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Después de la certificación: cómo El Salvador y Belice se mantienen libres de malaria

Salud, nutrición y población Después de la certificación: cómo El Salvador y Belice se mantienen libres de malaria El Salvador y Belice están fortaleciendo la vigilancia, las herramientas digitales y la respuesta rápida para sostener la eliminación de la malaria. Jul 6, 2026
Two Belizean young girls walking down a busy street in Belize and laughing
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Ideas clave
  • El Salvador y Belice, certificados como países libres de malaria, enfrentan el desafío de sostener la eliminación y evitar el restablecimiento de la enfermedad, especialmente en una región con alta movilidad.  
  • Con apoyo del BID y otras organizaciones a través de la Iniciativa Regional para la Eliminación de la Malaria (IREM), ambos países han fortalecido la vigilancia epidemiológica, incorporado herramientas tecnológicas y desarrollado capacidades para detectar y responder rápidamente ante posibles casos.
  • Las estrategias muestran enfoques complementarios: El Salvador integró alertas digitales en su sistema de salud para mantener la sospecha clínica y activar diagnósticos oportunos; Belice reforzó la vigilancia y mejoró indicadores clave de diagnóstico, tratamiento y control vectorial para prevenir el restablecimiento. 

Eliminar la malaria no es el final de la historia. Para El Salvador y Belice, el nuevo desafío comenzó después de su certificación como países libres de malaria: consolidar los avances y evitar el restablecimiento de la enfermedad. Ambos países forman parte de una dinámica región transfronteriza, caracterizada por tránsito rápido de personas. En este contexto, sostener la eliminación exige sistemas que detecten, respondan y aprendan continuamente.  

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y varios socios internacionales acompañan a ambos países en este proceso a través de la Iniciativa Regional para la Eliminación de la Malaria en Mesoamérica y República Dominicana (IREM), fortaleciendo la vigilancia, la incorporación de herramientas tecnológicas y el desarrollo de capacidades locales para sostener el estatus libre de malaria.

El Salvador: innovación digital para reaccionar frente a casos sospechosos

El Salvador fue certificado en 2021 como el primer país de Centroamérica libre de malaria y no registra casos locales desde 2018. No obstante, continúa detectando y manejando casos importados (cuatro en 2021, uno en 2022 y siete en 2023), lo que mantiene vigente el riesgo del restablecimiento.  

Los resultados de la primera verificación independiente de metas de la IREM confirman los avances: El 100% de los casos confirmados evaluados en esta fase recibió tratamiento adecuado dentro de las primeras 24 horas posteriores al diagnóstico, conforme a la normativa nacional. Asimismo, todas las investigaciones de caso cumplieron con estándares de calidad, lo que demuestra la capacidad del sistema para responder de manera oportuna ante infecciones de origen no autóctono.  

Sin embargo, el desafío en un contexto de eliminación es crítico, porque cuando una enfermedad deja de verse, la sospecha diagnóstica disminuye. Para enfrentar este riesgo, el país ha fortalecido su red de vigilancia y apostado por la innovación digital integrada al sistema nacional de salud.  

Mantener la eliminación exige incorporar la vigilancia en la práctica clínica cotidiana. Por esta razón, el Ministerio de Salud codesarrolló junto a la IREM, la “Alerta SIS”, una herramienta integrada al expediente clínico electrónico que activa recordatorios automáticos cuando un paciente presenta síntomas compatibles con malaria y antecedentes de viaje recientes.  

Esta herramienta sugiere al proveedor de servicios solicitar la prueba diagnóstica y activa los protocolos de respuesta en caso de resultado positivo. En otras palabras, se trata de un mecanismo incorporado al flujo habitual de atención, diseñado para sostener la memoria clínica en un contexto de baja incidencia.

En 2025, la “Alerta SIS” completó su despliegue nacional en los 31 hospitales y 654 establecimientos de salud de primer nivel de El Salvador, consolidándose como infraestructura digital sanitaria que fortalece la vigilancia y protege a la población frente a múltiples enfermedades transmitidas por vectores. 

Belice: vigilancia reforzada y resultados medibles

Belice fue certificado libre de malaria en 2023 y ha mantenido cero casos autóctonos. Sin embargo, el país ha interiorizado que el riesgo persiste, y la estrategia posterior a la certificación se centró en fortalecer la vigilancia y medir sistemáticamente el desempeño de indicadores clave para mantener los casos en cero.  

La proporción de casos sospechosos que recibieron prueba diagnóstica aumentó de casi 3% en 2019 a 24% en 2025, de acuerdo con una reciente verificación independiente de metas de la IREM. Este salto es clave en un contexto de eliminación: detectar a tiempo cualquier caso importado es la primera defensa.  

También mejoró la calidad del sistema de información. Los reportes de laboratorio que cumplen estándares internacionales pasaron de casi 17% a 62%, reforzando la confiabilidad de los datos para la toma de decisiones.  

En tratamiento, el desempeño fue total: el 100% de los casos confirmados recibió terapia dentro de las primeras 24 horas y completó el esquema conforme a la normativa nacional. Aunque se trató de solo dos casos no autóctonos en el período evaluado, el resultado demuestra capacidad operativa sostenida.

En control vectorial, la proporción de población en riesgo protegida mediante rociado residual o mosquiteros tratados aumentó de 28% a 69%, cerrando significativamente la brecha de protección comunitaria.

Detrás de estos datos hay una estrategia estructurada en tres frentes: 

  1. liderazgo político sostenido para mantener la vigilancia como prioridad nacional; 
  2. innovación técnica, que incluye una sala de situación operativa para análisis en tiempo real, un manual nacional de vigilancia actualizado y seis equipos de respuesta rápida listos para investigar brotes; y 
  3. el fortalecimiento de capacidades comunitarias, con colaboradores voluntarios y personal de salud capacitado para detectar oportunamente cualquier caso sospechoso. 

Sostener la eliminación: anticipar, no reaccionar

Belice y El Salvador muestran que la eliminación es una transición hacia una nueva etapa de vigilancia permanente. Uno consolidó mejoras medibles en diagnóstico, reporte y protección vectorial; el otro fortaleció la integración sistémica y la digitalización para sostener la sospecha y la respuesta oportuna.

Ambos comparten un principio central: mantener cero casos autóctonos es resultado de sistemas que miden, ajustan y se anticipan al riesgo.  

La IREM es financiada por el BID, la Fundación Gates, la Fundación Carlos Slim y el Global Fund. La iniciativa trabaja en coordinación técnica con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Secretaría Ejecutiva del Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica y República Dominicana (SE-COMISCA), el Clinton Health Access Initiative (CHAI), y el Proyecto Mesoamérica. 

Conoce más sobre la IREM
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