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El camino de Guyana hacia una protección social más sólida: de la crisis al cambio duradero

Protección social El camino de Guyana hacia una protección social más sólida: de la crisis al cambio duradero Guyana ha fortalecido su capacidad institucional para ofrecer una protección social más eficaz y coordinada, ampliando la cobertura y mejorando la forma en que los servicios llegan a las poblaciones vulnerables. Mar 30, 2026
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Ideas clave
  • Guyana fortaleció su capacidad institucional para ofrecer programas de protección social más eficaces y coordinados.
  • La expansión de herramientas digitales, sistemas de monitoreo y la cobertura de servicios mejoró la forma en que el apoyo llega a quienes más lo necesitan.
  • La experiencia del país ofrece una hoja de ruta para que otros países de América Latina y el Caribe construyan sistemas más resilientes e inclusivos.

Cuando sucede una crisis, las familias enfrentan decisiones difíciles: proteger sus medios de vida, buscar nuevas oportunidades de trabajo o simplemente tener dinero para llegar al final de la semana. En esos momentos, las canastas de alimentos o la asistencia temporal ayudan, pero solo hasta cierto punto. Lo que realmente transforma vidas son sistemas de protección social adaptativos y sólidos, construidos sobre una fuerte capacidad institucional del Estado. Estos sistemas pueden responder a emergencias como inundaciones, huracanes o incendios, que afectan a las familias de forma inmediata.

En Guyana, esta transformación comenzó con un espíritu de optimismo y de planificación estratégica, impulsado por la visión del Ministerio de Servicios Humanos y Seguridad Social (MHSSS). Un préstamo de inversión del BID y una cooperación técnica, diseñados para apoyar a las familias vulnerables durante la crisis del COVID-19, contribuyeron a sentar las bases de una visión de largo plazo para modernizar y fortalecer el sistema de protección social del país, haciéndolo más resiliente y receptivo.

Sentando las bases: dónde comenzó el camino

Esta historia es sobre personas: servidores públicos, especialistas del BID y líderes comunitarios trabajando codo a codo.

Junto con el Ministerio de Servicios Humanos y Seguridad Social y el Ministerio de Finanzas, el primer paso fue evaluar los sistemas existentes: sus fortalezas, brechas y capacidad para responder a cambios económicos, emergencias y transformaciones tecnológicas continuas.

Poco a poco, las piezas comenzaron a encajar: se definieron prioridades, se introdujeron nuevas políticas y regulaciones para respaldar los cambios, se incorporaron nuevos equipos, se adquirieron sistemas de datos y tecnología, los programas de formación fortalecieron la capacidad técnica, y creció la confianza para emprender reformas más ambiciosas.

A medida que la capacidad institucional se fue expandiendo, también lo hizo el impacto en las familias que dependen de los programas de protección social.

Para muchas personas mayores que viven en el interior, lo que antes requería un viaje de siete horas para solicitar o recibir sus beneficios mensuales ahora puede completarse en minutos en línea. Los tiempos de procesamiento se han reducido en un 50% para todos los beneficiarios. Este cambio ahorra tiempo, reduce el estrés y devuelve dignidad.

Miles de mujeres que participan en el programa Women Innovation and Investment Network (WIIN) han adquirido habilidades prácticas en operaciones de negocio, lo que les permite iniciar pequeños emprendimientos y construir nuevos caminos hacia la independencia económica.

Al mismo tiempo, las personas con discapacidad, que anteriormente tenían acceso limitado a oportunidades de formación, ahora pueden participar en cursos inclusivos a través del MHSSS Learning Lab, adquiriendo herramientas para el empleo y el desarrollo personal. 

Social Proection IDB Project Activities
Ocho lecciones que están dando forma al futuro

Todo proceso de reforma deja aprendizajes. En Guyana identificamos ocho:

  1. Las instituciones son lo más importante. Cuando las instituciones cuentan con las herramientas, las personas y las estructuras adecuadas, el apoyo llega de manera consistente y sostenible a quienes lo necesitan. El MHSSS cambió su enfoque de la adquisición de equipamiento hacia el fortalecimiento de la capacidad institucional, manteniendo a las personas en el centro de la reforma. Como resultado, el ministerio casi duplicó el número de beneficiarios, pasando de 75.000 en 2020 a 130.000 en la actualidad.
  2. La transformación digital necesita líderes. La tecnología por sí sola no transforma los sistemas, lo hacen las personas. Un equipo digital dedicado, un liderazgo institucional sólido y una colaboración sostenida entre el BID y los equipos técnicos del MHSSS aseguraron que las inversiones digitales se tradujeran en una mejor prestación de servicios.
  3. Las reformas deben ser manejables. Los cambios a gran escala funcionan mejor cuando se dividen en pasos pequeños y alcanzables. El primer paso se concibió como el inicio de una hoja de ruta más amplia, con productos mínimos viables que mostraron resultados rápidos. 
  4. Las soluciones integradas potencian el impacto. Combinar programas de apoyo social con reformas de política, mejores sistemas de datos e inversiones en infraestructura generó avances que ninguna intervención por sí sola habría logrado. Esto demuestra que el cambio significativo requiere un enfoque integral.
  5. Los datos revelan lo que no se ve. Nuevas herramientas de datos, incluido el análisis geoespacial y paneles agregados, permitieron identificar áreas desatendidas y asignar recursos de manera más eficiente. También mejoraron la toma de decisiones y la prestación de servicios para más de 800 funcionarios del MHSSS.
  6. Todos deben estar en la mesa. La participación constante de ministerios, socios comunitarios y organizaciones internacionales aseguró que las reformas se integraran en una visión nacional más amplia.
  7. La flexibilidad es esencial. Los desafíos sociales cambian con el tiempo, y los proyectos deben adaptarse. Esta capacidad de adaptación hizo que el equipo fuera más efectivo y los resultados más sostenibles.
  8. Las alianzas son clave. El éxito se basó en alianzas sólidas y esfuerzos alineados. La colaboración con iniciativas como EU–UN Spotlight, el Programa Mundial de Alimentos, el financiamiento paralelo y el apoyo constante de Global Affairs Canada, entre otros, evitó duplicaciones y fortaleció el impacto.
Construyendo un sistema que perdure en el tiempo

Hoy, la capacidad institucional de Guyana es más sólida y mejor posicionada para sostener y ampliar sus programas de protección social. La colaboración continua en monitoreo, servicios digitales y articulación con actores clave sigue fortaleciendo sus bases. Al mismo tiempo, el apoyo se está ampliando y los servicios están disponibles en más territorios para llegar a quienes los necesitan.

La experiencia de Guyana es tanto un logro nacional como una hoja de ruta. Otros países de América Latina y el Caribe pueden apoyarse en estas lecciones para transformar sus propios sistemas, fortalecer su capacidad institucional y apoyar mejor a las poblaciones vulnerables.

En última instancia, una protección social más sólida no se trata solo de políticas. Se trata de personas y de construir sistemas que den a las familias no solo la posibilidad de superar los desafíos, sino la oportunidad de construir un futuro mejor.

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