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Diálogo del BID con Legisladores Bolivianos

Treinta y cuatro legisladores de Bolivia participaron del 25 al 27 de febrero en un taller sobre el rol del Congreso en la reforma institucional, económica y política del país organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo en su sede en Washington, D.C.

Las deliberaciones fueron inauguradas por el gerente de operaciones del BID para el Cono Sur, Ricardo Santiago, quien dio la bienvenida a los participantes al primer encuentro de este tipo con Bolivia.

Consciente del papel clave de las legislaturas para el desarrollo y la superación de las crisis, el Banco ha decidido impulsar un diálogo más estrecho con los parlamentarios para informarlos sobre las estrategias de apoyo acordadas con los gobiernos y la cartera de proyectos en los países, como así también para compartir su perspectiva sobre los desafíos y oportunidades  económicas de América Latina.

El presidente del BID Enrique V. Iglesias, quien impulsó la iniciativa, dedicó la tarde de la jornada inaugural a un amplio y abierto diálogo con los legisladores bolivianos sobre sus preocupaciones y propuestas ante una difícil coyuntura económica y social.

“Se ha hecho mucho, pero no es suficiente”, afirmó Iglesias en un balance histórico del progreso de América Latina. “El desarrollo es una tarea más compleja que lo que avizorábamos décadas atrás; más que de ecuaciones económicas se trata de una gran aventura política y social”, sostuvo.

Iglesias reiteró el apoyo del BID para encarar la tarea pendiente, resaltó el rol clave de los parlamentos y los partidos para consolidar la democracia y las instituciones y señaló la gran oportunidad generada por la amplia diversidad de corrientes políticas en el actual Congreso de Bolivia.

“Desarrollo es crecimiento, pero no para unos pocos, sino con justicia social”, enfatizó. “Lo social es la razón de ser; hay que crecer más para resolver los problemas sociales”.

Los parlamentarios bolivianos participantes, casi un tercio de los diputados y senadores del país, representaron a todo el espectro político del Congreso de Bolivia. Se contó con la presencia de seis legisladores indígenas y representantes de los partidos Acción Democrática Nacionalista, Movimiento al Socialismo, Movimiento Indígena Pachakuti, Movimiento de Izquierda Revolucionario, Movimiento Nacionalista Revolucionario, Nueva Fuerza Republicana y Unión Cívica Solidaridad.

 

La subgerente del BID para el Cono Sur, Luisa Rains, presentó un panorama de la acción del Banco en Bolivia y refirió detalles para una comprensión más profunda de las características, procesos y operatoria de las organizaciones multilaterales de desarrollo.

Altos funcionarios y expertos del BID analizaron el contexto económico de la región y la acción del BID, el escenario de la integración comercial, los procesos constituyentes y la gobernabilidad democrática, el rol del cuerpo legislativo en las reformas institucionales, el proceso presupuestario y la importancia de la negociación y la construcción de consensos.

El BID en Bolivia

El BID ha sostenido un proceso intenso de diálogo con las nuevas autoridades y otros sectores del país con el objeto de definir la estrategia de país del Banco con Bolivia para el período 2004-2007.

La estrategia, que será presentada próximamente al directorio del Banco para su aprobación, busca contribuir a reducir la pobreza enfatizando la ayudar al país para superar los obstáculos a un crecimiento económico más alto y equitativo. 

Las acciones propuestas giran en torno a tres áreas: mejorar la gestión y transparencia del Estado, aumentar la competitividad y apoyar el desarrollo empresarial, e incrementar la eficiencia y cobertura de los servicios básicos. La asistencia al país se materializará a través de los préstamos actualmente en ejecución y nuevas operaciones.

El BID es la principal fuente de financiamiento multilateral de Bolivia y ha sido la institución que ha realizado el mayor alivio de la deuda de ese país por un total de 868 millones de dólares bajo la iniciativa conocida como HIPC de reducción de la deuda de los países pobres altamente endeudados, equivalente al 36 por ciento del total de los recursos de alivio.

 

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