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BID y Banco Asiático de Desarrollo estrecharán relación

Presidente del ADB, Haruhiko Kuroda, asiste a la Reunión Anual del BID para impulsar lazos entre ambas regiones

MONTEVIDEO, Uruguay – Los presidentes del Banco Asiático de Desarrollo (ADB, según sus siglas en inglés) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) acordaron sumar esfuerzos para fortalecer los lazos comerciales y de inversión e intercambiar experiencias sobre políticas de desarrollo entre las dos regiones de mayor crecimiento en el mundo.

El presidente del BAD, Haruhiko Kuroda, asistió en la capital uruguaya a la Reunión Anual de la Asamblea de Gobernadores del BID y participó en la presentación del resumen de un libro producido por ambas instituciones, “Modelando el futuro de la relación entre América Latina y el Caribe con Asia”. El presidente del BID, Luis Alberto Moreno, asistirá a la reunión anual del ADB en Manila en mayo, para la presentación oficial del libro.

Esta es la primera vez que los máximos ejecutivos de ambos bancos regionales de desarrollo han participado en sus respectivas reuniones anuales.

“Estamos encantados de ingresar a una estrecha relación de colaboración con el Banco Asiático de Desarrollo, con la convicción de que las regiones de crecimiento más rápido en el mundo pueden beneficiarse no sólo a partir del impulso del comercio y la inversión, sino por el hecho de compartir sus experiencias en la búsqueda de un desarrollo sostenible”, dijo Moreno.

América Latina y el Caribe, que experimentó una rápida urbanización en las últimas décadas, puede proporcionar a los países asiáticos información valiosa sobre cómo enfrentar las presiones sociales, logísticas y ambientales resultantes.A su vez, varios países asiáticos pueden compartir lecciones sobre estrategias de desarrollo orientadas a la exportación, así como en la creación de infraestructura de clase mundial, y el mejoramiento de la calidad educativa.Igualmente, ambas regiones podrían beneficiarse de la cooperación para ampliar el uso de energía de fuentes renovables.

Desde el año 2000, el comercio entre Asia y América Latina y el Caribe ha estado creciendo a una tasa promedio anual de 20 por ciento, alcanzando un estimado de US$ 433.000 millones en 2011.Hoy en día, 21 por ciento del comercio de América Latina y el Caribe es con Asia, mientras que el comercio con los Estados Unidos representa 34 por ciento.En el mismo período, la participación de América Latina y el Caribe en el comercio total de Asia se ha más que duplicado hasta llegar a 4,4 por ciento.

El aumento comercial está siendo impulsado por un aumento en el número de acuerdos de libre comercio entre Asia y América Latina.Entre 2004 y 2011 un promedio de dos acuerdos de libre comercio entraron en vigor cada año entre estas regiones, dando como resultado un total de 18 acuerdos de este tipo hoy en día.Otros acuerdos se están negociando o se encuentran en estado de próxima ejecución, con lo que se podría elevar ese número hasta 30 acuerdos de libre comercio para el año 2020.

La mayor parte de la inversión asiática se ha concentrado en los mercados más grandes de América Latina y el Caribe, como Brasil y México.Con el fin de aumentar la inversión en toda la región, los gobiernos deben trabajar en la creación de entornos más favorables para los negocios, así como en la reducción de las barreras no arancelarias y el establecimiento de normas más transparentes, sostienen los autores del libro.

Es probable que persista la fuerte demanda de Asia por materias primas, mientras que sus ventajas comparativas en la manufactura seguirá planteando desafíos para las empresas latinoamericanas en un futuro previsible, sugieren los autores.

En una visita a China en el 2011, Moreno dijo que es importante para América Latina y el Caribe ir más allá de la exportación de materias primas para dar paso a productos procesados con un mayor valor agregado. Igualmente, alentó a las empresas asiáticas a invertir en proyectos de infraestructura y logística en América Latina que ayudarán a que las empresas de la región sean más productivas y competitivas a nivel internacional.

El libro, escrito en forma conjunta por investigadores de ambas instituciones, afirma que hay espacio para que los gestores de políticas en ambas regiones puedan reformular la relación existente, de tal manera que estimule un fuerte crecimiento sostenido que podría beneficiar a ambas regiones en las próximas décadas.

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