la próxima década. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), las necesidades de inversión en los sectores clave de los ODS en mercados emergentes se estiman en $ 3.9 trillones por año a nivel mundial. Con tan solo $ 1.4 trillones invertidos al año en los ODS, la comunidad de desarrollo debe llenar una brecha anual de $ 2.5 trillones. A partir de esto, podemos deducir que ALC tiene una brecha anual de financiamiento de los ODS de aproximadamente de $ 650 mil millones, lo que significa que los $ 71 mil millones anuales que recibe la región en fondos de desarrollo no son suficientes. En este contexto, podemos estimar que, por cada dólar invertido por fuentes tradicionales de financiamiento para el desarrollo, la región de ALC debe movilizar de 5 a 6 dólares de otras fuentes, con especial atención a las fuentes privadas.

Al mismo tiempo, el progreso del desarrollo en la región ha resultado en que varios países de ALC han pasado a ser de ingresos medios. Si bien este progreso es una indicación positiva, también es cierto que puede continuar limitando los flujos de financiamiento tradicional para el desarrollo a ALC, agregando una dimensión de urgencia a los esfuerzos para impulsar el financiamiento privado de los ODS. Para ilustrar este punto, podemos observar los flujos de Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) a la región, los cuales se han estancado desde 2006. En los últimos años, cinco países de ALC (Bahamas, Barbados, Trinidad y Tobago, Uruguay y Chile) han sido eliminados de la lista oficial de destinatarios de AOD. Algunos otros también pueden ser eliminados si se mantienen en la categoría de países de ingresos altos. Y en el futuro, se espera que el continuo desarrollo macroeconómico solidifique aún más la posición de ALC como región de ingresos medios, limitando así los flujos futuros de AOD a pesar de las persistentes necesidades de financiamiento de los ODS en los países de la región.

Si bien estas mejoras le han costado a la región acceso al financiamiento de donantes, también han posicionado a ALC como un destino principal para el capital privado. La combinación de economías de ingresos medios y menos desarrolladas de ALC, la creciente capacidad institucional y estabilidad fiscal, y el crecimiento de los mercados de capitales hacen de la región un terreno fértil para el financiamiento privado de los ODS. En comparación con otras regiones en desarrollo, el riesgo financiero es menor debido a estas fortalezas y el potencial para generar retornos es mayor. Además, las similitudes culturales, económicas y sociales compartidas por muchos países de ALC les permiten a los inversores probar nuevos mecanismos de financiamiento, escalar y replicar soluciones y reportar sobre la aplicación de dichas soluciones a otras regiones. En última instancia, la innovación financiera es una excelente herramienta para desbloquear el financiamiento de los ODS, y ALC es un excelente lugar para experimentar.

Afortunadamente, los inversores están comenzando a reconocer que los perfiles de riesgo-retorno son adecuados para las inversiones en proyectos de desarrollo, incluso en las economías en desarrollo que pueden percibirse como más riesgosas. Por ejemplo, en abril del 2018 BlackRock Investment Institute hizo una comparación de los parámetros de referencia de capital tradicional y aquellos centrados en los indicadores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG) y los resultados demostraron que estos últimos tienen rendimientos anuales iguales en los Estados Unidos, rendimientos ligeramente más altos (en 0.6 puntos porcentuales) en el resto del mundo, y mayores rendimientos en los mercados emergentes (en 1.3 puntos porcentuales). En ALC, consideramos que las fortalezas que hemos mencionado mejoran aún más el potencial de los perfiles de riesgo-retorno.

Para ayudar a los inversores a aprovechar estas oportunidades, el Grupo BID se ha establecido como un socio de inversión preparado para trabajar junto a entidades privadas. Al trabajar con el Grupo BID, los inversores pueden beneficiarse de su profundo conocimiento y comprensión de la región, sus 60 años de historia invirtiendo en los países de ALC y su compromiso de reducir la barrera de entrada para los inversores privados, para así ayudar a la región a cerrar brecha financiera de los ODS.  En parte a través de BID Invest, su entidad para el sector privado, el Grupo BID está ampliando su compromiso con los inversores privados, diseñando y probando estructuras de financiación que atraigan el capital privado, y complementando esto con su cartera de actividades del sector público que está en constante evolución.

Nuestra experiencia trabajando con el sector privado nos ha enseñado que generar confianza y una cartera sólida de oportunidades de inversión es clave para involucrar a cualquier inversor. En la próxima entrega de esta serie, discutiremos cómo estamos trabajando para cumplir, y ojalá superar, estas expectativas.

Matias Bendersky

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Matias Bendersky es Jefe de la División de Movilización de Recursos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), donde es responsable de identificar, desarrollar y ampliar la movilización de recursos y alianzas estratégicas entre el Grupo BID y socios del sector público y privado. Supervisa el trabajo de un equipo de profesionales que se ocupan de identificar oportunidades de cofinanciamiento y de movilizar recursos financieros y conocimiento de socios. Su equipo también está encargado de explorar instrumentos de financiamiento innovadores y mixtos que sirvan para apoyar la agenda de desarrollo sostenible en la región. Antes de unirse al BID en 2007, el Sr. Bendersky trabajó para el Banco Mundial en varias operaciones con garantía soberana. Anteriormente, el Sr. Bendersky trabajó durante 6 años como abogado corporativo y transaccional tanto en Argentina como en Estados Unidos. El Sr. Bendersky es egresado de la Universidad de Buenos Aires y tiene una maestría conjunta en la Escuela de Negocios y Leyes de la Universidad Northwestern de Chicago.

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