Pasar al contenido principal

El camarón más ético y ambiental del mundo es de Belice

El camarón más ético y ambiental del mundo es de Belice

 

La industria camaronera está plagada de problemas. En 2016, el Departamento de Estado de Estados Unidos publicó un reporte que señala el uso extendido de trabajo forzado —incluyendo de menores de edad— en las pesquerías de 47 países, muchos de ellos en América Latina y el Caribe.  
 
Pero no es solo eso: la pesca de camarones también genera daños ambientales. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (ONUAA) estima que alrededor del mundo, el 87% de las poblaciones de pescados y mariscos silvestres están saturadas a su máximo uso, sobreexplotadas o completamente explotadas. Su alternativa más sostenible son las granjas de acuicultura, que cuando no se gestionan de manera adecuada liberan cantidades masivas de contaminantes como sal, antibióticos y desechos biológicos que terminan por devastar los hábitats a su alrededor. En particular, se estima que desde 1980 se han perdido un total de 1,5 millones de hectáreas de manglares a causa de las granjas de camarones.
 
A pesar de ello, las granjas camaroneras han crecido a una velocidad impresionante. La ONUAA estima que entre 2000 y 2015 pasaron de producir 1 millón de toneladas anuales a 5 millones de toneladas, y se espera que de aquí al 2027 la producción crezca a una tasa anual compuesta del 5,7%.
 
produccion camaron mundial
 
Frente a estos problemas, el World Wildlife Fund convocó en 2010 a diversas organizaciones de todo el mundo para pensar una solución. La principal conclusión de estas discusiones fue que las cosas no iban a mejorar mientras los consumidores no puedan distinguir los camarones criados de manera dañina, de los criados de manera ética y ambientalmente responsable. Así que a lo largo de tres años trabajaron para crear un estándar social y ambiental al cual se pueden adherir las empresas camaroneras responsables y, de esta forma, obtener un certificado para mostrar a sus clientes.
 
En 2013, este grupo de trabajo lanzó la “Aquaculture Stewardship Certification” (ASC). Esta certificación distingue a aquellas empresas que preservan el medio ambiente mediante un uso adecuado del agua, protegiendo la biodiversidad de especies y poblaciones silvestres en las áreas donde operan. También requiere que los acuicultores usen de manera responsable los recursos naturales, reduzcan el uso excesivo de químicos y antibióticos, y respeten altos estándares de responsabilidad social que incluyen una exclusión del trabajo infantil, pago justo, y un impacto positivo en las comunidades locales. Las medidas de la ASC son tan estrictas que se estima que no más del 20% de las granjas a nivel mundial cumplirían con los estándares.
 
Es en este contexto en el cual Belice decidió tomar el liderazgo en producir camarón social y ambientalmente responsable. Durante años, las empresas camaroneras de este país caribeño crearon una industria de alta calidad, destinada principalmente para el mercado de exportación. Su principal cliente era su vecino, México, que compra camarón a uno de los mejores precios a nivel internacional.

 

Exportacion de camaron belice

 

Pero tenían un sueño mucho más grande. La Belize Shrimp Growers Association  —organización que incluye a la mayoría de las camaroneras del país—  tenía la visión de convertirse en un líder de la industria y producir los mejores camarones del mundo. Para ello pidieron apoyo técnico a Compete Caribbean, un programa que apoya al desarrollo del sector privado e innovación en el Caribe y que opera con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, el Departamento de Desarrollo Internacional del gobierno británico, el Banco Caribeño de Desarrollo, y el Gobierno de Canadá. El objetivo inicial era certificar a 6 de las 10 granjas existentes dentro de la ASC; sin embargo, fueron mucho más efectivos y para el 2015, 90% de las camaroneras de las país estaban certificadas, lo cual convirtió a Belice en el primer país en el cual casi todo el camarón producido es social y ambientalmente sostenible.

 

 

La medida tuvo efectos inmediatos. En cuanto obtuvieron la certificación, varios supermercados británicos, entre ellos Marks & Spencer y Sainsbury’s, se comprometieron a comprarles  exclusivamente el camarón producido por estas granjas bajo un sello de venta premium. En 2014, las exportaciones alcanzaron un valor de US$45 millones y llegó a representar el 5,6% del PIB del país.

“Previo a este proyecto, estos mercados de nicho en Europa, Estados Unidos y Canadá hubieran sido inaccesibles”, dice Alvin Henderson, presidente de la Belize Shrimp Growers Association. “El hecho de que las solicitudes de compra lleguen desde tan lejos, como Bélgica, no nos sorprenden. Con la certificación esperábamos que el mercado europeo, sobre todo el británico, buscaría nuestro producto. Estábamos en lo correcto”, dice.

Parte del éxito de la iniciativa fue que se creó una cultura de colaboración y comunidad entre las distintas camaroneras.  Al trabajar en conjunto para certificar a todos los miembros de la asociación, se creó una dinámica positiva de compartir conocimiento y recursos. Esto fue muy útil en 2015, cuando la industria enfrentó una crisis devastadora para su producción. Poco después de la certificación, un virus que se expandió de un país vecino devastó la población de camarones. En total, se perdió el 41% de la producción respecto a los niveles del 2014 y algunas granjas perdieron todos sus crustáceos. Pero en conjunto, gracias a la cohesión social y la solidaridad, tuvieron una capacidad de respuesta rápida que les ha permitido sobrellevar el golpe.

“Antes de trabajar con Compete Caribbean existía la asociación de camaroneros, pero los productores no estaban trabajando juntos en ningún proyecto”, dice Sylvia Dohnert, Directora de Compete Caribbean y especialista líder en la División de Competitividad, Tecnología e Innovación del BID. “Después del proyecto de certificación, la respuesta ante la crisis del virus fue muchísimo más veloz porque estaban acostumbrados a trabajar juntos. Se pudieron coordinar y trabajar rápido para contener la infección, algo que no hubiera ocurrido antes de la certificación”, dice.

Hoy, ocho granjas camaroneras están certificadas por la ASC y otras tres están en proceso de certificación. Además, para evitar futuros problemas con otras infecciones, la Belize Shrimp Growers Association solicitó nuevamente un apoyo de Compete Caribbean para crear el Protocolo de Bioseguridad en Acuicultura. Este protocolo utiliza sistemas de información geográfica y tecnologías de monitoreo digital para identificar y responder de manera rápida a riesgos a la producción de camarón que se deriven de viruses, cambios en la temperatura o cambios de corriente por la crisis climática. Con la implementación de este nuevo sistema, Belice se convertirá en la primera nación en el mundo en implementar un protocolo de bioseguridad que cubre a todo el país y que lo hace de una manera amigable con el medio ambiente, en concordancia con la certificación ASC.

“La certificación es un reconocimiento de que hemos hecho progreso, pero para mi es un viaje continuo”, dice Alvin Henderson, presidente de la Belize Shrimp Growers Association.

“Debemos continuamente mejorar cómo hacemos las cosas, asegurarnos de que estamos actuando de manera responsable socialmente, y que todas nuestras actividades son sostenibles. Es un viaje, no un evento”, dice.

Conoce más sobre Compete Caribbean aquí.

Jump back to top