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Cómo el calor está afectando la capacidad del personal de salud en América Latina y el Caribe

Salud, nutrición y población Cómo el calor está afectando la capacidad del personal de salud en América Latina y el Caribe El calor está reduciendo la capacidad del personal de salud y América Latina y el Caribe deben incluir este factor en la planificación de políticas públicas Jun 23, 2026
Personal de salud trabajando
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Ideas clave
  • Temperaturas más altas están afectando la capacidad del personal de salud en América Latina y el Caribe, según un análisis del Banco Interamericano de Desarrollo.
  • La exposición al calor ya está reduciendo el tiempo efectivo de trabajo en los sistemas de salud de la región, lo que equivale a perder la carga de trabajo anual de 10.000 integrantes del personal médico y 16.000 de enfermería.  
  • Invertir en infraestructura de climatización y en una planificación de la fuerza laboral que tenga en cuenta los efectos del calor es esencial para proteger los sistemas de salud. 

El calor extremo suele analizarse en términos de mortalidad, hospitalizaciones o productividad agrícola. Pero las temperaturas más altas también significan costos económicos menos visibles, incluida una reducción en el número de horas que las personas pueden trabajar de manera segura y eficaz.

En el sector de la salud, esto es importante. La exposición al calor aumenta el estrés físico y la fatiga mental. A medida que las temperaturas suben, los trabajadores experimentan tiempos de reacción más lentos, menor concentración y mayor agotamiento. En la práctica, esto se traduce en una menor velocidad para realizar tareas, pausas más largas o frecuentes y, en algunos casos, jornadas laborales más cortas. Incluso en ocupaciones desarrolladas en interiores, especialmente en ambientes sin climatización adecuada, la productividad disminuye cuando la exposición al calor es elevada.

Utilizando estimaciones comparables a nivel internacional de la pérdida de capacidad laboral relacionada con el calor de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en esta entrada de blog analizamos qué implican las temperaturas actuales para la disponibilidad de personal de salud en 26 países de América Latina y el Caribe. 

El calor está reduciendo el tiempo efectivo de trabajo

En toda la región, el país mediano pierde alrededor del 1,4% de las horas de trabajo del sector de servicios cada año debido a la exposición al calor, y el promedio regional es similar. Sin embargo, existe una variación entre países. En el cuartil superior, las pérdidas superan el 2% anual. En los países más expuestos, exceden el 3% y llegan hasta el 3,8%.

Estas pérdidas no se limitan a períodos cortos o a unos pocos lugares. Reflejan una reducción durante todo el año en el número de horas que se pueden trabajar de manera segura y productiva.

Es importante destacar que estas cifras representan promedios nacionales anuales. La exposición al calor varía sustancialmente entre las estaciones y dentro de los países. Las pérdidas se intensifican durante los meses más calurosos, en regiones subnacionales de alta temperatura y durante las olas de calor. Los promedios nacionales ocultan períodos y lugares donde las limitaciones relacionadas con el calor pueden ser significativamente mayores.

En los 26 países de nuestra muestra, la exposición actual al calor equivale a la carga de trabajo anual de aproximadamente 10.000 integrantes del personal médico y 16.000 de enfermería.

La magnitud varía según el tamaño del país. En Brasil, por ejemplo, una pérdida aparentemente modesta del 0,8% de las horas de trabajo del sector de servicios corresponde a la carga de trabajo anual de casi 4.000 médicos y más de 9.000 enfermeras. En Belice, la pérdida equivalente es menor en términos absolutos—menos de 10 médicos y unas 20 enfermeras—pero proporcionalmente importante dentro de un sistema de salud pequeño.

Estas cifras no implican que los trabajadores desaparezcan del sistema. Más bien, representan una reducción en el tiempo efectivo de la fuerza laboral. Se trata de horas que no pueden utilizarse plenamente debido a la exposición al calor.

Temperaturas altas y productividad laboral: evidencia de Belice

El caso de Belice permite ilustrar cómo ha evolucionado esta dinámica a lo largo del tiempo. Desde 1990, la proporción de horas de trabajo del sector de servicios perdidas debido al calor ha aumentado de manera sostenida, desde alrededor del 1,5% a principios de la década de 1990 hasta más del 3% en la actualidad. Este patrón refleja fielmente el aumento de las temperaturas medias, que subieron aproximadamente entre 1 y 1,5 grados Celsius durante el mismo período.

Dado que la relación entre el calor y la productividad laboral no es lineal, es probable que los aumentos adicionales de temperatura generen pérdidas de productividad que crezcan más rápidamente que las observadas históricamente. Por lo tanto, sin medidas de adaptación, es probable que se intensifiquen las limitaciones relacionadas con el calor en la capacidad de la fuerza laboral.

Grafico Belice
Por qué las temperaturas altas son importantes para los sistemas de salud y la planificación del personal

Este análisis no pretende modelar respuestas conductuales ni estimar los impactos en la salud a largo plazo. Traduce la exposición actual a la temperatura en limitaciones medibles del tiempo de trabajo. Sin embargo, incluso este ejercicio limitado revela algo importante: las temperaturas más altas ya están afectando la capacidad operativa de los sistemas de salud.

La planificación de la fuerza laboral en salud tradicionalmente toma en cuenta el cambio demográfico, las transiciones epidemiológicas y las restricciones fiscales. Rara vez considera las reducciones en la oferta de mano de obra funcional relacionadas con la temperatura. Pero, como muestra este análisis, incluso pérdidas porcentuales modestas en el tiempo de trabajo se traducen en miles de equivalentes a tiempo completo perdidos en toda la región.

En sistemas que ya enfrentan escasez de personal médico y de enfermería, estas pérdidas agravan las presiones existentes. Afectan la programación, los tiempos de espera, la continuidad del servicio y la capacidad de respuesta ante picos de demanda durante eventos extremos. Y debido a que la exposición al calor es desigual en el espacio y las estaciones, es probable que sus impactos se concentren precisamente donde y cuando los sistemas de salud ya están más sometidos a presión.  

Con temperaturas más altas, la protección del personal sanitario se convierte en un aspecto clave de la resiliencia de los sistemas de salud. Las inversiones en infraestructura de climatización, el diseño de instalaciones resilientes, las normas de seguridad laboral y la planificación de la fuerza laboral que tenga en cuenta el calor no son solo cuestiones de protección de los trabajadores, sino estrategias para preservar la capacidad de servicio. 

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