Pasar al contenido principal

Confianza, tecnología y coordinación: herramientas para enfrentar el crimen organizado

Seguridad ciudadana Confianza, tecnología y coordinación: herramientas para enfrentar el crimen organizado América Latina y el Caribe deben fortalecer la cooperación jurídica y el intercambio de información e inteligencia contra el crimen organizado. Oct 9, 2026
Taller Antecedentes Criminales
Comparte
Ideas clave
  • El crimen organizado es una amenaza al desarrollo de América Latina y el Caribe que requiere respuestas regionales, especialmente en términos de cooperación jurídica y el intercambio de información e inteligencia.
  • La confianza es tan importante como la tecnología para facilitar esta cooperación y avanzar en esta agenda de trabajo.
  • La Alianza para la Seguridad, la Justicia y el Desarrollo impulsada por el BID es una herramienta clave para impulsar la cooperación entre países y transformar experiencias probadas en soluciones regionales. 

El crimen organizado dejó de ser solo un problema de seguridad para convertirse en un enorme obstáculo regional para el desarrollo en América Latina y el Caribe (ALC). 

Las cifras hablan por sí mismas. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que el crimen le cuesta a la región el 3.44% de su PIB, o casi  el 80% de lo que nuestros países invierten en educación. Más allá de ese enorme costo económico, el crimen deja una huella profunda en comunidades fracturadas y vidas, principalmente de jóvenes, afectadas. 

El crimen organizado opera sin fronteras. Esta ventaja competitiva, además de su capacidad de adaptación mediante la creación de redes transnacionales, le ha permitido expandirse a los niveles que hoy en día prevalecen en la región. 

Para contrarrestar esta operación transfronteriza del crimen organizado, es indispensable mejorar la cooperación jurídica internacional, en especial el intercambio de información registral e inteligencia. Resulta paradójico: casi todos los países reconocen la necesidad de fortalecerla, pero su implementación práctica suele avanzar más despacio de lo deseable. Ese es uno de los desafíos que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) busca abordar a través de la Alianza para la Seguridad, la Justicia y el Desarrollo. 

La cooperación efectiva requiere más que tecnología

Las razones de este rezago son varias. Existen asimetrías de capacidad institucional y fragmentación normativa. También está el problema de la acción colectiva, presente en los bienes públicos regionales, donde los beneficios de la cooperación son regionales, pero los costos de implementación suelen ser nacionales. 

Pero, para mejorar la cooperación, se requiere algo mucho más complejo que la firma de acuerdos o la adopción de nuevas tecnologías. Exige proteger información sensible, asegurar la soberanía de cada uno de los países, fortalecer capacidades institucionales para alcanzar un estándar común, y, sobre todo, construir confianza entre autoridades que operan bajo diferentes sistemas legales y prioridades nacionales.

La verdadera innovación no consiste únicamente en conectar sistemas; requiere crear las condiciones de confianza que permiten que la información fluya entre los sistemas conectados.

Precisamente ese es el objetivo de la Alianza para la Seguridad, la Justicia y el Desarrollo impulsada por el BID: crear un espacio de diálogo y confianza que facilite la cooperación regional. La iniciativa aprovecha la capacidad de convocatoria del Banco para alinear a los países en torno a objetivos comunes y reducir los costos de coordinar acciones colectivas. 

Además, combina financiamiento y transferencia de conocimiento con más de 20 años de experiencia del BID en el fortalecimiento del sector de la seguridad y una sólida red de socios estratégicos.

Adaptando el sistema de intercambio de antecedentes europeo para América Latina y el Caribe

Una de las herramientas que el BID propone para enfrentar al crimen organizado en la región es la adaptación del ECRIS (European Criminal Records Information System), el sistema utilizado por la Unión Europea para intercambiar información sobre antecedentes penales entre países. La iniciativa fue anunciada en la Cumbre de la Alianza de Buenos Aires en 2025. 

ECRIS conecta desde 2012 los registros de antecedentes penales de los países de la Unión Europea, pero sus orígenes se remontan a 2006 cuando cuatro países europeos comenzaron a intercambiar telemáticamente esta información. Actualmente la red ECRIS cubre los 27 países del espacio de seguridad europeo. 

Sus resultados hablan por sí mismos: el sistema procesa más de cuatro millones de mensajes entre Estados miembros. En cuanto a las ganancias de eficiencia, España respondió en promedio en 2,9 días a las solicitudes de los países de la red, en algunos casos con plazos inferiores al día hábil. 

Un ejemplo concreto de cómo funciona esta plataforma de acción conjunta es la solución tecnológica para notificar telemáticamente los antecedentes penales de personas nacionales que han sido sentenciadas en otros países que se adhieran al sistema. 

De esta manera, en vez de optar por los mecanismos tradicionales de cooperación en materia penal, que suelen ser lentos, fragmentados y heterogéneos, se podrá contar con esta información sensible de forma segura, rápida, estandarizada y con todas las garantías legales. Esto disminuirá posibles espacios de impunidad y apuntalará la efectividad de la acción internacional de la justicia.

Para arrancar este proyecto contamos con la experiencia del Ministerio de Justicia de España, que pone a disposición de los países no solo la herramienta, sino las lecciones aprendidas, su conocimiento técnico y evidencia práctica sobre cómo construir y operar mecanismos seguros, eficientes y confiables de intercambio de información, acumuladas en más de una década de implementación. Además, el Banco, por medio del Fondo General de Cooperación de España, apoya financieramente la implantación de la solución tecnológica y el apoyo y soporte técnico que los países de la Alianza requieren. 

Sin embargo, la experiencia de los países que pusieron en marcha ECRIS demuestra que la tecnología es solo una parte de la ecuación. El verdadero punto de partida fue la construcción gradual de confianza entre los países para intercambiar información sensible, reglas comunes y estándares compartidos. 

La confianza compartida entre países es clave para el intercambio de información e inteligencia contra el crimen organizado

Seis países de la región mostraron interés en implantar la herramienta. Como primer paso, se reunieron en Panamá en un taller internacional organizado por el BID, en el que también participó el Ministerio de Justicia de España, para evaluar la implantación del sistema en sus países. 

El taller fue una muestra concreta de ese proceso gradual de construcción de confianza y cooperación. De hecho, la experiencia guarda paralelismos con los primeros pasos de ECRIS. En 2006, cuatro países, entre ellos España, comenzaron a intercambiar antecedentes penales por vía telemática. Seis años después, la iniciativa se amplió con la incorporación de otros doce países, dando origen a ECRIS como un sistema de alcance europeo.

El encuentro demostró que la cooperación comienza mucho antes que el primer intercambio de información. Inicia con la confianza que surge cuando las instituciones se sientan en una misma mesa, articulada por socios confiables, conocen a sus contrapartes, aprenden y construyen conjuntamente iniciativas concretas.

En definitiva, iniciativas como esta muestran que la cooperación regional no se decreta: se construye. Se construye cuando los países reconocen que enfrentan amenazas comunes que por sí solos no se pueden abordar. 

Cuando están dispuestos a compartir información sensible bajo reglas claras y encuentran espacios de confianza, aprenden unos de otros. La tecnología puede acelerar los intercambios, estandarizar procesos y reducir tiempos, pero es la confianza la que permite que esa tecnología se use, se sostenga y genere resultados. 

América Latina y el Caribe necesitan aprovechar sus redes de cooperación y hacerlas más ágiles, seguras y efectivas en el contexto actual, donde el crimen organizado opera cada vez más en red y sin fronteras. 

Ese es el valor de la Alianza para la Seguridad, la Justicia y el Desarrollo, del acompañamiento del BID y de la colaboración con socios como el Ministerio de Justicia de España: transformar experiencias probadas en soluciones regionales y convertir la confianza en una herramienta concreta para fortalecer la seguridad, la justicia y la protección de los ciudadanos.

Comparte
Únete a la comunidad Suscríbete
Nuestros pódcasts
Nuestros videos
Jump back to top