Por definición, una pandemia no es un desafío "ordinario". La devastadora escala del impacto de COVID-19 en los pueblos y las instituciones de América Latina y el Caribe, nos recuerda a diario que este es un reto sin precedentes, que ha unido a algunas sociedades frente a la adversidad, y dividido a otras. La pandemia también es un amplificador que expone y agrava las debilidades estructurales presentes a lo largo del continente.
La recuperación tampoco será "ordinaria". Si bien nuevas iniciativas ayudarán a las personas y los países a encontrar su equilibrio en un mundo transformado, los gobiernos también necesitarán apoyo para recuperar el terreno perdido.
A la gente de la región no le son ajenos los desafíos y el esfuerzo constante. También saben lo que es el progreso y el trabajo que se necesita para lograr mejores condiciones económicas y sociales.
“En estos tiempos es importante recordar las muchas ocasiones en que los países de América Latina y el Caribe han logrado superar grandes dificultades. Comparto estos ejemplos de avances que tuvimos el honor de apoyar desde el Grupo BID”, tuiteó recientemente el presidente del BID, Luis Alberto Moreno.
En estos tiempos es importante recordar las muchas ocasiones en que los países de América Latina y el Caribe han logrado superar grandes dificultades. Comparto estos ejemplos de avances que tuvimos el honor de apoyar desde el Grupo BID. https://t.co/CjzYxE4f3I pic.twitter.com/SLLMqmEQpp
— Luis Alberto Moreno (@MorenoBID) August 25, 2020
Pruebas sobran. El nuevo proyecto interactivo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), "15 años mejorando vidas", muestra casi 250 hitos recientes de la región en 10 categorías distintas. Desde la pavimentación de carreteras y la digitalización del gobierno hasta la prevención del crimen y el fomento del espíritu empresarial: estos son recordatorios de lo que se puede lograr cuando el ingenio y la determinación se habilitan mediante una inversión inteligente.
SALUD MESOAMÉRICA
“Hablar de Salud Mesoamérica es hablar de Marbelly Edwards”, dice Emma Iriarte, refiriéndose a una beneficiaria que ejemplifica una de las principales iniciativas del nuevo proyecto.
“Marbelly, quien tiene 20 años, es de la etnia Miskita y vive en uno de los municipios más pobres de Nicaragua. Su primer hijo lo tuvo en su casa porque no tenía dinero para ir a un hospital y, al igual que la mitad de las mujeres de Mesoamérica, le era difícil pagar incluso el transporte para obtener el cuidado”, agrega.
En 2009, el BID lanzó lo que se convertiría en la Iniciativa de Salud Mesoamérica. Desde entonces, la alianza público-privada ha incrementado el acceso a los servicios de salud de calidad para 1,8 millones de mujeres y niños desfavorecidos en Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá.
Salud Mesoamérica utiliza un modelo de financiamiento basado en resultados: las inversiones iniciales, administradas por el BID, son igualadas por los gobiernos nacionales. La liberación de fondos adicionales para la atención médica sucede solo tras lograr medidas concretas de éxito, en beneficio de la población.
“El cambio en la conversación con los gobiernos ha sido vital”, dice Iriarte, especialista División de Salud y Protección Social y secretaria ejecutiva regional del proyecto.
“La conversación no empieza con cuánto financiamiento hay y cuáles son los componentes. La conversación inicia con cuáles son los cambios en temas de salud que queremos obtener en la población. Y de ahí se trabaja hacia atrás”, agrega.
Cuando Marbelly Edwards estaba lista para tener su segundo hijo, su situación era del todo distinta. Ahora tenía un vale de transporte para llegar al hospital, porque había un hospital listo para recibirla, pero también había una casa materna donde se podía quedar a dormir mientras tenía su hora del parto. Estas transformaciones redujeron en un tercio la probabilidad de Marbelly de morir mientras daba a luz.
PROGRAMA FAVELA-BAIRRO DE BRASIL
“Recuerdo cuando visitamos una de las favelas y para poder entrar había que pedir permiso a los traficantes”, recuerda Mario Durán-Ortiz, especialista líder de la División de Desarrollo Urbano del BID.
“Al final, había una casa en condiciones muy precarias. Los niños pequeños jugaban felices afuera, a pesar de la extrema pobreza. Detrás de nosotros había niños mayores, de 9 a 11 años, que jugaban con armas como si fueran juguetes, haciéndolas girar con los dedos. Con el trabajo que se hace con programas como Favela-Bairro, estamos creando oportunidades para que estos niños no terminen trabajando para traficantes en el futuro y puedan llevar una vida distinta", agrega Mario.
Hace veinticinco años, el BID comenzó a trabajar con la ciudad de Río de Janeiro para mejorar las condiciones de vida en las favelas de la ciudad. El programa Favela-Bairro tenía como objetivo mejorar drásticamente los barrios informales, hogar de alrededor de 1,5 millones de personas —aproximadamente una cuarta parte de la población de la ciudad— con infraestructura y servicios sociales que se necesitaban desesperadamente.
Luego de la primera y segunda fase del programa, el BID aprobó el financiamiento para una tercera fase en 2010, otro momento clave que queda destacado en el nuevo interactivo del Banco.
Esa aprobación elevó la inversión total a más de US$500 millones, cifra que se ha traducido en acceso a agua potable, sistemas de alcantarillado e infraestructura de drenaje; calles pavimentadas e iluminadas; nuevos parques y áreas deportivas; centros de cuidado infantil y juvenil; iniciativas de prevención de la violencia; y titulación de propiedad.
Esta tercera fase, según señala Durán-Ortiz, fue más compleja que sus predecesoras: se centró en las 25 favelas más grandes de Río, con la crisis económica de 2014-2015 de Brasil como telón de fondo.
En conjunto, el programa ha beneficiado a 600.000 personas en la segunda ciudad más poblada del país. El exitoso modelo de mejoramiento de vecindarios ha sido replicado por el BID a lo largo de la región.

TERMINAL DE CONTENEDORES KINGSTON DE JAMAICA
En 2008, el brazo para el sector privado del Grupo BID, BID Invest, firmó un préstamo para la expansión del Canal de Panamá. Aumentar la capacidad de esta obra crítica y permitir el paso de embarcaciones más grandes requería el proyecto de infraestructura más grande de la región hasta la fecha.
Al otro lado del mar Caribe, el proyecto también supuso una oportunidad para Jamaica. A fines de 2015, el Banco aprobó su mayor transacción sin garantía soberana en el país para la modernización y expansión de la terminal de contenedores de Kingston, uno de los 25 aspectos destacados de la infraestructura incluidos en "15 años mejorando vidas".
El objetivo: permitir que la instalación portuaria maneje barcos más grandes y acomode los volúmenes de carga esperados con la expansión del canal. Hacerlo lo mantendría como contendiente en la competencia por el comercio marítimo.
“El puerto de Kingston fue uno de los primeros activos en privatizarse en el marco de las reformas recomendadas por el Fondo Monetario Internacional. Por lo tanto, era fundamental que fuera un éxito”, recuerda Juanita Pied, oficial de gestión de cartera en BID Invest.
“BID Invest aportó US$94 millones y logró movilizar casi el doble de ese monto, gracias a varios tipos de inversionistas”, agrega.
BID Invest también proporcionó evaluaciones para optimizar la limpieza del canal y mitigar el impacto de las obras en la biodiversidad y el patrimonio cultural locales.
Con las mejoras del atracadero completadas en marzo de 2019, la instalación ampliada entró en pleno funcionamiento.
“Hay otra ventaja muy importante que la Autoridad Portuaria de Jamaica siempre me menciona cuando me reúno con ellos”, señala Juanita. “Dicen que la privatización del puerto les ha permitido liberar recursos humanos para dedicar tiempo a nuevos proyectos. Están mejorando las terminales de cruceros en la zona de Ocho Ríos y también están trabajando en el desarrollo de una zona logística para diversificar la economía del país”.

Craig F Scott/Shutterstock
AGENCIA DE INVESTIGACIÓN E INNOVACIÓN DE URUGUAY
Los proyectos de desarrollo están destinados a producir beneficios duraderos: mejorar la salud materna y dar lugar a una generación más fuerte; mejorar los vecindarios para ayudar a romper el ciclo de la pobreza; atraer más comercio y cosechar recompensas económicas a largo plazo.
En algunos casos, sin embargo, las inversiones producen beneficios que nadie podría haber anticipado.
“Antes de 2008, el apoyo gubernamental a la innovación y la investigación en Uruguay era intermitente, disperso y poco efectivo. La Agencia Nacional de Investigación e Innovación, o ANII, resolvió ese problema”, dice Pablo Angelelli, especialista líder en la División de Competitividad e Innovación del BID.
“Hoy, el ecosistema de innovación de Uruguay y de Montevideo es uno de los más dinámicos de la región”, agrega.
Angelelli formó parte del equipo que trabajó con las autoridades gubernamentales para crear y consolidar la Agencia, comenzando con un préstamo fundacional en 2008, uno de los hitos recientes del Banco en innovación y tecnológica.
Desde entonces, la ANII ha financiado unos 1.200 proyectos de investigación, muchos de ellos relacionados con objetivos nacionales, como transformar la matriz energética, mitigar el cambio climático y mejorar el sector educativo.
A principios de 2020, al desatarse la pandemia, esta alianza de larga datase movilizó para responder a la crisis. En marzo, el BID unió fuerzas con ANII para cofinanciar su desafío de kits de diagnóstico COVID-19, un llamado para el diseño y producción rápidos en el país de 10.000 pruebas de coronavirus.
La colaboración público-privada que nació como respuesta fue capaz de producir y entregar los kits al Ministerio de Salud en solo un mes. En un momento de intensa competencia mundial por los suministros de prueba, Uruguay desarrolló una solución propia, convirtiéndose en el líder de la región en capacidad per cápita.
“La pandemia nos muestra el valor, la importancia de tener una inversión sostenida en investigación, en innovación y en emprendimiento como pudo hacer esta agencia en Uruguay con apoyo del Banco”, dice Angelelli.
Para conocer más aspectos destacados del trabajo reciente del Banco en países y sectores, explore el nuevo interactivo, "15 años mejorando vidas".
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