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Declaración de los presidentes de los bancos multilaterales de desarrollo

MONTERREY, 19 de marzo de 2002 ­ He aquí el texto de la declaración que emitieron hoy los presidentes de los cinco bancos multilaterales de desarrollo, a saber: Omar Kabbaj, del Banco Africano de Desarrollo, Tadao Chino, del Banco Asiático de Desarrollo, Jean Lemierre, del Banco Europeo de Reconstrucción y Fomento, Enrique V. Iglesias, del Banco Interamericano de Desarrollo, y James D. Wolfensohn, del Grupo del Banco Mundial.

El mejoramiento de la medición, el control y la administración para la obtención de resultados en materia de desarrollo

La Conferencia de Monterrey sobre financiación del desarrollo constituye una reunión sin precedentes de personas e ideas relacionadas con el desarrollo. Saludamos con beneplácito la oportunidad de unirnos a con nuestros asociados para el desarrollo en esta importante reunión, con objeto de analizar las prioridades de la movilización de recursos financieros internos e internacionales; el incremento del financiamiento y la cooperación técnica internacionales; el fomento del comercio como motor del desarrollo; la atención a los problemas sistémicos y al endeudamiento externo; y el mantenimiento del compromiso. Cada uno de los firmantes se encuentra resueltamente comprometido con las metas de esta conferencia y, además, hemos querido emitir esta declaración conjunta acerca de un a cuestión sumamente importante ­la medición, el control y la administración para la obtención de resultados en materia de desarrollo.

El desarrollo en función del país. Nuestro trabajo nos ha enseñado que no es posible lograr el desarrollo en forma aislada de las condiciones existentes en el país. Las políticas y las instituciones son importantes y, para los bancos multilaterales de desarrollo, su papel catalizador en este sentido es primordial. Esto guarda plena armonía con el uso de los proyectos de inversión como instrumentos de asistencia para el desarrollo y la transición ­especialmente cuando esos proyectos se encuentran a la vanguardia del desarrollo y constituyen un vehículo importante de transferencia de conocimientos, formación de capacidad y respaldo financiero, pero su importancia aumenta crece si aseguramos que formen parte de una estrategia más amplia, que tome en cuenta las prioridades y las limitaciones generales del país. También enriquece la colaboración y la cooperación entre los socios para el desarrollo, como se consigna en el Consenso de Monterrey.

Las estrategias de los organismos en los países. Todos hemos progresado en el respaldo de este criterio dentro del marco de nuestras estrategias en los países, que tienden a la ubicación de nuestros programas individuales de asistencia dentro del marco general de las prioridades y las limitaciones del país y del respaldo que brindan otros socios. Tal es el caso de los documentos de estrategia de país del Banco Africano de Desarrollo y de las estrategias y programas del Banco Asiático de Desarrollo, como de las estrategias de desarrollo del país, del Banco Europeo de Reconstrucción y Fomento, los documentos de estrategia de país, del Banco Interamericano de Desarrollo y los documentos de estrategia de asistencia al país, del Grupo del Banco Mundial. En grado creciente, nos atenemos a los principios de identificación de los países con los proyectos, asociación y resultados, basándonos en los documentos de estrategia de lucha contra la pobreza (DELP) cuando de éstos se dispone.

Intensificación del trabajo de medición, control y administración para la obtención de resultados en materia de desarrollo. En el futuro también será necesario que este enfoque en función del país predomine en la evaluación de nuestra efectividad en el desarrollo. Esto es esencial para la alineación de las responsabilidades institucionales y las prioridades estratégicas con los resultados más importantes en función del desarrollo. Todos hemos invertido considerablemente en sistemas de evaluación de operaciones como pilares de aprendizaje y responsabilidad institucionales y debemos seguir haciéndolo, acordando mayor importancia en este trabajo a los frutos. Empero, también debemos perfeccionar las evaluaciones de nuestro desempeño en los programas de país, ajustando su puntualidad y su concentración en los resultados, incluyendo las metas de desarrollo del milenio (MDM). Reconocemos las complejidades conceptuales y prácticas que conllevan tales evaluaciones en un mundo donde la identificación y la asociación son clave, pero creemos que debemos atender a esta exigencia, aprovechando las lecciones de la experiencia y de nuestros esfuerzos individuales y colectivos para evaluar nuestras contribuciones al desarrollo y para refinar y revisar los criterios en la medida necesaria ­dentro de nuestras instituciones y también trabajando con otros y aprendiendo de ellos.

Respaldo a la formación, en los países, de capacidad de medición, control y administración para la obtención de resultados. Es evidente la importancia que reviste la calidad de los sistemas de los países para la medición y control de los resultados, en relación con la exigencia que tenemos ante nosotros. Esto impone una prima a nuestro respaldo a la creación de capacidad de administración del sector público, desenvolvimiento estadístico y sistemas de control y evaluación, que son importantes en sí mismos para el sustento de la responsabilidad de los países frente a sus ciudadanos, y de los acuerdos y convenios con donantes en función de los resultados. Nuestras instituciones poseen programas de respaldo a la formación de capacidad de evaluación y estadística, orientados a ayudar a los países a mejorar su medición, control y administración para la obtención de resultados ­sea en el plano de los proyectos o a escala de una entidad o ministerial. Con vistas al futuro, este es un aspecto prioritario a los efectos de la armonización ­en el seno de nuestras instituciones y entre éstas- incluido con otros asociados en el desarrollo en los procesos de las MDM y los DELP.

Próximos pasos. Todo lo expuesto indica que es necesario un esfuerzo considerable de revisión de criterios, aprendizaje y compartimiento de lecciones, y de adaptación de nuestras políticas y prácticas en la medida necesaria. Estamos comprometidos a hacerlo y ya hemos tomado acción con esa finalidad. Como paso inicial e importante, los funcionarios de nuestras instituciones están reuniéndose para compartir experiencias y preparan una mesa redonda internacional que tendrá lugar a comienzos de junio, a fin de tomar nota de las lecciones, compartir experiencias con otros socios en el desarrollo y convenir los pasos próximos y las direcciones futuras.

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